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“Eso del ‘artista torturado’ es una estupidez”

Robert Toher no es underground. Es el underground. Con su proyecto Public Memory, recién publicado cuarto trabajo y a las puertas del quinto este mismo año, el neoyorquino le ha devuelto a la electrónica oscura una honesta suciedad que necesitaba un género que a veces peca de exceso de pulcritud. Public Memory te puede sonar a tal o recordarte a cual, sí, pero es él mismo con un vigor y una honestidad que vamos vamos. Antes de acceder a esta entrevista, Toher puso condiciones y esgrimió razones. Solo hablaríamos de música. Y solo de música hablamos. Aquí, el resultado.

Este año has lanzado tu cuarto trabajo, ‘Illusion of Choice’, un disco de tres temas, lo mismo que el anterior, ‘Veil of Counsel’. ¿Tiene alguna relevancia la elección de este formato?

En mi opinión, la música se lanza aún hoy en un formato anticuado, LP/EP… Creo que eso debería cambiar. Un EP es solo una forma de lanzar una pequeña cantidad de pistas que no encajaban en ningún otro lado. Si por mí fuera, lanzaría algo que tiene una longitud entre LP y EP, y lo haría un poco más frecuentemente. Tal vez 20-25 minutos, álbumes de cinco o seis canciones. Dos veces al año. El problema durante un tiempo fue que era difícil lograr que la prensa se tomara las cosas en serio a menos que fuera oficialmente un ‘LP’, con su consabida extensión. Pero ahora mismo creo que la prensa importa mucho menos de lo que solía. Al final, la percepción de que solo un ‘LP’ merece una atención significativa se desvanecerá. No me malinterpretes: me encanta escuchar álbumes como una experiencia completa. Pero la idea de que o haces algo más largo de 35/40 minutos o tendrá menos importancia es una tontería.

Los tres temas que componen tu nuevo disco: ¿por qué ellos y no otros?

Son canciones para las que no tenía un hogar. El track de apertura, ‘Ledge Of Ash’, es de cuando grabé mi primer álbum ‘Wuthering Drum’ (entre 2014 y 2015). No encajaba en aquel álbum y no he encontrado un sitio apropiado donde incluirlo hasta ahora. Los otros dos temas son más actuales, pero yo sabía que no quería que estuviesen en mi próximo LP (que saldrá este año). Puedes tener canciones que te gustan pero que a veces no funcionan con las otras, y en el caso del nuevo LP yo tenía claro que quería empezar desde cero y usar un equipo y una aproximación diferentes. Así que tenía todo el sentido publicarlas por separado.

Un elemento central en tu música ha sido siempre la fragilidad. Transmitida por tu voz y por muchos elementos del segundo plano. Ahora sin embargo se percibe más energía, todo está delante, la voz, la percusión, más cuerdas, todo está más definido. ¿Son alucinaciones de una periodista o reconoces este proceso de ‘ganancia energética’ en tu música?

Estoy de acuerdo con que la fragilidad es un elemento importante en mi música. Respecto a lo de la energía, no lo veo claro. Tengo la impresión de que mi segundo LP, ‘Demolition’, estaba mucho más lleno de sonido, movimiento, textura, acción… El primero es mucho más minimal. El próximo tendrá una energía diferente a los dos primeros. Creo que las cosas tienen que evolucionar sin parar. Cómo expresas la energía es algo que cambia de álbum a álbum… que es lo que creo que tiene que suceder. 

Leo en una entrevista realizada tras la publicación de ‘Wuthering Drum’ que creaste el sonido de Public Memory muy minuciosamente, minimizando la paleta de sonidos, evitando influencias externas… Estabas muy preocupado en diseñar un sonido propio. ¿Es algo aún prioritario para ti?

Es importante tener mi propia voz y creo que la he desarrollado con el paso del tiempo. Ahora no trato de encontrar un sonido muy diferente, pero sigo desafiándome a mí mismo, así que aprieto las tuercas un poco más. A veces estoy trabajando en un tema y se hace evidente que no será para Public Memory. No es que exista una receta para una canción de PM, pero definitivamente sé cuándo algo NO lo es. Quiero ser fiel a mi sonido, pero también tengo que evolucionar. Así que trato de abordar las cosas de manera diferente y ver hacia dónde conducen. Puedo llevar las cosas bastante lejos en algún momento: hacer un álbum sin instrumentos electrónicos: ¿cómo sonaría eso? O tal vez haga algo que esté más basado en piano / voz / ambiente, o un álbum que se centre principalmente en la percusión…

La mayor parte de las veces no creo en las influencias. Creo que uno hace la música que le sale, y entonces se parecerá más o menos a la que han hecho otros artistas. ¿Hasta qué punto ejerces control sobre lo que creas?

