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THE ARCHITECT PRESENTA “WATCH ME DANCE”, ÚLTIMO AVANCE DE SU NUEVO LP
News, RecordsDentro de tres semanas –siendo exactos el próximo 12 de junio- verá por fin la luz el nuevo álbum del beatmaker y productor francés The Architect (componente además de los proyectos L’Entourloop y Bloc). El nuevo disco, que cogerá el relevo de aquel “Foundations” de 2013 y algún que otro EP, llevará por título “Une plage sur la lune” (X-Ray Production). Antes de que esto suceda se nos ha desvelado un último avance: “Watch Me Dance”, canción que es todo un abanico de curiosidades.
El sonido propuesto por The Architect es un peregrinaje creativo e impuro a través de los beats, la electrónica, el mestizaje global y otros tantos estilos consolidados como el Hip Hop, Jazz, Electro, Soul o Funk. Nos topamos con un auténtico amante del vinilo. Un adicto a buscar y cazar rarezas. Un auténtico “digger” cuyas armas favoritas desde siempre han sido los tocadiscos. Un campo de recreo ideal para un beatmaker de lo más hiperactivo. Y expresivo. Perfectamente podríamos meterlo en el saco de artistas como DJ Shadow, The Herbaliser, Chinese Man o Cut Chemist.
Con la canción que nos acaba de descubrir, “Watch Me Dance”, el galo evoluciona en un terreno que ha decidido hacer suyo por completo: el sampleo. Un banquete sonoro donde se nos invita a viajar y a bailar. Se trata de una canción bastante desinhibida cuyo pilar es un cachito mágico de la banda de kabyle (rock argelino) de los años 80, Les Abranis. El resultado final es un delicioso revoltijo de hip hop, rock, Chaâbi y electro, todo bien dosificado por este ‘arquitecto’.
Por Hugo Moroder
«HI-FI». EL LIBRO QUE TODO AMANTE DEL SONIDO MATARÍA POR TENER.
CultureAutor: Gideon Schwartz
Editorial: Phaidon
Formato: Tapa dura. En inglés.
Tamaño: 270 x 205 mm.
Páginas: 272
Ilustraciones: 300
ISBN: 9780714878089
Todas las imágenes mostradas en este artículo son cortesía de Phaidon
El título ya hace augurar grandes placeres a los fetichistas de los condensadores, las válvulas, los potenciómetros, las cajas de subgraves… ‘Hi-Fi: The History of High-End Audio Design’, firmado por el megaexperto Gideon Schwartz [fundador de la neoyorquina Audioarts y un auténtico activista de la alta fidelidad] y editado en gran formato por Phaidon, es una perla en la era de las baratijas, esta en la que solemos conformarnos para escuchar música con el sonido que sale del móvil, del ordenador o del cutrealtavoz portátil que nos regalaron por navidades.
El libro, de más de 250 páginas, es una pasada tanto desde el punto de vista informativo como desde el gráfico, y no se queda ni mucho menos en la descripción técnica de los equipos [desde el fonógrafo de Thomas Alva Edison hasta los amplis Emitter o los sofisticados altavoces Magico de Alon Wolf de la última década]. También es un recorrido por nuestra relación con la música durante el último siglo, con nuestra forma de apreciarla, disfrutarla y consumirla.
Loudspeakers, Bose, 1968. Picture credit: Jeremy J. Fair
Olive Series Audio Equipment, Naim, 1989. Picture credit: Naim Audio Ltd.
