¿Qué mejor manera para dar una buena noticia que acompañarla con un regalo bonito? Esa es la propuesta de Emika, que anuncia la creación de un nuevo sello colaborativo, “Improvisations X Inspirations”, inaugurado con un nuevo tema que lanzará el próximo 1 de mayo.
«Sleep In The Day» es una hermosa canción que se eleva a un nivel casi espiritual. Minimalista, sobria en arreglos, atravesada por una voz delicada y emocionante, marca un nuevo estado de crecimiento para la artista. Emika, puente de encuentro entre la música clásica y la electrónica, siempre ha entendido la creación como una terapia. Componer música es una forma de restablecer la cara amable de la vida. La bellísima «Sleep In The Day» trae esperanza, más oportuna que nuca, en tiempos de incertidumbre.
El tema fue grabado a principios de este año con Jim Barr (bajista de Portishead) en su estudio de Bristol. Juntos realizaron unas sesiones de improvisación, utilizando el estudio como un lugar inspirador donde crear libremente, más que como mero espacio técnico para registrar la música ya decidida.
Ese mismo ambiente de trabajo es el que espera ofrecer Emika a otros artistas en su nuevo sello colaborativo. Un espacio donde tendrán la oportunidad de modificar el proceso de creación del álbum a su antojo, quitando pautas preconcebidas, para que afloren las emociones desnudas de los momentos más inspirados.
Emika es una artista sensible y valiente, que siempre ha aceptado los desafíos del cambio con enorme creatividad y predispuesta a la transformación. Una actitud similar a la de otros artistas con los que conecta para trabajar en el nuevo sello.
«Siento que quizás solo tiene sentido compartir una canción hermosa en este momento y sea el primer paso en mi viaje con este nuevo proyecto. Estoy ansiosa por lanzar música de los otros artistas que me inspiran mucho y ver cómo todo esto comenzará a tomar una nueva forma» Emika
https://transistora.com.es/wp-content/uploads/2020/04/Emika-Sleep-In-The-Day-Transistora.jpg902902Gonzalo Cervellóhttps://transistora.com.es/wp-content/uploads/2020/03/logo-web-transistora-2019-black.pngGonzalo Cervelló2020-04-26 10:16:322020-04-26 10:31:23EMIKA ANUNCIA NUEVO LABEL COLABORATIVO Y SINGLE
“Los clubes y la prensa de aquí deberían aprender de los países del Este, donde se cuida y valora lo propio, y sus artistas tienen prioridad”
Hoy publica ‘The Hive’, su primera colaboración con Citizen Records, el sello de Vitalic. Lo hace en el inédito escenario impuesto por el coronavirus, pero convencida de que ha tomado la mejor decisión. En esta entrevista Cora Novoa habla de las circunstancias que han rodeado el lanzamiento del disco, de la incierta escena española del clubbing y de lo terroríficamente sexy que –sí–, sigue siendo el techno.
Nadie podía imaginar hace dos meses que en abril íbamos a estar viviendo esta situación anómala. Y en medio de todo esto se publica tu nuevo EP, ‘The Hive’, tu primero en el sello de Vitalic, Citizen Records. ¿Qué sensaciones te produce esta ‘irregularidad’?
De repente nos encontramos con algo totalmente nuevo. Nos hizo replantearnos el lanzamiento, la forma de comunicar…, todo. Si esto lo extrapolo a mi carrera artística… Intento pensar en el hoy, no en el mañana. Ahora tengo mucho trabajo, de estudio evidentemente, estoy con la cabeza entretenida. Vamos a ver dentro de unos meses, porque para nuestro sector, el de la música en directo, va a ser duro.
¿Dónde estabas cuando se produjo el estallido?
Con un pie fuera de casa y a tres horas de coger un avión hacia París. Pero afortunadamente no lo hice, porque podría haberme quedado atrapada allí. En ese momento en Francia aún se celebraban eventos. Me pilló además en un mes de marzo lleno de fechas cerradas. Lo último que pude hacer fue en Kafe Antzokia, en Bilbao, el 6 de marzo. Después se empezó a cancelar todo.
¿En ningún momento hablasteis de posponer el lanzamiento del EP?