No estoy seguro de que haya una respuesta sólida a esta pregunta. Creo que con todo el arte, si es sincero, las cosas simplemente salen. Si es forzado, imprime una especie de falta de autenticidad en el trabajo. Tal vez sea de forma sutil, pero se puede ver que está muy influenciado por una cosa u otra, o que es simplemente pastiche… En mi caso, tengo que trabajar con mucha libertad, al principio de manera muy abierta. Me gusta dejar que las cosas salgan de forma natural y afinar más adelante. Ahí es donde ejercito el control, la parte más difícil, en realidad. Es necesario revisar, ajustar, pulir, pero es un equilibrio delicado. Si lo trabajas demasiado, el tema se sobrecargará. Demasiado denso, demasiado lleno de ideas diferentes; perderás el hilo. Así que después de un montón de exploración, improvisación, experimentación y tocar mucha música, cuando llega el momento de transformar eso en una canción, existe el peligro de ir demasiado lejos…

¿Cómo es tu relación con el proceso creativo?

Muchos artistas tienden a romantizar sus procesos, para mí, honestamente, no es nada romántico. No se parece en nada a un trance ni a un ritual. Es definitivamente caótico, un lío gigantesco de ideas y notas hasta que en algún momento todo se une. Pero no por arte de magia, o de repente. Se une por la cantidad de trabajo y prueba-error, revisión y ajuste. No pretendo sonar aquí como un artista torturado. De hecho, esa imagen me produce escalofríos. Solo digo que la idea de un músico que vive en un mundo de inspiración mágica, o un torbellino de creatividad, subyugado por el proceso de hacer su propio arte, no es para nada lo mío. Para mí solo se trata de ir a trabajar.

Todo en tu música parece muy medido, incluso cuando es ‘imperfecto’, como en ‘Red Rainbow’, con esa percusión de fondo que es realmente un glitch. ¿Cómo desarrollas instrumentalmente los temas?

Casi siempre empiezo con la percusión. Entonces los elementos graves y después lo demás, sea una idea vocal, otros sintes, elementos percusivos, guitarra… Pero para mí la percusión es lo primero.

¿La creación debe ser ‘verdad’? ¿Tu música eres tú?

No creo que el arte sea siempre, todo el tiempo, ‘uno mismo’. Quiero decir, para algunos probablemente sí. Pero para la mayor parte de la gente, ni siquiera una parte del trabajo es acerca de sí misma. Sería absolutamente agotador y también un poco tonto. Si cada una de mis canciones tratase de una experiencia que he vivido o sobre relaciones que he tenido, sería demasiado para mí. Creo que pongo un montón de experiencias vividas, sueños, recuerdos, imaginación en mi música y mis letras –así que en ese sentido es muy yo–, pero no es el equivalente a un diario personal de experiencias o una representación directa de quién soy personalmente.

¿El sufrimiento va implícito en la creación? ¿Hay masoquismo en el proceso?

No creo que el tipo de ‘sufrimiento’ del que la gente habla sea realmente lo mismo que yo experimento. Si hay algo, es más catarsis que sufrimiento. Para mí, el sufrimiento es tratar de obtener una toma vocal por décima vez y sentirme frustrado porque no logro que mi voz haga lo que quiero. Ese tipo de cosas. Partes del proceso que son tediosas: ese es el ‘sufrimiento’ para mí. El resto es catarsis y sienta bien.

