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“En 2004, la escena se estaba haciendo más y más comercial. Los programadores controlaban los clubes, decidían a quién actuaba y quién no. Así que decidí regresar al underground. Soy mucho más feliz ahora”

Si quieres poner a prueba a uno de esos que presumen de conocerse al dedillo la historia del Techno, solo tienes que pronunciar su nombre: Claude Young. Si el menda no sabe quién es, menos flores, Caperucita. Porque este dj y productor que ‘Resident Advisor’ bautizó como ‘El Disidente’ por su independencia de pensamiento, forma parte de la mejor época de Detroit, cuando underground era una palabra con bastante más significado que el musical. Decepcionado de la mercantilización del asunto dejó las giras y los clubes europeos, pero nunca la música. De hecho, se pasa el día ocupado en proyectos como ‘Different World’, remezclando para gente como Octave One y grabando en solitario para sellos independientes.

¿Cómo estás, Claude, cómo estás viviendo esta crisis del coronavirus?

Estoy bien. Soy introvertido por naturaleza y paso un montón de tiempo en casa haciendo música, así que no ha habido cambios en mi rutina. Echo de menos quedar con amigos y hacer colaboraciones musicales con ellos, pero espero que el próximo año las cosas vuelvan a la normalidad. ¡Crucemos los dedos!

¿Cuál es la situación en Detroit?

Las cosas están bastante bien ahora. Durante el periodo de estallido del virus hubo un momento en que tuvimos muchos muertos. Afortunadamente, la gente empezó a tomar precauciones como llevar mascarilla, respetar la distancia social…, así que hemos ido a mejor.

Musicalmente, ¿dónde te encontramos ahora?

Disfrutando de esta fase de mi vida. Trabajo cada día en nuevos proyectos. Los últimos dos años he estado muy interesado en la composición de bandas sonoras y música para cine en general. Tuve la suerte de participar en 2018 en una película de terror independiente titulada ‘Paranoia Tapes 2: Press Play’. La verdad es que me gustaría seguir colaborando con cineastas independientes. También he estado estudiando orquestación y escritura musical con mi mejor amigo en Japón, Takasi Nakajim (grabamos juntos bajo el nombre ‘Different World’). Hemos remezclado un track de Octave One titulado ‘New Life’ y publicado un disco en el sello de Kevin Saunderson KMS Records. También hemos hecho música para el sello de Ámsterdam Area. Y en solitario también estoy publicando material en varios estilos, lo que incluye un álbum ambient que saqué con el sello japonés Fountain-Music titulado ‘Celestial Bodies’.

Da la impresión de que Claude Young ha vivido muchas vidas. La época de Detroit, cuando empezaste; la era de la explosión del interés por el techno en Europa, cuando viajabas sin parar; entonces te estableciste en Japón, luego otra vez en Detroit. ¿Cuál ha sido la mejor época?

Japón fue un tiempo increíble para mí. Fui padre allí, y creo que el nacimiento de mi hijo en Tokio fue el momento más bonito de mi vida. Me encantó también vivir en Europa. España e Irlanda fueron siempre mis lugares favoritos donde actuar.

En una entrevista que concediste a ‘Resident Advisor’ te llamaban ‘Claude Young: el Disidente’. ¿Acertaron con el ‘nick’?

Absolutamente. No he cambiado demasiado desde que era niño. Tengo un centro moral al que estoy firmemente adherido. Me gusta hacer las cosas a mi manera y nunca solo por dinero. He rechazado un montón de oportunidades que hubiesen beneficiado mi carrera, pero no me parecían adecuadas para mí o me hacían sentir que estaba abaratando mi arte. Así he sido siempre y así seré hasta el final.

Porque si algo ha caracterizado tu carrera ha sido no dejarte llevar por la corriente.

Sí. Cuando empecé en el negocio de la música trabajaba en la radio comercial, en una gran emisora de Top 40 en Detroit. Así que podría decirse que empecé en la cima. Fue un momento increíble, pero sabía que ese mundo no era para mí. Y me fui a vivir al mundo de la música underground y he sido feliz de dedicarme simplemente a lo mío; de seguir mi propio camino y tratar de ser fiel a mí mismo.

También es un rasgo tuyo muy característico el decir siempre lo que piensas, un lujo que no todo el mundo parece poder permitirse. ¿Ha perjudicado de alguna forma tu carrera?

No lo creo. Tengo una relación directa con mis amigos/fans. Y hablamos sobre cosas. Me gusta ser honesto con la gente sobre cómo veo las cosas. Y mucha gente lo aprecia. Conozco artistas que nunca dirían lo que piensan porque son parte del sistema y tienen que comportarse de una cierta forma para conservar sus privilegios. Los respeto, saben lo que quieren y van a por ello. Por mi parte, valoro mi libertad por encima de cualquier otra cosa. Así que sigo siento honesto, digo lo que me pasa por la cabeza y dejo que mi talento hable por mí.