Sí, nos lo planteamos. Yo era bastante reacia a sacarlo en plena crisis, porque… no podía imaginar entonces la magnitud que iba a adquirir el tema del Covid. Pero al final los argumentos para dejarlo donde estaba fueron muy sólidos. Al final, retrasar un release, un disco que no es físico sino digital, supone enfrentarte a que cuando se levante la veda se produzca una avalancha de lanzamientos… Corríamos el riesgo de diluir nuestro propio lanzamiento en esa marea. Fuimos valientes, seguimos adelante y no me arrepiento. Es verdad que la situación también afecta a la promoción, porque hay muchos medios de comunicación con ERTES, o reconvirtiéndose, pero al final estamos haciendo muchas cosas, experimentando mucho con el lanzamiento. Estoy contenta porque está teniendo cabida y repercusión, y expectante por ver qué pasa.
Una pregunta que flota en el ambiente (virtual) de los aficionados al clubbing estos días es: ¿volveremos a bailar en clubes?
Totalmente. Vamos a volver, pero… va a tardar. Y cuando se abra la veda no va a ser todo y más, sino paulatinamente y con muchas restricciones. Hasta que no aprendamos a convivir con el virus y a repensar todo como sociedad. Los españoles, además, somos muy cercanos, calurosos… Yo soy de dar abrazos (más que besos), me gusta el contacto físico, algo que ahora vamos a tener que replantearnos. En cuanto a los clubes, creo que tardarán, pero que cuando se abran tirarán mucho de talentos locales y nacionales, porque las giras internacionales no van a estar en activo, eso es impensable, y tampoco va a haber eventos multitudinarios. Por eso se tirará mucho, creo, de talento de aquí.
Es un runrún constante en redes: que esta crisis puede ser una oportunidad para los productores y djs españoles, que normalmente lo tienen muy difícil para acceder al circuito… de aquí, paradójicamente.
A mí lo que me gustaría es que esto sirviera para replantearnos las cosas como industria nacional, porque muchas veces nos morimos por lo extranjero y no valoramos lo que tenemos. Cuando hablo de este tema siempre digo que deberíamos aprender a la escena de clubbing de países del Este, donde se respeta tanto a los artistas nacionales que son ellos los que cierran los festivales. Donde se cuida y valora lo propio, porque se sienten muy orgullosos de ello, porque forma parte de su identidad. Quieren señalar a sus artistas en el mapa apoyándolos. Dándoles su espacio. Creo que muchos festivales y medios de comunicación españoles deberían aprender de esto y ahora con el Covid, puede ser buen momento… pero, por favor, que no seamos los artistas nacionales solo el parche. Que cuando volvamos a la normalidad no nos den la patada, que ése es un poco el miedo que tengo.
Frente a tanto bajón, bailar en casa tampoco está tan mal… ¿Habrá evento online, ahora que están tan de moda, para dar a conocer el disco?
De momento no tenemos pensado hacerlo, lo que sí haré hoy viernes es un live en Instagram con preguntas del público y hablaré del EP, cómo lo produje…
Vamos al disco (que ya me vale…): ‘The Hive’ es un tema techno hasta las trancas, duro, con regusto industrial y alta acidez. ¿Qué tiene tu sonido de hoy que no tuviera hace cinco años?
Pues el sonido que tiene ‘The Hive’ es el que siempre quise tener. Me ha costado años conseguirlo y me siento superorgullosa. ¿Sabes cuando estás trabajando en algo y dices “Dios” –no sé, a mí me pasa– y ves que hay detrás un largo recorrido y sientes que has llegado? Pues eso. ‘The Hive’ me hace sentir muy feliz. Siempre he escuchado mucha música electro, música ochentera, techno… Y esta oscuridad se refleja en la paleta sonora que estoy usando ahora. Sobre todo conozco las herramientas y trabajo mucho más los sonidos. Me paro, escucho (“vale, este bombo lo perfilo, lo pulo… Todo bien, todo en su sitio…”). Ahora invierto mucho tiempo en el diseño de sonido, pero para mí se traduce en calidad sonora, y me compensa.
¿Cómo apareció en tu vida Citizen Records? Y (necesito preguntar esto, me muero de curiosidad): ¿es majo Vitalic?