Como decía antes, eso del ‘artista torturado’ es una estupidez. Por supuesto, depende del tipo de arte que uno haga y el propósito tras él. Si tu arte involucra, digamos, justicia social, y/o si es un proceso de curación de cosas que te han sucedido o que le han ocurrido a otros, por supuesto, pero ese no es el tipo de sufrimiento del que estoy hablando. Con lo que tengo problemas es con esa imagen de genio afligido que piensa demasiado bien de sí mismo o de su arte cuando en realidad es solo un cantante grosero de una banda de rock, o una persona que hace pinturas de salpicaduras en su ático caro. Ok, no hay nada malo con el rock o con pintar lo que quieras. Simplemente no te tomes tan en serio que te coloques en un pedestal imaginado donde de alguna manera tú o tu trabajo sois más importantes que cualquier otra persona o su trabajo. Dicho esto, cada cual hace su camino. He hecho mucho mal arte –y mucho mientras me tomaba a mí mismo demasiado en serio-, así que definitivamente entiendo y reconozco que las personas crecen y cambian. Aun así, no hay precisamente escasez de gilipolleces pretenciosas en el mundo del arte, y prefiero bloquearlas.

He leído que al componer las voces primero buscas la musicalidad y después las palabras.

Sí. Encuentro melodías y las sílabas son lo primero que llega, como una respuesta a la música. Después encuentro las palabras. Para mí es una forma más sencilla y natural de trabajar. Soy incapaz de imaginarme escribiendo un puñado de versos y creando música para que encajen. Sin embargo, sí que tengo una lista larga de palabras y frases/pensamientos que me ayuda a generar ideas o títulos de canciones, etc.

Este es tu tercer proyecto musical, los previos fueron en compañía [Eraas y Apse]. A la hora de crear, ¿mejor solo que acompañado?

Disfruto ambas cosas. Ahora mismo prefiero hacer material por mi cuenta y lo más probable es que Public Memory sea siempre mi proyecto en solitario, pero tal vez vuelva a hacer proyectos colaborativos.

En la era de lo textual, el misterio es un activo raro que tú escenificas y gestionas, no solo a través de la música, sino también de elementos visuales, fotos, portadas de álbumes…

Es importante asegurar que tu representación visual está en línea con tu estética, tu gusto, tu proyecto. Y hasta ahí. No intento ser ‘misterioso’, como mucha gente parece pensar. Simplemente no comparto demasiado sobre mi vida personal en redes sociales. Muchas bandas, algunas de ellas con muchos seguidores, las usan para publicar cosas como los macarrones que cenaron… o un sombrero estúpido que se han comprado. Todo por esa pequeña avalancha de dopamina. Oye, las personas pueden publicar lo que les dé la gana, por supuesto. Simplemente yo no estoy interesado en compartir este tipo de cosas. Además, este proyecto nunca ha sido sobre mi cara o mi cuerpo o mi aspecto. Tengo poquísimas fotos de prensa. Por cierto, es una locura lo ridículos que son la mayor parte de los medios cuando te piden “una foto donde se te vea claramente la cara”. Lo piden así constantemente. Uno pensaría que las publicaciones que se dedican a materias artísticas tendrían que entender que tus fotos no tienen por qué ser las que publicaría una revista como ‘People’ o un influencer en su perfil de Instagram. Pero yo ya no discuto. Si no quieren usar las fotos que yo considero que me representan mejor y por eso no escriben sobre mi proyecto, no me importa.

En el vídeo de ‘Lunar’ usas imágenes de ‘Un perro andaluz’, de Luis Buñuel. ¿Te interesa el trabajo de los surrealistas? 

No es un vídeo oficial. Es de un fan. No tengo un solo vídeo de mis temas. Los pintores surrealistas (y no solo Salvador Dalí) me interesaron mucho en el instituto. Ya no tanto. Ahora me gusta mucho más el surrealismo en el cine, la música y la escritura.

Has dicho de ti que eres una persona nostálgica. Me gustaría saber si eso tiene su representación en términos musicales.

Sí, claro. La música para mí está muy orientada a los recuerdos y también es muy visual. Trato de crear música que procure ese efecto, esperemos que al menos para algunos…

¿Cuáles son tus intereses en música y arte?