No te cansaste del techno, pero sí de los derroteros que tomó la ‘industria’ del techno. Y te saliste de ese camino. Estoy segura de que muchos fans no acabaron de entender ese movimiento tuyo.

Alrededor de 2004 me sentía muy infeliz por lo que le estaba pasando a la escena y decidí que no quería formar parte de ello más tiempo. Estaba haciendo un montón de pasta, pero no estaba contento con los eventos donde actuaba. Tampoco me gustaba la sensación de que me estuviesen programando en shows porque conocían mi nombre, pero no mi música ni mi estilo. Todo indicaba que la escena se estaba haciendo más y más comercial. Los programadores controlaban los clubes, decidían a quién se invitaba a actuar y a quién no. Personalmente me parecía infantil, yo no tenía amistad con ninguna de esas personas, ni estaba interesado en cultivar relaciones con ellas, así que decidí convertirme en ‘no válido’ para los programadores y regresar al underground. Soy mucho más feliz ahora. Fundamentalmente actúo en Estados Unidos y Canadá y estoy disfrutando de hacerlo para audiencias que nunca iban a verme cuando vivía en Europa. La mayor parte son eventos pequeños y muy alternativos. Desde que empecé a hacer esto, mi pasión regresó y no he parado de trabajar.

Pese a tu ‘retirada’ tu nombre seguirá siempre en la historia del techno de Detroit. La pregunta es: ¿existió realmente un momento idílico en el Detroit de los 90 o en Europa lo hemos mitificado?  

Detroit es un sitio muy especial, personalmente me resulta muy inspiradora. Es una ciudad de clase trabajadora. El hogar del Automóvil y de la Motown, entre otras cosas. Los 80 y los 90 fueron realmente especiales allí, y aún hoy está inundada de increíble talento artístico. Hay algo mágico en su energía. Aunque lo mismo puede decirse sobre mi ciudad española favorita, Madrid. En los 90 había una vibración increíble en España y encontré un montón de energía positiva por el solo hecho de andar por allí, hablar con la gente, ir al cine, cenar con amigos… La verdad es que los que van desde principios de los 90 hasta 2004 fueron años estupendos para estar involucrado en la escena electrónica en todo el mundo, no sólo en Detroit.

Dice Dj Rush que tuvo que dejar Chicago para ser valorado, porque allí se lo consideraba un ‘artista local’. ¿Te ocurrió algo similar?

Totalmente, es una situación típica para los artistas electrónicos americanos, especialmente los artistas negros. De alguna forma, reproduce en espejo la historia del Jazz. Siempre pienso que el Techno y el Jazz son parientes. América, como la mayor parte de la gente ha podido ver recientemente, tiene aún algunos asuntos que necesita resolver antes de que pueda empezar a apreciar el talento que se esconde dentro de sus propias fronteras. No es realmente un país maduro en materia artística.

Tú crees, y has publicado recientemente en un post de Instagram, que el dj, como artista, tiene una responsabilidad social y debe defender la justicia. ¿Cómo valoras las reacciones del mundo de la música en el movimiento de respuesta al racismo desencadenado tras el asesinato de George Floyd?

Creo que la reacción ha sido pobre, pero no inesperada. Un montón de gente en nuestra comunidad, especialmente artistas mayores, no quiere hacer nada que ponga en riesgo su estilo de vida, ni siquiera si se trata de hablar alto y hacer lo correcto. Por mi parte, Underground Resistance fue una enorme influencia para mí como artista joven y me enorgullece decir que Mike [Banks] y Jeff [Mills] eran amigos míos. Y tuvieron una enorme influencia en mi filosofía. Se necesitan coraje y convicciones para andar ese camino.

¿Tienes entonces alguna esperanza en que el actual movimiento antirracista logre cambios en Estados Unidos?

¡Sí, definitivamente! Hay algo en este momento que se siente diferente y muy especial, ha movilizado a un montón de gente joven y multirracial, algo que solo vimos en el movimiento por los derechos civiles del pasado. Las cosas van a cambiar para mejor, lo puedes sentir en el aire.

Vuelvo al pasado. Cuando te cansaste de la situación (has dicho en alguna entrevista que los clubes empezaron a exigir sólo Hard Techno, más y más ‘hard’, y que te cansaste de eso y también de viajar), te fuiste a Japón, a Tokio. Y parece que Japón fue una gran desilusión para ti. ¿Qué expectativas tenías y qué no marchó bien?