Apologue loudspeakers, Claudio Rotta Loria, Goldmund, 1987. Picture
credit: Goldmund
La miríada de imágenes que ilumina las páginas del libro es de otro mundo. O más bien, nos lleva a otro mundo. Ahí están todos los equipos pioneros y los que marcaron la diferencia década tras década, pero también el salón de la casa de Frank Sinatra en Palm Springs fotografiado en 1949, con su estupendo equipo de sonido al fondo; publicidades de los 50 como la del equipo estéreo Sony HP-188 bajo el eslogan “Stereo for the man who has nothing” que prometía ligar a pares de una forma nada sutil, gracias únicamente a tu estéreo; Willi Studer, padre de las míticas Revox, posando junto a una de sus máquinas…
Y del presente, ¿qué? En una de las páginas, al abordar el advenimiento del mp3, Schwartz tira de la predicción realizada en 1977 por el economista francés Jacques Attali, según el cual, en el futuro, “la tecnología podría llegar a diluir de igual manera la expresión musical y su materialización económica en el mercado”. Esos malísimos augurios, dice el autor de ‘Hi-Fi’, “se han hecho más que patentes en asuntos como el intercambio no autorizado de archivos, la piratería y los artistas no compensados por su trabajo”. Sin embargo, añade, el mp3 no ha acabado con la alta fidelidad, sino que durante los últimos años se ha producido un resurgir del interés por los sistemas de sonido analógicos, y empresas como 47 Labs han vivido una auténtica ascensión a los cielos del prestigio en lo que Schwartz denomina “el renacimiento analógico postdigital”. Queda esperanza pues.
Balance Belt-Drive Turntable, 33rd anniversary edition, Brinkmann, 1985 (this
model, 2018). Picture credit: Brinkmann Audio GmbH
Inspiration XS-IIIC Loudspeakers, FM Acoustics, 2018. Picture credit: FM
Acoustics
Statement Loudspeakers, Zellaton, 2015. Picture credit: ZELLATON GmbH
Tal vez lo que nos falte, a fin de cuentas, sea un buen latigazo de sonido en alta fidelidad para recordar lo que hemos perdido sin querer queriendo. Preguntado por cuál es la reacción más común de los visitantes de su empresa, Audioarts, cuando escuchan por primera vez lo que se puede conseguir de una alta fidelidad adecuada, el autor de libro responde: “Etérea. Terapéutica. Si eres capaz de olvidarte del teléfono y del mundo actual obsesionado con el chateo, y entrar en el universo complejo y espiritual de Philip Glass, Max Richter o Sarah Vaughan, entonces podrás sintonizar con la premisa que hay detrás del audio de alta gama y su propósito esencial: perderte en la música”.
Por Yiyi Jolie
@JolieYiyi
CINEMATIC EMOTION: UNA PLAYLIST DE OMEGA DB
CultureSi hablamos de cine, no podemos hacerlo solo destacando elementos como pueden ser la dirección, el guion o el elenco. El cine es pura emoción; es sorpresa, miedo, alegría, tristeza… Y hay que destacar un componente fundamental en la producción de un film: su música.
La banda sonora puede influir en nuestros sentimientos y emociones. Ambientar la historia en determinados momentos, a través del tiempo o del espacio, o darle identidad a un personaje, sin olvidarnos de la importancia del silencio. Es una herramienta psicológica que enfatiza la imagen para abordar la sensibilidad del espectador. En definitiva, la banda sonora es el broche de oro en una producción cinematográfica. Es trabajo del compositor dar carácter, y es trabajo del compositor llevarla a cabo.
He bautizado esta playlist con el nombre de “Cinematic Emotion”, en la que he hecho una selección de las bandas sonoras más influyentes en el transcurso de mi vida hasta la fecha, ordenadas cronológicamente. En ella no solo encontraremos los temas principales de una banda sonora; escucharemos piezas que sirven a modo de prólogo, leitmotiv, clímax o epílogo. Emociones en forma de música.
Por Adrián Gázquez (Omega dB)
ENTREVISTA A DAVE TARRIDA
Culture, Interviews“Lo de los festivales en Instagram me suena horrible”
Escribe Javier Blánquez en su mítico libro ‘Loops’ al hablar de los 90 y respecto al colectivo No Future, donde brillaban entre otros nombres como los de Cristian Vogel y el de mi entrevistado, el escocés Dave Tarrida, que todo lo que se facturaba bajo esa marca implicaba “unas reglas siempre destructoras (…), masacrar la pista de baile con bombos que no respetan el cuatro por cuatro ni la salud del público, jugar con el hip hop y la frecuencias dañinas y pervertir los esquemas una y otra vez”.
