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Intercambio híbrido 

Imagina por un momento que Björk y Fever Ray no se conocieran en persona -porque nadie las hubiera presentado todavía- y coincidiesen en una fiesta por casualidad. No hay forma de saber si se caerían bien, pero parece seguro que se interesarían la una por la otra de inmediato, vigilándose de reojo tras sus respectivas máscaras. Es posible que cruzaran alguna palabra, reconocieran la singularidad de su música, su mutuo respeto y acabaran intercambiando material.

¿Qué mejor manera de intimar para el músic que un trueque de pistas? Es precisamente eso lo que han hecho estas artistas extraordinarias. Björk elegido el tema “This Country” de Fever Ray para remezclarlo, quien se la ha devuelto por partida doble, creando dos versiones del tema “Features Creatures”, una como Fever Ray (Karin Dreije en solitario) y otra como The Knife (el dúo que forma junto a su hermano Olof).

Antes de esto, ambas han brindado su música a terceros en numerosas ocasiones. Ya en 1996, Björk demostró no tener reparos en prestar su obra publicando Telegram, un álbum de versiones ajenas a propósito de “Post”, su segundo disco de estudio. En cierto modo, esta concesión forma parte de la evolución natural de su música, entendida como una estructura viva de código abierto, libre de ser interpretada, entregada a los demás. Lo insólito de este proyecto cruzado no es que Karin o Björk cedan temas, sino que se pongan a remezclar ellas mismas. 

Como criaturas mestizas que reúnen los rasgos de sendas madres, estas versiones son fascinantemente perversas. Es muy interesante apreciar la manera en que el toque personal de cada una incide en el trabajo de la otra. Las dos cantan, proyectando coros nuevos sobre las voces originales de los tracks intervenidos, matizados por una atmósfera perturbadora.  

En la versión de Fever Ray, la delicada orquídea del “Features Creatures” de Björk se estira y se ensancha hasta la talla de un árbol frondoso, para alcanzar la extensión de una selva entera en la versión de The Knife. Ambos remixes, impetuosos y obsesivos, llevan el tema original -una canción romántica- a un territorio desconocido, de escala épica, con la contundencia de un himno.  

Mientras, Björk se ensaña con “This country” en un ejercicio de brutalidaddesfigurando su base a martillazos y distorsiones, bajo los inquietantes falsetes de Karin, más grotescos y aterradores que nunca, convertidos en metralla. Björk sube el tono del tema original, agravado con una densidad insoportable, apretando todas las tuercas de esa máquina lacerante. 

Además de un abrazo entre amigas, estos remixes son excepcionales y modélicos, como forma de intervención creativa en la música ajena para llevarla más lejos.