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Artista: Björk
Album: Vulnicura
Label: One Little Indian

Aullido

La vocación de un verdadero artista es crear, con lo primero que tenga a mano, con flores o con piedras ensangrentadas, desde su esplendor o desde su miseria. Construye belleza a partir del amor y del desamor -cuando se viene arriba o cuando se precipita desde el acantilado- y cuanto más desgarrado se siente, con más ahínco lo intenta. Nadie como Björk ha seguido tan obstinadamente este principio sagrado de alimentarse de sus propios sentimientos, como una loba que devora placenta, con tanta coherencia y tanta honestidad.

Ella es tal vez la creadora más inquieta. Siempre se ha rodeado de nuevos colaboradores, sin miedo a descubrir posibilidades inéditas. Todos sus álbumes han edificado universos propios. Son reflejo de las pasiones que los provocaron, conformando su legado a la humanidad entera. Si los dos anteriores apuntaban hacia una filantropía universal –Volta fruto de sus preocupaciones sociales y Biophilia como intento de hermanar tecnología y naturaleza- con Vulnicura ha vuelto a la intimidad de su madriguera, para dedicarse a corazón abierto a su cantera emocional.

Desde el primer acorde, escuchamos el estruendo de un corazón resquebrajado que intenta recomponerse. Como el amor, el dolor es un amargo aliado del virtuosismo. Vulnicura es una desgarradora prueba es esto, una muestra de duelo, de catarsis y de salvación. Quizás también de despecho y victimismo en busca de clemencia. Si atendemos a su lírica, son canciones que invitan literalmente a abrirse las venas; pero, por suerte, el arte es mágico y la música tiene propiedades cicatrizantes. Su belleza fúnebre, en lugar de ahondar en el pesimismo, nos eleva desde el desánimo. Como oyentes, da un inmenso pudor escuchar este álbum. Nunca es agradable presenciar el dolor de la gente lastimada, especialmente cuando se trata de personas a las que admiramos con devoción.

Si alguien vio en Björk un puente entre los humanos y los dioses, o en su voz una fuerza de la naturaleza, ahora verá el alma rota e inconsolable de un ser tan humano como cualquier otro, para descubrir en su música toda la grandeza creativa de nuestra especie.

Artista: Björk
Album: Biophilia
Label: One Little Indian

De los cristales, al odio y al amor

De entrada, no hay nadie en todo el planeta que pueda equiparar la solidez de su carrera a la de Björk. Ella es el paradigma de la inquietud creativa llevada al extremo. Siempre dispuesta a jugarse la vida con un nuevo “y todavía más…”, interioriza el riesgo como una característica esencial de sus creaciones, a veces de espaldas a lo que sus seguidores esperan de ella.

Estábamos expectantes por ver por dónde salía al paso después de declarar que aparcaba su carrera para centrarse en el activismo social de rescate a Islandia y del revuelo promocional de Biophilia. Ya tenemos el resultado de su vuelta a la arena. Esta vez la suntuosidad del proyecto acaba por ser más grandilocuente que el contenido final que entrega. Su infalible olfato en ser la más moderna del orbe ha prosperado en el primer disco-aplicación para iPad de la historia. Oficialmente, nadie se le ha adelantado en esto, pero, paradójicamente, con ello nos ofrece un rosario de canciones que ya parecíamos conocer.

Este es un disco denso y hermoso, que requiere paciencia y esfuerzo. Es una entrega continuista de Volta en la que cuesta ver ese despliegue innovador que nos han dicho que posee. Mucha campanilla (aunque procedan de instrumentos expresamente diseñados para la ocasión), mucho clin-clin-clín, y mucho magma vocal en este macroproyecto victoriano de investigación geo-bio-tecnológica que parece, más que nunca, el pretexto para una cortina de humo tras la que no hay nada nuevo.

Cuando alguien nos acostumbra a revoluciones cotidianas y no alcanza la sorpresa a la que nos tenía habituados, puede sabernos a poco. Es injusto sentirse invalidado en apreciar los logros de Biophilia al no poderlo descontextualizar de sus anteriores discos y contemplarlo con oídos limpios de doctrina. A estas alturas, no deberíamos poner pegas a nada que esta señora desee hacer, porque se ha ganado a pulso el derecho a no rendir cuentas ante nadie, pero no deja de ser contradictoriamente cruel el contraste entre el ambicioso planteamiento intelectual del que parte y el lugar al que finalmente llega.

Es tremendamente triste llegar a pensar esto: no hay nada que reprocharle a este proyecto fabuloso, salvo que no es tan fabuloso como nos habían hecho creer.

www.bjork.com