Crecí con un gran interés en las artes visuales y de hecho fui a la escuela de arte. También tocaba en bandas punk y experimentales en la escuela secundaria y la universidad, pero lo visual era mi principal interés en aquel momento y donde tenía más talento, diría. Pero la música finalmente se volvió más interesante, un terreno con mucha más profundidad que explorar. No enumeraré artistas o cineastas, pero por supuesto me gusta todo lo que me conmueve, me dice algo sobre mi vida o la de los demás de una manera convincente y/o sincera y/o profunda. Me gustan las imágenes de ensueños, de trasfondo mágico, las que usan la naturaleza y la luz de una manera sutil que transmite emociones intensas. Y en lo que respecta a la música, me encanta el ambient, como Stars of The Lid. Me gusta la música clásica, también la moderna clásica, y los lugares donde esas formas interseccionan con el ambient. Últimamente me va mucho el vaporwave y la forma en que confluye con la nostalgia, el consumerismo/capitalismo y la cultura. También soy un inmenso fan del dub. Me refiero al viejo y bueno. Disfruto otras muchas formas de música, por supuesto, pero estas son las que más me vienen a la cabeza ahora.

No he tenido la suerte de verte actuar en directo (solo en YouTube, y lo que he encontrado no me ha parecido significativo). Escuchando tus discos me imagino a una persona que parece sufrir sobre el escenario, como Thom Yorke o Beth Gibbons. ¿Cómo vives la experiencia de los directos, es importante para ti?

Por desgracia no tengo ningún vídeo bueno. Algunos antiguos y bastante vergonzantes u otros con un audio horrible. En algún momento haré un live en streaming, cuando tenga control sobre el mix de audio. Hice una improvisación recientemente que está en mi canal de YouTube. Habrá más de ese tipo, pero haciendo canciones mías reales. Es muy fácil que la improvisación se vuelva aburrida si todo no está bien preparado. Al menos, para el tipo de música que hago yo. Sí que me siento muy influido por los dos artistas que has mencionado, pero no sufro en el escenario. Eso sí, tengo mucha energía nerviosa tanto dentro como fuera del escenario, así que eso acaba saliendo… Sería una pena estar ahí sin hacer nada. Aunque por otra parte Beth Gibbons no se mueve mucho en el escenario y aún así es tan poderosa…

¿Dejarás la música alguna vez?

¿Cómo saberlo? ¡Ja! Puede que sí, puede que no. De momento no está en mis planes. Aunque, si hablamos de actuar en directo, no me gusta demasiado hacerlo. ¿Que por qué? Porque toda esa cultura de los shows y la noche ya no son para mí. Pero más importante, porque permitirse una buena banda es difícil. En un plano ideal yo estaría creando material para que lo tocasen entre cinco y siete personas en un set de directo. Pero es prácticamente imposible afrontar ese gasto de viajes y pagarle a la gente. Puede que en el futuro, si mi proyecto se hace mucho más popular, cosa que dudo.

Y la última: visto lo visto, ¿me concederás otra entrevista dentro de unos cuantos años, o no quieres volver a saber de mí en la vida?

¡Por supuesto que sí!

Por Yiyi Jolie
@JolieYiyi

“La gente ha estado encerrada tanto tiempo que saldrá con una sola cosa en mente, se soltará y se volverá loca. Estoy deseando que llegue ese día”

Su nombre, en cierto modo a su pesar, va indisolublemente unido al hard techno, y más en concreto al schranz, un estilo que funciona sobre aniquiladoras bases a un galope de 150 bpms. Y digo a su pesar no porque DJ Rush reniegue del techno, que no lo hace, sino porque él es más que techno. Emparentado con el house y la música disco, el autor de la mítica ‘Get on up’ nos abre las puertas de su mente inquieta y nos atiza un rayo de esperanza para cuando termine esta época oscura. Con un poco de suerte, la gente volverá a bailar en los clubes en vez de regresar al maldito postureo, pronostica.

Lo primero, ¿cómo estás, cómo te va en este extraño período que nos ha tocado vivir?

Todo bien por aquí de momento. Sí, los tiempos son raros, y tan ‘conectados’… Es como si fuésemos actores en una película y alguien nos estuviese mirando. Por mi parte estoy aguantando con la mente despejada, observando cómo se desarrollan los acontecimientos día a día y haciendo lo que está en mi mano para mantenerme sano y salvo. 

¿Dónde estabas cuando el volcán coronavirus entró en erupción?