Antes de nada tengo que decir que el periodo de Japón fue increíble, me encanta el país y además es el hogar de mi hijo Tatsuo (creo que allí tiene posibilidades de una vida mejor que en Estados Unidos). Mi gran decepción allí vino al darme cuenta de lo ‘fluida’ que es su escena de baile. Con la excepción de algunos clubes de calidad, todo está basado en tendencias y modas. Y esas cosas cambian a la velocidad del rayo. Irónicamente, eso sólo ocurría en la escena clubbing. Cualquier otra forma artística es más orgánica y honesta. Pero estoy agradecido a los nueve años que paseé en Japón. Siempre tendré una conexión con ese país.

¿Qué fue lo mejor que te pasó allí?

Aparte del nacimiento de mi hijo, encontrar a un amigo como Takasi Nakajima y nuestro trabajo como Different World. Hay algo verdaderamente especial cuando trabajamos juntos y así ha sido desde que nos conocimos. A veces en la vida conoces a alguien con quien conectas desde un nivel espiritual. Takasi y yo tenemos ese tipo de relación, hermanos gemelos de madres diferentes.

¿Qué derroteros está siguiendo Different World?

Ahora trabajamos en nuevo material y una vez que acabe la situación del coronavirus planeamos volver juntos de gira. Somos hermanos, siempre lo seremos y Different World es algo que planeamos mantener el resto de nuestras vidas.

Soy muy fan de tu tema ‘Fukiu Morning’ que mezcla inconfundible sonido de Detroit con ecos japoneses.

Ese tema es muy especial para mí. Justo nos habíamos mudado a la ciudad de Fukui para escapar del peligro tras el gran terremoto y el accidente nuclear de Fukushima. Era una mañana preciosa, mi hijo y mi mujer estaban durmiendo y yo me levanté y escribí la música mientras veía nevar desde la ventana del apartamento. He escrito muchos temas como ese, música que la mayor parte de la gente no ha escuchado. Son tracks que comparto con mi círculo de amigos o que he licenciado en pequeños sellos independientes.

¿Algo de lo que sucede en el mundo de la música hoy te interesa especialmente?

Siempre estoy escuchando a nuevos artistas, viendo lo que hacen los djs que me parecen interesantes, y me mantengo en contacto con mis viejos amigos que aún siguen activos en la escena europea. Hace unos días estuve hablando con Surgeon y también he reconectado con Óscar [Mulero] y el equipo de Pole Group. Todavía me gusta su música y la llevo cuando voy de gira.

Te has descrito a ti mismo como un ‘friki del horror y la ciencia ficción de por vida’, así que permíteme esta pregunta: ¿en qué mundo soñado pasarías tus vacaciones de verano?

Me encantaría veranear en Marte. Parece un lugar guay para visitar.

Y ya que también estás familiarizado con los viajes al futuro, tal vez puedas responder a una cuestión fundamental: ¿ganará Trump las siguientes elecciones presidenciales?

No creo que Trump vaya a ser reelegido. Tengo fe en nuestra gente.

Por Yiyi Jolie
@JolieYiyi

Claude Young and Takasi Nakajima (Different World) ° 25 04 13 from studio r° 2nd on Vimeo.

“Eso del ‘artista torturado’ es una estupidez”

Robert Toher no es underground. Es el underground. Con su proyecto Public Memory, recién publicado cuarto trabajo y a las puertas del quinto este mismo año, el neoyorquino le ha devuelto a la electrónica oscura una honesta suciedad que necesitaba un género que a veces peca de exceso de pulcritud. Public Memory te puede sonar a tal o recordarte a cual, sí, pero es él mismo con un vigor y una honestidad que vamos vamos. Antes de acceder a esta entrevista, Toher puso condiciones y esgrimió razones. Solo hablaríamos de música. Y solo de música hablamos. Aquí, el resultado.

Este año has lanzado tu cuarto trabajo, ‘Illusion of Choice’, un disco de tres temas, lo mismo que el anterior, ‘Veil of Counsel’. ¿Tiene alguna relevancia la elección de este formato?

En mi opinión, la música se lanza aún hoy en un formato anticuado, LP/EP… Creo que eso debería cambiar. Un EP es solo una forma de lanzar una pequeña cantidad de pistas que no encajaban en ningún otro lado. Si por mí fuera, lanzaría algo que tiene una longitud entre LP y EP, y lo haría un poco más frecuentemente. Tal vez 20-25 minutos, álbumes de cinco o seis canciones. Dos veces al año. El problema durante un tiempo fue que era difícil lograr que la prensa se tomara las cosas en serio a menos que fuera oficialmente un ‘LP’, con su consabida extensión. Pero ahora mismo creo que la prensa importa mucho menos de lo que solía. Al final, la percepción de que solo un ‘LP’ merece una atención significativa se desvanecerá. No me malinterpretes: me encanta escuchar álbumes como una experiencia completa. Pero la idea de que o haces algo más largo de 35/40 minutos o tendrá menos importancia es una tontería.