Fue gracioso. Con Citizen Records me puso en contacto Peggy, mi booker, de la agencia francesa Dif Production. Un día me dice: “Oye, te voy a poner en contacto con Elise [Nicolas, Label Manager de Citizen Records y Assistant de Vitalic]”. Debían de haber coincidido en algún festival y saldría mi nombre. Así que nada, contactamos y me dijeron que estaban muy interesados en ficharme, no solo para un EP, sino para tenerme como artista en Citizen. Yo encantada, claro, porque soy superfan de Vitalic y del sello, quedamos en que les enviaría material, estuve trabajando en música, la envié, y les encantó tanto a Pascal como a Elise. Así que seguimos adelante. Con Pascal he intercambiado algunos emails, pero todo lo que es el trabajo, la estrategia, lo he hecho con su equipo. Y la verdad es que… a él no he podido conocerlo personalmente, porque íbamos a encontrarnos hace tres semanas, él venía a tocar con Kompromat, su banda –que por cierto te la recomiendo muy mucho–, y pensábamos cenar y tomarnos unas copillas, pero… se nos cayó la reunión por el Covid. Eso sí, hasta donde lo conozco, puedo decir que sí, es muy majo, jajaja.
Otro tema recurrente en los foros es el estancamiento de la música electrónica, aunque eso es mucho decir, porque es difícil considerar la electrónica como un solo género… En cualquier caso, desde tu visión, ¿qué opinas de ese feeling?
¿Hay cierto estancamiento? Sí y no. Por una parte me pregunto qué va a pasar con esos cachés de 50.000 euros u 80.000 euros… Por otra parte hay una escena muy interesante, sellos y artistas como Nuxxe, Shy Girls, Cobrah… Y esa gente está ahí y lo va a seguir estando después del coronavirus, gente muy nueva que está materializando una nueva visión de la música electrónica. En esta crisis van a ‘morir’ muchas figuras. Pero yo creo que si haces buena música, das caña en las redes y sobrevives a esto, te harás más fuerte. Hay que darle una vuelta a todo (intento ser positiva, porque si no, me da algo).
¿Qué te interesa de la electrónica que se está haciendo hoy?
Hay gente que está haciendo cosas increíbles, entre ellos Sega Bodega, del colectivo-sello Nuxxe. Tuve la suerte de estar en el estudio con él, y flipé. Pertenece a esa nueva generación con una nueva visión a la que pertenece Arca… Arca es un tío que ha reventado las costuras de la electrónica, de la performance en escena, y me encanta, la verdad es que más por la parte performática que por su música. Hay otra chica que acabo de descubrir, no tiene ni 2.000 seguidores en Soundcloud, se llama Cobrah (óyela, vas a flipar). También me gusta un chico de techno que se llama KRTM.
Es muy dudoso que este verano pueda recuperarse para los festivales. Supongo que eso va a afectar bastante a tus planes de trabajo… Están los organizadores manteniendo contacto con los artistas?
El topic ahora es el silencio y la incertidumbre. Yo no hablo directamente con los promotores, es mi agencia la que lo hace, pero lo que hay al final es silencio. Personalmente no creo que hasta el año que viene se vaya a reactivar el mundo del clubbing, y en todo caso lo harán las salas pequeñas. Yo vivo del directo, así que… lo llevo como lo llevo. Pero soy versátil. Trabajo con algunas marcas, doy master classes, hago workshops… Por eso estoy más tranquila.
Vuelvo al techno, a tu disco, que me he ido por los cerros. ¿Por qué ‘The Hive’ y ‘Hey’? ¿Qué hizo que estos dos temas encajaran entre ellos para formar un EP?
Me gustaban como quedaban juntos, usando la misma paleta de colores, el resultado era muy diferente. ‘The Hive’ representa más la esencia de club, un tema más de las cuatro de la mañana, muy contundente, sucio. En cambio ‘Hey’ es un poquito más experimental, más roto, más de break, me encajaba y equilibraba bien con el otro. He usado los mínimos elementos y ecualizado con los mismos criterios y colores.
Y por último. Aunque parezca viejuna con esta pregunta (y es que lo soy, joder): por mucho que el trap y el reguetón hablen de sexo todo el rato y que si el perreo y blablablá, a mí el techno me sigue pareciendo la música más hot del universo en 2020. ¿Estoy enferma?