Vivo en Portugal y como sabes es uno de los países con menos casos, especialmente donde yo vivo, en el sur. Pero recuerdo estar viajando meses antes y escuchar cómo se iba acercando esta situación. De todas formas, yo siempre trato de mantener las distancias cuando viajo, porque mucha gente parece estar enferma en los aeropuertos y hoteles, así que andaba bastante alerta mucho antes de que el tema empezara.  

¿Te pilló lejos de casa?

En mi último gig antes del cierre ya viajaba con mascarilla y estaba bastante nervioso y alerta. Cuando terminé y por fin estaba de vuelta en casa sentí alivio, porque todo lo que oías en las noticias era información sobre el brote. Me siento muy afortunado, porque en mi profesión estoy siempre rodeado de tanta gente, dándome la mano, besándome en la mejilla, abrazándome y hablando cara a cara en un espacio reducido…

Supongo que todo esto habrá cambiado mucho tus planes inmediatos. ¿Nueva situación, nuevos proyectos?

Bueno, tampoco han cambiado tanto. Intento vivir sin estrés. Cuando se trata de música la cosa va de divertirse y no tomárselo muy en serio, llevo en este negocio tanto tiempo que sé que si bajas la guardia por un minuto puedes perder la cabeza… y a ti mismo. Lo único que me duele es no haber podido ir a casa [él es de Chicago] a ver a mi madre por su cumpleaños y al resto de mi familia, voy sin falta tres veces al año. Pero bueno, ahora videochateamos más a menudo, lo cual tampoco está mal. Además, desde que empezó esto estoy recibiendo un montón de peticiones para colaborar en producciones de otros artistas y hacer remezclas, así que tengo muchas cosas que me mantienen ocupado. El cerrojazo me ha permitido tomarme las cosas con calma y trabajar más a mi aire.

Tu vídeo ‘Party at Home’ [un set megacañero con imágenes de Rush en acción mezcladas con otras de la artista Malika Maria con un rollo bastante cabaret sadomaso] lleva más de 36.500 visionados. ¿Están muy hambrientos los techno adictos, te han pedido more more more?

Me parecía tan excitante hacer este vídeo con mi talentosa amiga Malika Maria y darles a mis seguidores algo diferente mientras estaban encerrados en casa… La noche que lo lanzamos fue emocionante. Tanto amor, tantos comentarios agradables, la gente disfrutó de verdad. Sí que he tenido peticiones de hacer más vídeos y dado que la gente lo pide… aún tengo algo guardado en la manga para mi leal base de fans.

¿Crees que la escena será capaz de recuperarse este año? ¿Bailaremos con mascarilla?

Lo hará si no pensamos a lo grande. Necesitamos dar pasitos de bebé para conseguir que las cosas vuelvan a la normalidad. Tenemos que aprender de la situación para construir un futuro mejor. No siento la menor urgencia por volver pronto a los grandes festivales y megaclubes. Pero si pensamos en pequeño y avanzamos no hay razón para que no podamos recuperarnos y comenzar la fiesta otra vez, incluso con mascarilla, ¿qué importa? Primero, seguridad, y entonces podremos disfrutar nuestras vidas otra vez y celebrar con los demás. Siempre dijimos que la música sanaría el mundo, ¿no? Pues este es el momento de demostrarlo.

Ponte que vuelven los festivales. Pueden pasar dos cosas: la gente está asustada y se comporta raro. O la gente quiere bailar más que nunca. ¿Qué opinas?

Cuando las puertas se abran nuevamente se sentirá una vibración diferente y veremos surgir una cultura de club absolutamente nueva. La gente ha estado encerrada tanto tiempo que saldrá con una sola cosa en mente, se soltará y se volverá loca. Estoy deseando que llegue ese día, se sentirá como cuando todo empezó y ocurrirá lo que se supone que tiene que ocurrir: gente divirtiéndose, bailando, gritando con la música sin más preocupación; sólo tú y la música. Y no eso en lo que la escena ha acabado convirtiéndose: nadie bailando, sólo tratando de parecer guapo y trendy y dándose paseos por la pista. Creo que después de esto la gente asumirá que nuestra forma de vivir no está garantizada, que la próxima vez podría ser el final. Así que vivamos y disfrutemos cuando esto termine.

En una entrevista en 2012, hablando de cuando te estableciste en Europa, te mostrabas exultante y agradecido al techno. ¿Qué queda de ese sentimiento?