Han pasado casi tres décadas desde entonces, y Dave Tarrida sigue pergeñando atronadores bombos y los sonidos sintéticos más ácidos de la paleta del techno. Hablamos con él mientras anda embarcado en el proyecto musical ‘Save Drec!’ (Drec), y tras la publicación de su último EP, ‘Tormentor’ (Riot Radio). En ambos deja patente que el tiempo habrá pasado lo que tú quieras, pero los beats y las frecuencias dañinas, no.
¿Volveremos a bailar, Dave?
(Jaja) Sí, creo que sí, es sólo cuestión de tiempo. Aunque puede que las cosas tarden en volver a ser como antes.
Tu último proyecto es ‘Save Drec!’, una serie de tracks que se distribuyen de manera totalmente gratuita con el objetivo confeso de “apoyar la escena musical electrónica”. ¿De qué va exactamente?
Drec es un sello nuevo del este de Alemania que publica un techno realmente bueno. Habíamos llegado al acuerdo de lanzar un vinilo con esos tracks en algún momento del próximo verano, pero cuando el coronavirus nos golpeó, decidimos sacar los temas gratis para obtener algo de relevancia para el sello. Puede que en algún momento salgan en vinilo. Ya veremos.
Eres superprolífico. ¿Cuántos tracks van a salir de tu estudio en lo que dure la crisis del coronavirus?
Tengo un montón de música nueva. La crisis ha estado bien en lo que respecta a al tiempo que pasas en el estudio. Pronto tendré un nuevo álbum, aunque no sé exactamente cuándo. Se llamará ‘Glasgow Kiss’ y lo publicará el sello berlinés Varvet Records. Tengo otro EP titulado ‘There Is No Plan B’ que saldrá más tarde, en Mindcut Records.
‘Tormentor’ se lanzó en marzo. Cinco temas que son otras tantas lecciones de techno demoledor. ¿De dónde salen esos beats? ¿De qué máquina esos kicks?
El disco lo ha publicado el sello escocés Riot Radio. Conozco al propietario desde principios de los 90. Me gusta trabajar con gente que conozco desde los ‘viejos tiempos’. Hay un sonido muy específico que le gusta para su sello, así que me llevó un tiempo recopilar los cinco tracks que se adaptaran a lo que él quería. Los beats salieron de algún sitio de mi cabeza, no estoy seguro exactamente de dónde (jajaja). La mayor parte se hicieron superponiendo diferentes kicks analógicos de mi Elektron Rytm
Tu sonido también se mantiene fiel a lo acid. ¿Lo ácido es la dosis de diversión que completa al techno?
Siempre me ha encantado el sonido ácido. Los 303 [se refiere a los sintetizadores Roland TB-303] han tenido un lugar central en el sonido techno desde muy al principio por algo. Sencillamente, hay algo especial que funciona perfectamente con ese sonido ácido. Para mí, nunca envejece.
¿Algún tema de techno te ha impresionado últimamente por su poderío?
Sí, claro. Siempre habrá productores innovadores tratando de romper los límites establecidos de cada momento. No me viene a la cabeza ahora ningún tema concreto, pero muy a menudo, cuando escucho música en un club, hay temas que me impresionan.
Graves asesinos, percusiones rompeparedes… ¿Se puede ir más allá en el sonido o hemos tocado techo en lo que respecta a la potencia de las bases de techno?
Difícil cuestión. Probablemente hemos ido tan lejos como es posible con lo que tenemos ahora. Pero es posible que novedades tecnológicas nos lleven más allá en un futuro.
¿El tema de techno más brutal que has escuchado nunca?
Cuando oí por primera vez ‘We Have Arrived’, de Mescalinum United [Planet Core Productions, 1990. Muchos lo consideran el primer track de hardcore techno de la historia], pensé que era la cosa más brutal que había escuchado nunca. Ahora no suena tan demencial…, pero cuando salió, ¡parecía que era de otro mundo!
No es lo que sucede ahora, cuando se le critica al techno su inmovilidad. ¿Tiene sentido esa crítica o está nuestra cultura demasiado preocupada por la novedad?
Es cierto que en la escena actual, todo lo que escuchas parece que ya lo has oído antes, así que es difícil destacar. Creo que el mayor problema es que gran parte de los productores sólo hacen copias de lo que creen que está de moda, en vez de hacer la música que realmente quieren hacer.