Los tres temas que componen tu nuevo disco: ¿por qué ellos y no otros?

Son canciones para las que no tenía un hogar. El track de apertura, ‘Ledge Of Ash’, es de cuando grabé mi primer álbum ‘Wuthering Drum’ (entre 2014 y 2015). No encajaba en aquel álbum y no he encontrado un sitio apropiado donde incluirlo hasta ahora. Los otros dos temas son más actuales, pero yo sabía que no quería que estuviesen en mi próximo LP (que saldrá este año). Puedes tener canciones que te gustan pero que a veces no funcionan con las otras, y en el caso del nuevo LP yo tenía claro que quería empezar desde cero y usar un equipo y una aproximación diferentes. Así que tenía todo el sentido publicarlas por separado.

Un elemento central en tu música ha sido siempre la fragilidad. Transmitida por tu voz y por muchos elementos del segundo plano. Ahora sin embargo se percibe más energía, todo está delante, la voz, la percusión, más cuerdas, todo está más definido. ¿Son alucinaciones de una periodista o reconoces este proceso de ‘ganancia energética’ en tu música?

Estoy de acuerdo con que la fragilidad es un elemento importante en mi música. Respecto a lo de la energía, no lo veo claro. Tengo la impresión de que mi segundo LP, ‘Demolition’, estaba mucho más lleno de sonido, movimiento, textura, acción… El primero es mucho más minimal. El próximo tendrá una energía diferente a los dos primeros. Creo que las cosas tienen que evolucionar sin parar. Cómo expresas la energía es algo que cambia de álbum a álbum… que es lo que creo que tiene que suceder. 

Leo en una entrevista realizada tras la publicación de ‘Wuthering Drum’ que creaste el sonido de Public Memory muy minuciosamente, minimizando la paleta de sonidos, evitando influencias externas… Estabas muy preocupado en diseñar un sonido propio. ¿Es algo aún prioritario para ti?

Es importante tener mi propia voz y creo que la he desarrollado con el paso del tiempo. Ahora no trato de encontrar un sonido muy diferente, pero sigo desafiándome a mí mismo, así que aprieto las tuercas un poco más. A veces estoy trabajando en un tema y se hace evidente que no será para Public Memory. No es que exista una receta para una canción de PM, pero definitivamente sé cuándo algo NO lo es. Quiero ser fiel a mi sonido, pero también tengo que evolucionar. Así que trato de abordar las cosas de manera diferente y ver hacia dónde conducen. Puedo llevar las cosas bastante lejos en algún momento: hacer un álbum sin instrumentos electrónicos: ¿cómo sonaría eso? O tal vez haga algo que esté más basado en piano / voz / ambiente, o un álbum que se centre principalmente en la percusión…

La mayor parte de las veces no creo en las influencias. Creo que uno hace la música que le sale, y entonces se parecerá más o menos a la que han hecho otros artistas. ¿Hasta qué punto ejerces control sobre lo que creas?

No estoy seguro de que haya una respuesta sólida a esta pregunta. Creo que con todo el arte, si es sincero, las cosas simplemente salen. Si es forzado, imprime una especie de falta de autenticidad en el trabajo. Tal vez sea de forma sutil, pero se puede ver que está muy influenciado por una cosa u otra, o que es simplemente pastiche… En mi caso, tengo que trabajar con mucha libertad, al principio de manera muy abierta. Me gusta dejar que las cosas salgan de forma natural y afinar más adelante. Ahí es donde ejercito el control, la parte más difícil, en realidad. Es necesario revisar, ajustar, pulir, pero es un equilibrio delicado. Si lo trabajas demasiado, el tema se sobrecargará. Demasiado denso, demasiado lleno de ideas diferentes; perderás el hilo. Así que después de un montón de exploración, improvisación, experimentación y tocar mucha música, cuando llega el momento de transformar eso en una canción, existe el peligro de ir demasiado lejos…

¿Cómo es tu relación con el proceso creativo?

Muchos artistas tienden a romantizar sus procesos, para mí, honestamente, no es nada romántico. No se parece en nada a un trance ni a un ritual. Es definitivamente caótico, un lío gigantesco de ideas y notas hasta que en algún momento todo se une. Pero no por arte de magia, o de repente. Se une por la cantidad de trabajo y prueba-error, revisión y ajuste. No pretendo sonar aquí como un artista torturado. De hecho, esa imagen me produce escalofríos. Solo digo que la idea de un músico que vive en un mundo de inspiración mágica, o un torbellino de creatividad, subyugado por el proceso de hacer su propio arte, no es para nada lo mío. Para mí solo se trata de ir a trabajar.

