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Artista: Arnaud Rebotini
Álbum: This Is a Quarantine
Label: Blackstrobe Records
Fecha de lanzamiento: 20 marzo 2020
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Asintomático

Lo último de Arnaud Rebotini no puede ser más contemporáneo. Su serie de EPs [This Is a Quarantine] representa uno de los primeros álbumes concebidos, grabados, editados y publicados íntegramente durante la crisis de la Covid-19. Música de la nueva era, fruto de la distopía que nos toca vivir.

La Covid-19 es el centro del universo estos días. Todos hemos experimentado en primera persona lo extraño que resulta, lo traumática que parece, lo inaudita que es. Ha hecho sombra a cualquier otro tema de conversación, acaparando todos los titulares, hasta saturar nuestra capacidad de ordenar los recortes de prensa para reconstruir su historia.

Da la sensación que hubiesen pasado siglos desde aquel instante en que nos mandaron permanecer en casa; pero, si haces un pequeño esfuerzo, te situarás en el contexto adecuado. Esos días, las interminables jornadas de teletrabajo o el cuidado de menores daban igual: de pronto, todo el mundo se había quedado sin tareas que hacer. Nos lanzamos en masa a buscar alternativas que nos mantuvieran ocupados. Entonces se extendieron las clases de cocina online, viralizaron los challenges de deporte doméstico, surgieron los cantantes en los balcones y proliferaron las sesiones de DJ en streaming. De repente, todo el mundo parecía desesperado por reponerse de la distancia social con una generosidad nunca vista y arrimar el hombro para un bienestar común.

Para un músico, el encierro en casa o en el estudio (ambas cosas acaban siendo la misma) no es nada del otro mundo. Que se cancelen sus bolos sí que puede resultarle trágico, pero seguro que el rato que pase enjaulado no se aburrirá. Aunque la angustia y las preocupaciones no sean las mejores musas, el retiro siempre resulta propicio para la creatividad.

Arnaud Rebotini ha mantenido una actividad frenética en plena cuarentena. A los tres días de encierro, el artista francés anunció que se había propuesto lanzar cada viernes de confinamiento un tema nuevo, y logró mantener su promesa. Aunque la cosa llegó aún más lejos. Cada track fue ilustrado por su correspondiente clip, realizado por los creadores Thomas Bernon y Franck Podgusze, con la colaboración del Instituto Nacional del Audiovisual francés, que ha dejado sus archivos históricos a su libre disposición.

Cada tema de [This Is a Quarantine] fue compartido luego con otros artistas para que lo remezclasen. Rebotini tiró de agenda hasta conseguir involucrar a 24 amigos en su proyecto. Finalmente, han participado perfiles tan heterogéneos como Christian Zanesi, Phase Fatale, Leonie Pernet, Fabrizio Rat, Étienne Jaumet, Djedjotronic o Miss Kittin y The Hacker, abordando la idea central desde diversas sensibilidades. Por supuesto, todos ellos han colaborado a distancia. El resultado final es una colección de 8 EPs con casi 3 horas de música trepidante.

Por si toda esta entrega pudiera parecer poca, Rebotini está siendo muy dinámico en las plataformas digitales, adherido a la iniciativa United We Stream, en colaboración con el canal arte, para salvar la escena clubbing de las capitales europeas. O su actuación virtual en la plataforma Shotgun Disdancing, donde atendió las consultas del público por vídeo chat. Casi a diario podemos verlo en directo desde su casa, rodeado de su colección de teclados, con su aspecto de sicario con quien nadie en su sano juicio querría tener deudas.

Como los aplausos desde los balcones, [This Is a Quarantine] rinde homenaje a las profesiones esenciales durante el confinamiento. Esos que han mantenido viva la sociedad para que el resto pudiera permanecer en casa tranquilos, asegurando los suministros esenciales, los servicios básicos, jugándose el tipo en primera línea de riesgo. Desde los reponedores y cajeras de supermercado, pasando por equipos de limpieza, hasta alcanzar a los sanitarios. De todos modos, no nos encantemos con eso, ya que la verdadera debilidad de Rebotini es el ritmo metálico de la factoría, el lado duro y pesado de la cadena de producción.

¿Y a qué suena, en definitiva, la música de los nuevos tiempos? ¿Es acaso una sinfonía melancólica que añora tiempos pasados que no volverán? ¿O es el himno de la lucha en una reconversión industrial, que vocean los obreros al quemar neumáticos en la entrada al polígono? ¿O es la banda sonora de un documental (por cierto, Rebotini las ha compuesto espléndidas, y tiene un Premio Cesar por la música del film «120 Battements Par Minute») sobre un mundo irreconocible que se apaga poco a poco? ¡Pues va a ser que no! Su versión del presente es un trallazo techno para desentumecer los huesos y hacernos saltar agitando los brazos. El vivo deseo de saltar por la ventana y dominar el espacio público. Una inyección de adrenalina para despertarnos de la vida sedentaria e insuflarnos, de nuevo, la esperanza en la interacción social.

Entonces Monsieur Rebotini, ¿quiere usted decir que volveremos a bailar?

Por Emilio Ferrer
@EmilioFerrer