Creo que vives ahora en Viena. ¿Hay una escena interesante?
Pues no, no es la mejor escena techno que digamos. Los clubes están más orientados al sonido comercial que al underground.
¿Y como sitio para vivir? De hecho, ¿me lo recomiendas? Estoy empezando a pensar en abandonar este país si encuentro algún sitio más divertido que este.
Sí, es buen sitio para vivir, muy bonito, con mucha historia. Mi mujer es austríaca y está claro que es un lugar estupendo para que crezca nuestro hijo. Eso sí: mis años en España fueron algunos de los más especiales de mi vida. Creo que su calidad de vida es perfecta para mí. Considero volver algún día
¿Hay algo que eches de menos del pasado, o el pasado da asquete?
Sí, echo de menos un montón de cosas. Es difícil explicar cómo era todo cuando empezó en los 90. Uno de las mejores cosas era la sensación de estar implicado en algo nuevo de verdad, algo que nadie había hecho. Casi 30 años más tarde todo te suena como si ya lo hubieses oído antes. ¡Pero eso no hace que me guste menos!
¿Y qué me dices del futuro? Personalmente los festivales en Instagram me parecen una mierda, y si eso es el futuro…
Bueno, tendremos que esperar hasta que volvamos a una especie de normalidad postcoronavirus. En pocos años habremos olvidado lo que ha pasado estos meses. Lo de los festivales de Instagram me suena horrible, sí.
Dave, eres una leyenda. Y necesito preguntarte esto sí o sí: ¿serlo te proporciona alguna sensación especial? Lo digo porque yo, por ejemplo, sí que siento una sensación especial ahora que estoy entrevistando a una leyenda…
¡Ja, ja, ja! Yo no me veo a mí mismo como una leyenda… Es sólo que he estado metido en el techno durante muchísimo tiempo. Pero eso no me hace sentir especial, sólo es algo que hago porque me encanta.
Por Yiyi Jolie
@JolieYiyi
GRISCHA LICHTENBERGER «KAMILHAN; IL Y A PÉRIL EN LA DEMEURE»
RecordsArtista: Grischa Lichtenberger
Album: Kamilhan; il y a péril en la demeure
Label: raster – artistic platform
Fecha de lanzamiento: 8 de mayo 2020
Formato: CD / Vinilo doble limitado, serigrafía firmada a mano incluida.
Este disco es la conclusión de un ciclo de 5 partes del artista Grischa Lichtenberger que se inició con el álbum «LA DEMEURE; il y a péril en la demeure» en 2015 y continuó con el EP de 3 partes «Spielraum, Allgegenwart, Strahlung» en 2016.
En contraste con la primera parte de la serie, que trató de la intimidad de lo privado (la residencia, la demeure), Lichtenberger ahora se centra en la frase «il y a péril en la demeure». Esta frase se traduce literalmente como «existe un peligro en la residencia» (la demeure) o «el peligro es persistente, permanece» (demeurer). Lichtenberger está interesado en esta ambigüedad en relación con una metáfora del arte:
«De alguna manera, uno podría describir el arte como una condición patológica para aferrarse a un defecto comunicativo. A este respecto, el álbum trata sobre una crisis, sobre la imposibilidad de expresar lo indescriptible y, en su lugar, atarlo secretamente en un hilo paralelo que profundiza el relación con lo imposible».
Para Lichtenberger, el significado legal de la frase «il ya péril en la demeure» (en alemán «Gefahr im Verzug», en inglés «peligro inminente») describe una situación en la que una persona o autoridad se entromete en un espacio privado que está particularmente protegido contra el acceso para prevenir el peligro o asegurar la evidencia. Lichtenberger escribe: «En el arte, el público es algo que quizás podría describirse en términos legales como una transgresión legítima de responsabilidad: asegura y mantiene lo que se perdería porque el artista se ha enredado en él».
Esta ambivalencia está materializada estéticamente por material musical que, por un lado, parece medio salvaje y subversivo y por otro lado es estridente y alentador. La atención se centra en las canciones con voces generadas por computadora que cantan en un idioma incomprensible y fragmentado a partir de sílabas en inglés y vuelto a ensamblar en canciones pop crípticas. Lichtenberger las llama «baladas torcidas».