Todo en tu música parece muy medido, incluso cuando es ‘imperfecto’, como en ‘Red Rainbow’, con esa percusión de fondo que es realmente un glitch. ¿Cómo desarrollas instrumentalmente los temas?

Casi siempre empiezo con la percusión. Entonces los elementos graves y después lo demás, sea una idea vocal, otros sintes, elementos percusivos, guitarra… Pero para mí la percusión es lo primero.

¿La creación debe ser ‘verdad’? ¿Tu música eres tú?

No creo que el arte sea siempre, todo el tiempo, ‘uno mismo’. Quiero decir, para algunos probablemente sí. Pero para la mayor parte de la gente, ni siquiera una parte del trabajo es acerca de sí misma. Sería absolutamente agotador y también un poco tonto. Si cada una de mis canciones tratase de una experiencia que he vivido o sobre relaciones que he tenido, sería demasiado para mí. Creo que pongo un montón de experiencias vividas, sueños, recuerdos, imaginación en mi música y mis letras –así que en ese sentido es muy yo–, pero no es el equivalente a un diario personal de experiencias o una representación directa de quién soy personalmente.

¿El sufrimiento va implícito en la creación? ¿Hay masoquismo en el proceso?

No creo que el tipo de ‘sufrimiento’ del que la gente habla sea realmente lo mismo que yo experimento. Si hay algo, es más catarsis que sufrimiento. Para mí, el sufrimiento es tratar de obtener una toma vocal por décima vez y sentirme frustrado porque no logro que mi voz haga lo que quiero. Ese tipo de cosas. Partes del proceso que son tediosas: ese es el ‘sufrimiento’ para mí. El resto es catarsis y sienta bien.

Como decía antes, eso del ‘artista torturado’ es una estupidez. Por supuesto, depende del tipo de arte que uno haga y el propósito tras él. Si tu arte involucra, digamos, justicia social, y/o si es un proceso de curación de cosas que te han sucedido o que le han ocurrido a otros, por supuesto, pero ese no es el tipo de sufrimiento del que estoy hablando. Con lo que tengo problemas es con esa imagen de genio afligido que piensa demasiado bien de sí mismo o de su arte cuando en realidad es solo un cantante grosero de una banda de rock, o una persona que hace pinturas de salpicaduras en su ático caro. Ok, no hay nada malo con el rock o con pintar lo que quieras. Simplemente no te tomes tan en serio que te coloques en un pedestal imaginado donde de alguna manera tú o tu trabajo sois más importantes que cualquier otra persona o su trabajo. Dicho esto, cada cual hace su camino. He hecho mucho mal arte –y mucho mientras me tomaba a mí mismo demasiado en serio-, así que definitivamente entiendo y reconozco que las personas crecen y cambian. Aun así, no hay precisamente escasez de gilipolleces pretenciosas en el mundo del arte, y prefiero bloquearlas.

He leído que al componer las voces primero buscas la musicalidad y después las palabras.

Sí. Encuentro melodías y las sílabas son lo primero que llega, como una respuesta a la música. Después encuentro las palabras. Para mí es una forma más sencilla y natural de trabajar. Soy incapaz de imaginarme escribiendo un puñado de versos y creando música para que encajen. Sin embargo, sí que tengo una lista larga de palabras y frases/pensamientos que me ayuda a generar ideas o títulos de canciones, etc.

Este es tu tercer proyecto musical, los previos fueron en compañía [Eraas y Apse]. A la hora de crear, ¿mejor solo que acompañado?

Disfruto ambas cosas. Ahora mismo prefiero hacer material por mi cuenta y lo más probable es que Public Memory sea siempre mi proyecto en solitario, pero tal vez vuelva a hacer proyectos colaborativos.

En la era de lo textual, el misterio es un activo raro que tú escenificas y gestionas, no solo a través de la música, sino también de elementos visuales, fotos, portadas de álbumes…

Es importante asegurar que tu representación visual está en línea con tu estética, tu gusto, tu proyecto. Y hasta ahí. No intento ser ‘misterioso’, como mucha gente parece pensar. Simplemente no comparto demasiado sobre mi vida personal en redes sociales. Muchas bandas, algunas de ellas con muchos seguidores, las usan para publicar cosas como los macarrones que cenaron… o un sombrero estúpido que se han comprado. Todo por esa pequeña avalancha de dopamina. Oye, las personas pueden publicar lo que les dé la gana, por supuesto. Simplemente yo no estoy interesado en compartir este tipo de cosas. Además, este proyecto nunca ha sido sobre mi cara o mi cuerpo o mi aspecto. Tengo poquísimas fotos de prensa. Por cierto, es una locura lo ridículos que son la mayor parte de los medios cuando te piden “una foto donde se te vea claramente la cara”. Lo piden así constantemente. Uno pensaría que las publicaciones que se dedican a materias artísticas tendrían que entender que tus fotos no tienen por qué ser las que publicaría una revista como ‘People’ o un influencer en su perfil de Instagram. Pero yo ya no discuto. Si no quieren usar las fotos que yo considero que me representan mejor y por eso no escriben sobre mi proyecto, no me importa.