Yo oigo música de todo tipo, me encanta la música urbana, antes de hacer techno hacía instrumentales de rap, es como empecé. Entonces descubrí el electro, me enamoré y me metí de lleno. Pero un Berghain, un Panorama Bar, estos clubes oscuros… Yo viví la época del Coppelia en Madrid, el clásico club de techo bajo, con las paredes sudando… Sí, al final creo que el techno es una de las músicas más hot (si lo quieres llamar así), que existen. Así que no, no eres viejuna. Ni estás enferma, jajaja.
Desplegar la alas y dejarse llevar por el viento. Deslizarse en la claridad transparente. Ligero como una pluma, planear sobre la ciudad inhabitada, inhóspita como la maqueta de un club de golf. Sobrevolar el paisaje costero y entre las montañas, tal cual el águila que reconoce su reino, al acecho, de confín a confín. Saltar de cornisa a cornisa, de bolardo en bolardo, buscando desesperadamente un alter ego, un rival, un infractor.
Derramarse en el cableado y vigilar por las webcams. Diluirse en la red de fibra, en las ondas de radio, en la percusión del sol. Controlar las azoteas desde un dron. Espiar por la mirilla el rellano. Lanzar un plato al vacío, una jabalina al río, una tarjeta contactless. Patrullar las calles desiertas con la sirena apagada, el dedo en el gatillo y el ojo avizor.
Evadirse del cuarto sombrío. Escapar con amplias zancadas. Volar cuan las piernas dan. Humedecer la máscara por dentro. Empañar la lente. Perder la noción del tiempo en un espacio ilimitado. Detenerse encorvado, con los guantes sobre las rodillas, y coger aliento. No agarrarse a nada si te vas a desmayar. Respirar hondo. Guardar la calma. Resistir. Seguir las instrucciones de tu voz interior. Silencio. Estar atento. Escuchar la intensa ausencia, el hueco, la purga y la resurrección.
Artista: Fernando Lagreca Título: Infamous Label: Beautiful Accident Formato: LP, digital Fecha de lanzamiento: 17 de abril, 2020 Género: electrónica, synthdisco, urban, techno
Tracklist
Creation
Galactic
Dissociation (feat. Chantelle R)
Again
Rogue Planet (feat. Chantelle R)
Dark Net
Tears Of The Future
Broken (feat. B. Dopran)
Lone Condition
Jail Of Dreams (feat. Kamal Imani)
Maybe I Haven’t Done Enough
Infamous
Qué sería de todos nosotros sin enchufarnos todos los días a la música. Son legiones los que como nosotros, la respiran y exhalan. Porque aunque unos pocos enchaquetados sigan escurriendo el bulto, es una constante vital. La cultura en general se ha convertido en estas semanas de excepcionalidad como un islote, una salvación indispensable a la que agarrarse. Dicho esto, y prometiendo una enorme evasión, vamos con el recientemente publicado nuevo largo de Fernando Lagreca. Este señor que es un todoterreno de la escena musical, ha construido bajo el título de “Infamous”, su obra más osada y ecléctica hasta la fecha. Este Jabato uruguayo (igual, y ya que estamos, Fernando sería un poco más Taurus) se ha sacudido con total libertad y como perrete secándose al salir del agua, todos los estilos musicales (electrónicos) que le hicieron cosquilla en los últimos tiempos…
En este periplo sonoro hacia territorios vibrantes, clásicos, pero también actuales, nos toparemos con un Fernando Lagreca bastante encariñado con los ritmos rotos de tinte urbano, así como piezas donde muta el R&B ¿Y esto cómo se come? Pues sin tenedor, mejor con los oídos después de darle al play. El primer single adelanto del LP –por cierto, ya lo podemos pillar en vinilo visitando el Bandcamp de Beautiful Accident– arde en deseo asociándose con una vocalista la mar de descarada y efectiva (Chantelle R.) y sonoridades callejeras que se ven incluso potenciadas en su vídeo-clip. Os hablo de “Dissociation” donde se homenajea la escena dancehall asiática. Con otros sencillos como “Broken” (con B. Dopran) o “Jail Of Dreams” (con Kamal Imani) vuelve a sorprendernos con ese ramalazo urbano, esta vez en formato modern soul beat y rapero. Siguiendo la senda de los beats con hormigueo está “Rogue Planet” donde el productor nos demuestra su querencia por artistas de la talla de Goldie o Roni Size, y aquel fructífero drum’n’bass que se marcaban hace unos años atrás.