«En cierto modo, las pistas en ‘KAMILHAN; il ya péril en la demeure’ se entienden mejor como baladas torcidas. Son canciones que se atan intencionalmente a una repetición simbólica de estructuras clásicas de canciones pop. Buscan pasar de contrabando a los torcidos a las torcidas. Común y viceversa contrabandean la esperanza de reconocimiento y transferencia hacia lo torcido».
Independientemente de las reflexiones excesivas que son típicas de Lichtenberger, este álbum también logra llegar emocionalmente al oyente, con intimidad y sinceridad. «KAMILHAN; il y a péril en la demeure» se presentó como parte de raster. electric campfire en 2019.
Escucha el álbum en Spotify.
NIET! «HUMILLACIÓN»
Records, ReviewsArtista: Niet!
Álbum: Humillación
Label: HyperSunday Records
Fecha de lanzamiento: 7 de mayo 2020
Zona de exclusión
Siempre he admirado el arte, con enorme respeto. Me parece una forma sublime de la creatividad, algo así como una virtud en los humanos heredada de los dioses. Aunque no todas las obras maestras que observo me despiertan esa sensación -que es subjetiva e impredecible-, como no todas las cosas que me emocionan conmueven a los demás.
La etiqueta de artista es una convención social, una guirnalda que el jurado de la industria de la cultura da a determinadas personas, facilitándoles dedicarse a crear obras a tiempo completo. “Persigue tus sueños” o “escucha a tu corazón” son consejos frecuentes en boca de artistas que sufrieron para alcanzar ese status y ahora fingen renegar de la fama. Puedes estar convencido de tu talento, creer en él incondicionalmente, pero eso no basta. Tu fe ciega no te garantiza el reconocimiento de los otros. Necesitas también ser obstinado, porque solo la tenacidad te permitirá atravesar ese muro de piedra con tu cuerpo.
Siempre he admirado la motivación de la creatividad genuina, que impulsa a la gente a buscar formas de expresión no convencionales, a bailar con los ojos cerrados, a componer en silencio, a producir artefactos únicos y personales, contra todo pronóstico, sin esperar otra recompensa que la fortuita conexión con alguien de sensibilidad similar, la ilusión de una persona desconocida a quien tocarle la fibra, con quien compadecerse, para apagar juntos la sensación de mutua soledad. Pienso en poetas malditos que no pueden parar de escribir, aun ahogados por el desánimo, guiados por una tenue corazonada de felicidad.
Niet! no es solo una artista auténtica -aunque alguna vez ella misma lo haya puesto en duda, como un explorador que, en un ataque de modestia, se considerara un simple turista-, también es una estrella por descubrir. En «Humillación», su tercer disco, se desnuda de una forma sin precedentes, con la mirada existencialista de quien todavía se pregunta cuál es su lugar en el mundo.
Enriquecer las melodías crudas con contenidos profundos tiene doble mérito, ya que los músicos no suelen ponerse a filosofar con las manos extendidas sobre el teclado de un sintetizador. Pese a todo esto, no es un álbum autobiográfico. No se recrea en recuerdos, sino en percepciones y sensibilidades, con un punto reflexivo, a mitad camino entre el desconcierto y la autoafirmación.
En los temas de “Humillación” la parte lírica gana protagonismo, es más significativa y menos ornamental. Cantar en su lengua materna -Niet! lo hace por primera vez- le permite perfilar las ideas con más definición, usando una línea sensible, ahora fina, ahora gruesa, trazada con la agilidad de un calígrafo japonés. Como una juguetona voz interior -canta, susurra, declama- que improvisa un monólogo introspectivo, Niet! divaga entre los sonidos atmosféricos, ensimismados, saltando de un pensamiento a otro, sin garantías de ser comprendidos o respaldados.
La belleza cotidiana de este disco es honesta. Tan oportuna, tan a tiempo, que puede hacerte creer llevar siglos esperándolo, como cuando te cruzas con una cara familiar en la multitud y ambos os miráis con reconocimiento.
Por Emilio Ferrer.