En el vídeo de ‘Lunar’ usas imágenes de ‘Un perro andaluz’, de Luis Buñuel. ¿Te interesa el trabajo de los surrealistas? 

No es un vídeo oficial. Es de un fan. No tengo un solo vídeo de mis temas. Los pintores surrealistas (y no solo Salvador Dalí) me interesaron mucho en el instituto. Ya no tanto. Ahora me gusta mucho más el surrealismo en el cine, la música y la escritura.

Has dicho de ti que eres una persona nostálgica. Me gustaría saber si eso tiene su representación en términos musicales.

Sí, claro. La música para mí está muy orientada a los recuerdos y también es muy visual. Trato de crear música que procure ese efecto, esperemos que al menos para algunos…

¿Cuáles son tus intereses en música y arte?

Crecí con un gran interés en las artes visuales y de hecho fui a la escuela de arte. También tocaba en bandas punk y experimentales en la escuela secundaria y la universidad, pero lo visual era mi principal interés en aquel momento y donde tenía más talento, diría. Pero la música finalmente se volvió más interesante, un terreno con mucha más profundidad que explorar. No enumeraré artistas o cineastas, pero por supuesto me gusta todo lo que me conmueve, me dice algo sobre mi vida o la de los demás de una manera convincente y/o sincera y/o profunda. Me gustan las imágenes de ensueños, de trasfondo mágico, las que usan la naturaleza y la luz de una manera sutil que transmite emociones intensas. Y en lo que respecta a la música, me encanta el ambient, como Stars of The Lid. Me gusta la música clásica, también la moderna clásica, y los lugares donde esas formas interseccionan con el ambient. Últimamente me va mucho el vaporwave y la forma en que confluye con la nostalgia, el consumerismo/capitalismo y la cultura. También soy un inmenso fan del dub. Me refiero al viejo y bueno. Disfruto otras muchas formas de música, por supuesto, pero estas son las que más me vienen a la cabeza ahora.

No he tenido la suerte de verte actuar en directo (solo en YouTube, y lo que he encontrado no me ha parecido significativo). Escuchando tus discos me imagino a una persona que parece sufrir sobre el escenario, como Thom Yorke o Beth Gibbons. ¿Cómo vives la experiencia de los directos, es importante para ti?

Por desgracia no tengo ningún vídeo bueno. Algunos antiguos y bastante vergonzantes u otros con un audio horrible. En algún momento haré un live en streaming, cuando tenga control sobre el mix de audio. Hice una improvisación recientemente que está en mi canal de YouTube. Habrá más de ese tipo, pero haciendo canciones mías reales. Es muy fácil que la improvisación se vuelva aburrida si todo no está bien preparado. Al menos, para el tipo de música que hago yo. Sí que me siento muy influido por los dos artistas que has mencionado, pero no sufro en el escenario. Eso sí, tengo mucha energía nerviosa tanto dentro como fuera del escenario, así que eso acaba saliendo… Sería una pena estar ahí sin hacer nada. Aunque por otra parte Beth Gibbons no se mueve mucho en el escenario y aún así es tan poderosa…

¿Dejarás la música alguna vez?

¿Cómo saberlo? ¡Ja! Puede que sí, puede que no. De momento no está en mis planes. Aunque, si hablamos de actuar en directo, no me gusta demasiado hacerlo. ¿Que por qué? Porque toda esa cultura de los shows y la noche ya no son para mí. Pero más importante, porque permitirse una buena banda es difícil. En un plano ideal yo estaría creando material para que lo tocasen entre cinco y siete personas en un set de directo. Pero es prácticamente imposible afrontar ese gasto de viajes y pagarle a la gente. Puede que en el futuro, si mi proyecto se hace mucho más popular, cosa que dudo.

Y la última: visto lo visto, ¿me concederás otra entrevista dentro de unos cuantos años, o no quieres volver a saber de mí en la vida?

¡Por supuesto que sí!

Por Yiyi Jolie
@JolieYiyi

“La gente ha estado encerrada tanto tiempo que saldrá con una sola cosa en mente, se soltará y se volverá loca. Estoy deseando que llegue ese día”

Su nombre, en cierto modo a su pesar, va indisolublemente unido al hard techno, y más en concreto al schranz, un estilo que funciona sobre aniquiladoras bases a un galope de 150 bpms. Y digo a su pesar no porque DJ Rush reniegue del techno, que no lo hace, sino porque él es más que techno. Emparentado con el house y la música disco, el autor de la mítica ‘Get on up’ nos abre las puertas de su mente inquieta y nos atiza un rayo de esperanza para cuando termine esta época oscura. Con un poco de suerte, la gente volverá a bailar en los clubes en vez de regresar al maldito postureo, pronostica.

