“Tengo muchas facetas y me gusta moverme entre ellas. Puede que lo siguiente sea un mix de todo lo que he hecho antes, mi yo al completo, jajaja”

El hombre con el apellido más molón del universo está que se sale. Y ello, sin salir de casa. Cuando Francia declaró la cuarentena, el pasado 15 de marzo, Arnaud Rebotini puso en marcha un proyecto llamado ‘This Is a Quarantine’ que a día de hoy va ya por el octavo disco y que ha contado con el arte remezclador de gente de la talla de David Carretta, Djedjotronic, Max Durante, Miss Kittin, Christian Zanesi, Étienne Jaumet… En la base de todo, el sonido auténtico, inconfundiblemente rebotiniano, que procuran los amados sintetizadores vintage del cofundador de la banda de glorioso electroclash Black Strobe, hoy laureado compositor de bandas sonoras e inconformista productor. Hablamos con él de sus múltiples facetas musicales, conocidas y por conocer.

Lo primero, ¿cómo estás, Arnaud?

Bien, gracias.

Estos meses hemos visto una España llena de idiotas que no han respetado la cuarentena, o que se manifestaban para que se acabara el confinamiento cuando la situación aún era crítica, o que no han llevado mascarilla pese a ser obligatoria. ¿Qué tal los franceses? ¿Tenéis también idiotas allí o viven todos aquí?

Creo que idiotas hay en todas partes, también tenemos ese tipo de personas en Francia, aunque creo que se ha respetado bastante bien la cuarentena.

Probablemente esta haya sido la crisis sanitaria más política de la historia. ‘This Is a Quarantine’, tu último y ambiciosísimo trabajo, tiene un trasfondo irónico en este sentido?

No, ‘This Is a Quarantine’ no tiene una intención irónica, es más una experiencia artística, el testimonio de cómo viví las cosas durante el confinamiento, también una mirada a lo que sucedió, como el debate sobre la Cloroquina o el uso de mascarillas.

Se trata de un proyecto muy ambicioso compuesto por ocho discos e implica a grandes productores que remezclan tus temas, desde Miss Kittin hasta Max Durante o David Carretta… ¿Cómo ocurrió? ¿Una idea inicial se fue haciendo más y más compleja?

Cuando el Gobierno anunció aquí la cuarentena, lo que había venido precedido por la cancelación de todos mis gigs, sentí la necesidad de mantener un vínculo con mi público. Como estaba confinado en mi estudio decidí publicar una canción por semana. Luego pensé que estaría bien involucrar a más gente, así que comencé a preguntar a los productores que me gustan si les apetecería hacer remezclas. Y como se puede ver, la respuesta fue bastante positiva.

¿El proyecto acaba aquí o habrá más?

Tengo el plan de hacer un noveno EP para el lanzamiento de vinilo, presumiblemente en septiembre.

En este trabajo hay algunos secuenciadores ‘muy Rebotini’ y sonidos de un techno y un electro muy puros, también sonidos industriales aquí y allá. ¿Cuál fue el concepto musical del proyecto? ¿Iba de libertad total o había un plan concreto?

La idea original era justo lo que has dicho, producir algunos sonidos electro/techno con maquinaria vintage y hacer algo intuitivo y espontáneo. 

He leído acerca de tu amor por los sintes vintage. ¿Cuál es la joya de tu colección y cuál el último que te has comprado?

Tengo un montón de joyas, pero ahora mismo me encanta mi Memorymoog y el Oberheim Two Voice. El último que he comprado ha sido un Prophet 5.

Toda tu carrera te describe no ya como un disidente (recuerdo el shock inicial al escuchar ‘Burn Your Own Church’, tan diferente al ‘Me and Madonna’ previo), sino como un artista que hace lo que quiere en cada momento en vez de, por ejemplo, ser fiel a un ‘sonido propio’, lo cual podría ser mucho más rentable. Esto queda muy patente, por ejemplo, en tu album ‘Organique’, que parece hecho por ‘otro Rebotini’, ¿me equivoco?

Sí, tengo muchas facetas y me gusta moverme entre ellas. Puede que la siguiente sea un mix de todo lo que he hecho antes, mi yo al completo [risas]. Lo cierto es que a menudo siento la necesidad de hacer algo diferente a la música de club.

¿Cuál es la historia detrás de ‘Organique’ y por qué lo has reeditado?

Organique fue mi primer álbum, hecho en un periodo en que estaba a salvo de las corrientes del tiempo y las modas. Así que lo hice con absoluta libertad. Lo relancé porque tiene ya 20 años y porque mi próximo disco toma muchas de las ideas que había esbozado en ese primer trabajo.

También has trabajado intensamente en bandas sonoras (de hecho, en 2018 recibiste un premio César por la de ‘120 battements par minute’). ¿Es divertido? ¿Enriquecedor?

Me encanta dedicarme a eso. Te da la oportunidad de trabajar con gente de otra disciplina artística. Para mí cada una de las veces ha sido una experiencia muy enriquecedora.

Se siente, pero soy una romántica que se niega a creer que la música es un trabajo como cualquier otro, así que ahí va eso: ¿es la creación musical un ejercicio de narcisismo o, por el contrario, es un intento de cubrir una distancia, de alcanzar el alma de las personas que escuchan?

¡Es ambas cosas, narcisismo y conexión con el otro!

¿Estás entre los que creen que habrá un antes y un después del coronavirus o piensas que todo volverá, como un muelle, a la situación previa (también en lo referente a clubes, festivales, vida nocturna, música…)?

Creo que todo volverá a como estaba antes, excepto por que nos lavaremos las manos un poco más a menudo.

Mientras tanto estás haciendo streamings desde tu estudio en Facebook. ¿Alguna nueva fecha a la vista?

Probablemente haga otro alrededor del 20 de junio.

Una masculinidad desbordante ha sido siempre tan ‘Rebotini style’ como los secuenciadores ácidos e inconfundibles de los que hablábamos al principio. Así que tres preguntas para terminar (la primera, de despiste). 1. ¿Por qué el título ‘To (Wo)Men on the Assembly Line? 2. ¿Llevas gafas de sol por la noche? 3. ¿Te quieres casar conmigo?

1. Con ‘To (Wo)men on The Assembly Line’ quise homenajear a las mujeres y los hombres que han hecho posible que el país continuase operativo durante el periodo de estricto confinamiento. Pero también a aquellos que reanudarán su trabajo en las fábricas, la construcción, el procesamiento de alimentos y los servicios que impulsarán la economía, a menudo en trabajos mal considerados y peor pagados, pero esenciales para el funcionamiento de nuestra sociedad.

2. No llevo gafas de sol por la noche… Lo siento.

3. Y ya estoy casado… Lo siento otra vez…

Por Yiyi Jolie
@JolieYiyi