Cover PUBLIC MEMORY "Illusion of choice"

Dark room

Los productores infelices que sueñan música conmovedora comparten un estilo común. Son tantos conviviendo en el mismo cuarto mal ventilado, que acaban pareciéndose todos un poco. Si paseas desvelado por esa calle de Brooklyn, puedes escucharles tocar afligidos el órgano de la iglesia, u oírles por el respiradero del sótano cantar como almas en pena.

Cuando uno de ellos destaca por cualquier extraña razón y nos atrapa, como Burial o Sevdaliza, por poner dos ejemplos bien distantes, su singularidad los hace irresistibles, henchidos de una tensión emocional que amenaza con estallarles el corazón. Robert Toher (la persona que da vida al proyecto Public Memory) pertenece a esta especie de artistas nocturnos, con la peculiaridad de crear temas sobrecogedores que no llegan a resultar deprimentes.

La voz suplicante de Toher tiene la capacidad de trascender el estado melancólico en que nos sumergen sus canciones espectrales. Más que pedir ayuda, la sentimos aliviarse, abrirse paso, escapando desde una atmósfera viciada que intenta retenerla.

Utilizando un equipo limitado (apenas un par de sintetizadores, una caja de ritmos, una Fender Telecaster y un montón de grabaciones de campanillas) Public Memory logra un sonido borroso muy personal. Tal vez gracias a esa austeridad de medios, consigue la concreción de estilo profundo y enigmático que pretende. Aunque “Illusion of Choice” es un EP cuyos tres temas no llegan a los 12 minutos de duración total, recorre la misma línea de belleza triste de sus dos discos anteriores, “Wuthering Drum” de 2016 y “Demolition” de 2018, siempre íntima y, en ocasiones, épica.

Public Memory tiene un verdadero don, un aura espiritual. Además de hermosa, su música es extremadamente emocionante y evocadora. Hay una brillante promesa de esperanza en su despliegue atormentado, que invita a no perder la fe.