Pero en este nuevo álbum tampoco iban a caer en saco roto la esencia de anteriores discos como “Control” (2014) o “Childhood is All We Have” (2012). Arpegios flotantes y vapores sintéticos de los que calan hondo: “Tears Of The Future” o “Maybe I Havent Done Enough” son dos buenos ejemplos. Tampoco se queda muy atrás “Infamous”, esta vez defendido por unos broken beats muy noventeros. En la onda The Future Sound of London o Way Out West.
Finalmente, y no menos importante por eso, su alianza con la síntesis analógica y los BPMs bailongos también tienen su sitio. Techno y synthdisco –“Lone Condition” es fascinante- casi siempre hilvanado con hilos muy melódicos. Es aquí cuando nos encontramos al Fernando Lagreca de los últimos cinco años, el cual ha estado publicando singles y EPs en sellos volcados con el sonido clubbing. Natura Viva, Lost On You, Chrom o Solar Distance entre otros. Es también como solemos verle últimamente cuando defiende uno de sus directos. Otro agua donde es todo un pececillo.
El otro día, pasando el plumero por los libros, me di cuenta de que mi ex se había llevado –no te lo pierdas, hace siete años- un libro mío, ‘Historia del DJ. Desde los orígenes al garaje’ (Robinbook) al irse de casa. Y me supo a cuerno el descubrimiento, si soy honesta. Porque entiendo que se llevase ‘Electroshock’, de Laurent Garnier, ya que se lo había regalado yo unas navidades, pero… ¡‘Historia del DJ’ formaba parte de mi vida, de mi capital cultural, de mi estantería!
Joder con los hombres. Y, hey, no estoy sacando una conclusión apresurada por un caso aislado, no (por cierto, también se llevó la maquinilla del pelo QUE ME HABÍA REGALADO ÉL). Es que es la segunda vez que me pasaba esto en mi vida. La primera desapareció algo así como el 80% de la biblioteca. También es cierto que los libros eran suyos. ¡Pero joderme me jodió igual!
En fin, el descubrimiento de que Mr. X se había llevado ‘Historia del DJ’ me hizo pensar en el enorme apego que le tengo a mi biblioteca musical. Tener vinilos mola, pero los libros de música son otra cosa, son como una síntesis entre carnet del Club de los Listos y bragas de Cicciolina (si eres fetichista de las bragas, claro). Moraleja: no prestes nunca un libro de tu enciclopedia musical (por cierto, amigo fulanito, que sepas que no me pasa inadvertido que aún no me has devuelto ‘Der Klang der Familie. Berlín, el techno y la caída del muro’, de Felix Denk y Sven von Thülen (ed. Alpha Decay), van ya para tres años)… Una, como fan de un estilo, necesita sentirse además parte de un club, ese sentimiento de pertenencia que da sentido a la existencia (y por extensión al gusto musical). Y entonces es cuando llega ‘Loops’ y le pone una tirita al problema.
Menudo aficionado a la música electrónica eres si no tienes ‘Loops. Una historia de la música electrónica’ (ed. Reservoir Books), coordinado por Javier Blánquez y Omar Morera. Es como vivir en Madrid en los 80 y no tener carnet de Rockola. Si hasta Ángel Molina dice en la contraportada que es “un libro esencial para entender la música que escuchamos”. Yo tengo la quinta edición, de 2009, en un único volumen de tapas blandas, 560 páginas. El caso es que el libro dejó de reimprimirse y se agotó. Y tiempo después llegaron a pagarse 500 pavos por él, de segunda mano. Había dejado de ser un libro para convertirse en unas bragas de Cicciolina intervenidas por Jeff Koons en el mercado del fetichismo de lujo.