Lo primero, ¿cómo estás, cómo te va en este extraño período que nos ha tocado vivir?

Todo bien por aquí de momento. Sí, los tiempos son raros, y tan ‘conectados’… Es como si fuésemos actores en una película y alguien nos estuviese mirando. Por mi parte estoy aguantando con la mente despejada, observando cómo se desarrollan los acontecimientos día a día y haciendo lo que está en mi mano para mantenerme sano y salvo. 

¿Dónde estabas cuando el volcán coronavirus entró en erupción?

Vivo en Portugal y como sabes es uno de los países con menos casos, especialmente donde yo vivo, en el sur. Pero recuerdo estar viajando meses antes y escuchar cómo se iba acercando esta situación. De todas formas, yo siempre trato de mantener las distancias cuando viajo, porque mucha gente parece estar enferma en los aeropuertos y hoteles, así que andaba bastante alerta mucho antes de que el tema empezara.  

¿Te pilló lejos de casa?

En mi último gig antes del cierre ya viajaba con mascarilla y estaba bastante nervioso y alerta. Cuando terminé y por fin estaba de vuelta en casa sentí alivio, porque todo lo que oías en las noticias era información sobre el brote. Me siento muy afortunado, porque en mi profesión estoy siempre rodeado de tanta gente, dándome la mano, besándome en la mejilla, abrazándome y hablando cara a cara en un espacio reducido…

Supongo que todo esto habrá cambiado mucho tus planes inmediatos. ¿Nueva situación, nuevos proyectos?

Bueno, tampoco han cambiado tanto. Intento vivir sin estrés. Cuando se trata de música la cosa va de divertirse y no tomárselo muy en serio, llevo en este negocio tanto tiempo que sé que si bajas la guardia por un minuto puedes perder la cabeza… y a ti mismo. Lo único que me duele es no haber podido ir a casa [él es de Chicago] a ver a mi madre por su cumpleaños y al resto de mi familia, voy sin falta tres veces al año. Pero bueno, ahora videochateamos más a menudo, lo cual tampoco está mal. Además, desde que empezó esto estoy recibiendo un montón de peticiones para colaborar en producciones de otros artistas y hacer remezclas, así que tengo muchas cosas que me mantienen ocupado. El cerrojazo me ha permitido tomarme las cosas con calma y trabajar más a mi aire.

Tu vídeo ‘Party at Home’ [un set megacañero con imágenes de Rush en acción mezcladas con otras de la artista Malika Maria con un rollo bastante cabaret sadomaso] lleva más de 36.500 visionados. ¿Están muy hambrientos los techno adictos, te han pedido more more more?

Me parecía tan excitante hacer este vídeo con mi talentosa amiga Malika Maria y darles a mis seguidores algo diferente mientras estaban encerrados en casa… La noche que lo lanzamos fue emocionante. Tanto amor, tantos comentarios agradables, la gente disfrutó de verdad. Sí que he tenido peticiones de hacer más vídeos y dado que la gente lo pide… aún tengo algo guardado en la manga para mi leal base de fans.

¿Crees que la escena será capaz de recuperarse este año? ¿Bailaremos con mascarilla?

Lo hará si no pensamos a lo grande. Necesitamos dar pasitos de bebé para conseguir que las cosas vuelvan a la normalidad. Tenemos que aprender de la situación para construir un futuro mejor. No siento la menor urgencia por volver pronto a los grandes festivales y megaclubes. Pero si pensamos en pequeño y avanzamos no hay razón para que no podamos recuperarnos y comenzar la fiesta otra vez, incluso con mascarilla, ¿qué importa? Primero, seguridad, y entonces podremos disfrutar nuestras vidas otra vez y celebrar con los demás. Siempre dijimos que la música sanaría el mundo, ¿no? Pues este es el momento de demostrarlo.

Ponte que vuelven los festivales. Pueden pasar dos cosas: la gente está asustada y se comporta raro. O la gente quiere bailar más que nunca. ¿Qué opinas?

Cuando las puertas se abran nuevamente se sentirá una vibración diferente y veremos surgir una cultura de club absolutamente nueva. La gente ha estado encerrada tanto tiempo que saldrá con una sola cosa en mente, se soltará y se volverá loca. Estoy deseando que llegue ese día, se sentirá como cuando todo empezó y ocurrirá lo que se supone que tiene que ocurrir: gente divirtiéndose, bailando, gritando con la música sin más preocupación; sólo tú y la música. Y no eso en lo que la escena ha acabado convirtiéndose: nadie bailando, sólo tratando de parecer guapo y trendy y dándose paseos por la pista. Creo que después de esto la gente asumirá que nuestra forma de vivir no está garantizada, que la próxima vez podría ser el final. Así que vivamos y disfrutemos cuando esto termine.