La música es una parte de mí, eso nunca cambiará. Cuando me mudé a Europa llegué con una sonrisa enorme, listo para recibir lo que me esperaba y también para entregarme y ser yo mismo. Tuve la suerte de poder salir de Estados Unidos, ver mundo y llamar a Europa mi segundo hogar. Desde entonces mi estilo musical se ha ampliado y alcanzado niveles que nunca hubiera imaginado. El house y la música disco son mi padre y mi madre, y el techno, mi hermano.

En los últimos años no has parado de publicar álbumes y EPs. ¿Estás ahora metido en el estudio? 

Voy al estudio de tanto en tanto, cuando tengo una idea o algo de repente me inspira, entonces bajo las escaleras corriendo y lo pongo todo junto. No me obligo a hacer música, no tengo necesidad. La música es mi vía de escape y mi lugar de diversión, así que no la abordo como un trabajo. Dicho lo cual… Podéis esperar algo mío especial entre septiembre y octubre. Así que preparaos para poner el culo en movimiento.

Te gustan multitud de estilos, pero como productor siempre te has inclinado por el techno. ¿Por qué esa predilección?

Este lleva siendo mi problema desde hace años… La mayor parte de la música que yo hago no es techno, este es el género en el que estoy etiquetado. Mi background es house y el house admite diversas formas y estilos. Lo mío son más beat tracks o jack tracks, pero todo el mundo dirá: “Techno, techno”. Llevo diciéndole lo mismo a la gente desde 1998, pero sigo siendo considerado un productor de techno. Un día dije que me gustaría hacer música para ascensores, jajajá. No sé si sucederá alguna vez.

(Pues qué bochorno, yo también la consideraba techno, pese a su singularidad). En cualquier caso, ¿es el techno hoy un lugar para la resistencia o eso es también un lugar común?

El techno es comodidad, es tu casa lejos de casa, tu lugar donde encontrarte a ti mismo, tu sitio para dejarte llevar. Puedes huir de la mísera realidad cuando llegas al mundo del techno. Se adapta a todo el mundo, en cierto modo. 

¿Su futuro está en replegarse sobre sí mismo o crees que hay camino para la investigación? 

Siempre hay espacio para crecer, nunca dejas de aprender, por eso siempre hay nuevos artistas, todo el tiempo, llevando las cosas al siguiente nivel. Alguien con suficiente capacidad de aguante en esta industria usará lo que dio el pasado para crear un futuro y contribuir así a la cultura.

¿Lo que se ha dado en llamar música urbana (trap, reguetón…) tiene algún interés para ti?

Como artista y dj, nunca deberías cerrar tu mente a ningún género musical. Ser abierto no te convierte en una mala persona ni en alguien con mal gusto, solo se trata dejarte inspirar por otras formas artísticas. Dicho esto, el trap no es para mí. Si escucho algo que me gusta, pues vale, pero nunca me esforzaría en asistir a un evento centrado en este tipo de música.

Hace poco le pregunté a la productora y dj Cora Novoa si creía que el techno era todavía la música más hot del universo. Ella cree que sí. ¿Y tú? 

El techno siempre estará ahí, y seguirá tirando, porque te permite ser tan creativo y moldearlo de maneras tan distintas… Además, no podrás alejarte de él porque el techno “is in your face, like my bass”…

Por Yiyi Jolie
@JolieYiyi

«WARM TRAX VOL. I» es el regreso de Nacho Marco al sello estadounidense Ovum, después de la publicación de «Ghost Ep» en 2003.

Nacho Marco es uno de los DJs y productores más importantes de España y dueño de una rica historia musical que se hace evidente en todas sus producciones, claramente influenciadas por los primeros sonidos de Chicago y el acid house. Sin embargo, una cosa es estar influenciado por el pasado y otra muy distinta es trabajar mirando al futuro.

Con ‘Warm Trax Vol I’ presenta el acid y deep house en su máxima expresión: música ácida para retorcerse en la pista de baile. El lanzamiento viene avalado por grandes nombres como Laurent Garnier, Monika Kruse, Dusky, James Zabiela, Karotte, Joris Voorn, Deetron, Satoshi Tomiie, Yousef, y ya lo tienes disponible en Beatport.