El caso es que el libro se reeditó hace unos años actualizado, ampliado, en dos volúmenes (que también tengo, faltaría más) en bonitas tapas duras, azules unas, rojas las otras. Tengo mis diferencias con el criterio de Blánquez en varias cosas –por ejemplo, el poco interés mostrado en el libro por uno de mis grupos favoritos, Underworld– pero, vale, se lo perdono por todo lo que da en cambio: la consciencia de que la electrónica que tanto te gusta tiene los tentáculos mucho más largos de lo que creías. Le da una sólida genealogía al género, pone orden en su mito de la creación, establece su cronología, sus hitos clave, sus apóstoles, sus santos… Que sí, hace la biblia de la música electrónica.
Mi biblioteca musical es como un jardín de crecimiento lento, con pocas especies nuevas al año, pero ¡qué incorporaciones! Sobre el mito fundacional, ‘Techno Rebels. Los renegados del funk electrónico’, de Dan Sicko (Alpha Decay). El título de su prólogo ya lo dice todo: ‘Techno. Historia sagrada’. El porqué, el cómo y el quiénes en el Detroit que se reinventó musicalmente en los 90. También siento mucho aprecio por mi ejemplar de ‘Música de mierda’ de Carl Wilson (ed. Blackie Books) que va sobre un asunto tan fascinante como el gusto musical. ¿Quién dice qué es buen y mal gusto? ¿Por qué la crítica tal como la conocíamos ha desaparecido? ¿Por qué todo el mundo odia a Céline Dion? No te lo pienso prestar, por mucho que me lo pidas. Como tampoco pienso soltar ‘Cómo dejamos de pagar por la música’, de Stephen Witt (ed. Contra). Entre otras cosas, porque aún no me lo he acabado. Witt te cuenta de una manera novelada (excesivamente, diría yo) cómo se fraguó nuestra realidad musical actual, desde el nacimiento del ‘infame’ formato mp3 hasta Napster y eMule (¡qué entrañable!) pasando por cómo se las ingeniaban en las multinacionales discográficas para sacar música de extranjis y planchar CDs en los primeros años del milenio. Parece apasionante. ¿Que por qué no me lo he acabado aún? Ni idea. Tampoco me terminé ‘Historia del DJ’ y mira.
https://transistora.com.es/wp-content/uploads/2020/04/mi-biblioteca-musical-yiyi-jolie-transistora.jpg5641001Yiyi Joliehttps://transistora.com.es/wp-content/uploads/2020/03/logo-web-transistora-2019-black.pngYiyi Jolie2020-04-17 07:56:382020-05-13 09:56:12MI COLECCIÓN DE LIBROS SOBRE MÚSICA ELECTRÓNICA Y UNA AMPUTACIÓN
Artista:OMEGA dB Album: Chapter Four Label:CremaCaffe Records Masterizado por Javier Pérez Rodríguez (Resonance) Fecha de lanzamiento: 23 de abril 2020
Tracklist
Bird Flight
Hope Is A Waking Dream
The Smell Of Rain
The Wind Whispers
No Going Back
Between The Clouds (interlude)
The Rising
Redemption
La nostalgia es un lugar peligroso. Un cuarto cálido, mullido e insonorizado donde es fácil dormirse. Es fácil acurrucarse para mirar adentro y mirar atrás, en los recuerdos complacientes de las cosas que nos construyeron tal cual somos ahora. Acariciar los objetos que nos emocionaron, como un caballito tallado en madera escondido en la ceniza de un alto horno.
La evocación es un ejercicio de aprendizaje. Miles de horas dedicadas a adiestrar nuestras capacidades en el simulador de vuelo, a acoplar el módulo espacial con la destreza de Cooper mientras gira en un endiablado torbellino centrífugo. Las valiosas horas frente a la pantalla, visualizando películas que nos enseñaron a vivir y a comportarnos, que despertaron sentimientos desconocidos en el fondo de nuestra personalidad y activaron nuestras neuronas espejo.
Recorrer la evocación desde la nostalgia debe conducir ineludiblemente al homenaje. El homenaje es el noble obsequio que rendimos a nuestros maestros, nuestros padres fundadores. Ese es el viaje emocional que condujo a OMEGA dB hasta “Chapter Four”, su tributo personal a Vangelis, Mike Oldfield, Hans Zimmer o Wendy Carlos. Esas bandas sonoras que admira, que componen un legado del que se siente orgulloso y tan celosamente protege, como la memoria de HAL 9000 mientras cantaDaisy, Daisy.
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