En una entrevista en 2012, hablando de cuando te estableciste en Europa, te mostrabas exultante y agradecido al techno. ¿Qué queda de ese sentimiento?

La música es una parte de mí, eso nunca cambiará. Cuando me mudé a Europa llegué con una sonrisa enorme, listo para recibir lo que me esperaba y también para entregarme y ser yo mismo. Tuve la suerte de poder salir de Estados Unidos, ver mundo y llamar a Europa mi segundo hogar. Desde entonces mi estilo musical se ha ampliado y alcanzado niveles que nunca hubiera imaginado. El house y la música disco son mi padre y mi madre, y el techno, mi hermano.

En los últimos años no has parado de publicar álbumes y EPs. ¿Estás ahora metido en el estudio? 

Voy al estudio de tanto en tanto, cuando tengo una idea o algo de repente me inspira, entonces bajo las escaleras corriendo y lo pongo todo junto. No me obligo a hacer música, no tengo necesidad. La música es mi vía de escape y mi lugar de diversión, así que no la abordo como un trabajo. Dicho lo cual… Podéis esperar algo mío especial entre septiembre y octubre. Así que preparaos para poner el culo en movimiento.

Te gustan multitud de estilos, pero como productor siempre te has inclinado por el techno. ¿Por qué esa predilección?

Este lleva siendo mi problema desde hace años… La mayor parte de la música que yo hago no es techno, este es el género en el que estoy etiquetado. Mi background es house y el house admite diversas formas y estilos. Lo mío son más beat tracks o jack tracks, pero todo el mundo dirá: “Techno, techno”. Llevo diciéndole lo mismo a la gente desde 1998, pero sigo siendo considerado un productor de techno. Un día dije que me gustaría hacer música para ascensores, jajajá. No sé si sucederá alguna vez.

(Pues qué bochorno, yo también la consideraba techno, pese a su singularidad). En cualquier caso, ¿es el techno hoy un lugar para la resistencia o eso es también un lugar común?

El techno es comodidad, es tu casa lejos de casa, tu lugar donde encontrarte a ti mismo, tu sitio para dejarte llevar. Puedes huir de la mísera realidad cuando llegas al mundo del techno. Se adapta a todo el mundo, en cierto modo. 

¿Su futuro está en replegarse sobre sí mismo o crees que hay camino para la investigación? 

Siempre hay espacio para crecer, nunca dejas de aprender, por eso siempre hay nuevos artistas, todo el tiempo, llevando las cosas al siguiente nivel. Alguien con suficiente capacidad de aguante en esta industria usará lo que dio el pasado para crear un futuro y contribuir así a la cultura.

¿Lo que se ha dado en llamar música urbana (trap, reguetón…) tiene algún interés para ti?

Como artista y dj, nunca deberías cerrar tu mente a ningún género musical. Ser abierto no te convierte en una mala persona ni en alguien con mal gusto, solo se trata dejarte inspirar por otras formas artísticas. Dicho esto, el trap no es para mí. Si escucho algo que me gusta, pues vale, pero nunca me esforzaría en asistir a un evento centrado en este tipo de música.

Hace poco le pregunté a la productora y dj Cora Novoa si creía que el techno era todavía la música más hot del universo. Ella cree que sí. ¿Y tú? 

El techno siempre estará ahí, y seguirá tirando, porque te permite ser tan creativo y moldearlo de maneras tan distintas… Además, no podrás alejarte de él porque el techno “is in your face, like my bass”…

Por Yiyi Jolie
@JolieYiyi

«WARM TRAX VOL. I» es el regreso de Nacho Marco al sello estadounidense Ovum, después de la publicación de «Ghost Ep» en 2003.

Nacho Marco es uno de los DJs y productores más importantes de España y dueño de una rica historia musical que se hace evidente en todas sus producciones, claramente influenciadas por los primeros sonidos de Chicago y el acid house. Sin embargo, una cosa es estar influenciado por el pasado y otra muy distinta es trabajar mirando al futuro.

Con ‘Warm Trax Vol I’ presenta el acid y deep house en su máxima expresión: música ácida para retorcerse en la pista de baile. El lanzamiento viene avalado por grandes nombres como Laurent Garnier, Monika Kruse, Dusky, James Zabiela, Karotte, Joris Voorn, Deetron, Satoshi Tomiie, Yousef, y ya lo tienes disponible en Beatport.