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“Ver cómo djs financieramente acomodados hablan estos días de lo preocupados que están ante la posibilidad de convertirse en ‘artistas hambrientos’ es repugnante”.

Está entre los más grandes del techno. Y en más de un sentido. Porque mientras la escena se degradaba progresivamente a lo largo de la última década, él seguía siendo ese dj con principios que pinchaba igual de bien delante de 20 que de 20.000; el que no aceptaba adaptar su música a este o aquel ambiente; el que acaba de pedirle a djs y festivales que devuelvan el dinero de las entradas de los cancelados al público; el que se pregunta en su página de Facebook cuál debe ser la responsabilidad del dj cuando se vuelvan a abrir los clubes, aún bajo la amenaza del coronavirus. A sus 52 años, este inglés exilado en Ámsterdam, el Barón del Techno, que define su actitud ante la vida como punk y anarquista, es un monumento vivo a la integridad. Y al hardcore. De lo mejor que ha dado la electrónica en toda su historia.

Como reacción al confinamiento, muchos djs y productores se han puesto a hacer streamings. ¿Qué opinas sobre estas sesiones solitarias? ¿No crees que devalúan la experiencia?

Hay gente que cree que tiene que ser el centro de atención todo el rato y pierde el norte; están también los que se sienten como si alguien les estuviese arrancando la alfombra bajo sus pies. Y en medio de estas dos actitudes hay muchos otros. ¿Qué consiguen con el streaming? Bueno, deja al descubierto, de entrada, que bastantes Insta djs no tienen ni idea, porque cuando la cámara está cerca ves que todo es un fake, que tocan los controles y no pasa nada. Eso me parece divertido. El streaming también ayuda a determinados artistas a mantenerse en contacto con sus fans. Yo tengo la suerte de conducir unos cuantos programas de radio, uno de ellos semanal y que se oye a través de más de 100 canales, así que creo que ya estoy bastante expuesto… Si yo hago un streaming, detrás debe haber un criterio. Para empezar: ¿tengo una relación con la gente que lo está pidiendo? Segundo: ¿estoy compensando un evento que ha sido cancelado? Y tercero: ¿hay detrás una buena causa?

Siempre te has distinguido por un enorme respeto hacia tu trabajo. Has rechazado actuar en ambientes que no considerabas aceptables para tu música, por ejemplo. ¿Cómo has logrado atravesar tres décadas manteniendo intactos tus principios?

A veces he tomado malas decisiones, pero al menos han sido mías… Tengo un manager, pero sólo para mis discos. En lo que respecta a pinchar soy yo quien decide, y la música está en primer plano, porque no tengo que pagarle una comisión a un manager. Se dice que algunos se llevan hasta un 50% de los honorarios de los artistas, sobre todo de los que empiezan, de manera que esos djs no tienen todo el control sobre su visión artística, por desgracia.

¿El techno es ideología? Djs como Claude Young han salido muy decepcionados tras las grandes expectativas que se crearon en las primeras décadas alrededor del underground como una forma de vivir, de pensar, de colaborar…

El techno ha sido contaminado, el dinero lo ha desfigurado. Los djs de techno verdadero aún están ahí, igual que lo están algunos de los promotores, pero en general se le ha cambiado el packaging por el de una máquina sombría de hacer dinero.

En mi familia, ver el vídeo de ‘What Was Her Name’ (el tema es de 2003) lleva años siendo ritual obligado en cualquier celebración. Es una comunión de techno y punk. ¿Aún crees en esa cara del techno, en su ‘espíritu punk’?

El punk va de cuestionar el status quo, creo que eso es siempre necesario.

Mantienes un contacto muy directo con tus fans a través de Facebook, pero también fuera de la red, como cuando has intentado defenderlos de las intenciones de algunos organizadores de no devolver el dinero de las entradas de festivales cancelados. ¿Es importante no perder nunca la perspectiva de la audiencia?

Lo es, para recordar cuando eras pobre, para no olvidarlo nunca. Para recordar que tú eras público, y cómo te sentías cuando no sabías si te pagarían. Ver cómo algunos artistas financieramente acomodados hablan estos días, en las circunstancias actuales, de lo preocupados que están ante la posibilidad de convertirse en “un artista hambriento” es repugnante.

Creo que aún sigues subiéndote al escenario sin preparar tus sets. ¿Es una cuestión de prurito profesional, sentido del deber hacia el público o una cuestión de puro disfrute?

Simplemente hago lo que hago, la preparación carece de sentido casi siempre, se trata de pinchar como crees que debes hacerlo, sin ningún tipo de obligación.

¿Qué influencia tiene el público en el resultado de un set? ¿Es importante su actitud?

Yo pincho como quiero. Solo eso.

El primer set tuyo que escuché fue uno en The Loft, en Barcelona. Precisamente el 5 de junio tenías que actuar allí. La comunidad techno española siempre te ha recibido con grandes alharacas. ¿Algún club o festival que hayan dejado una marca especial en ti?

Mi affaire amoroso con Barcelona empezó con Nitsa y el Sónar, pero The Loft y Razzmatazz se quedaron grabados en mi corazón y siempre me lo he pasado en grande actuando allí.

Tu último disco como productor es del 2017. ¿Cuál es tu relación con los álbumes una vez que los has acabado? ¿Los reescuchas?

Raramente, me parecería algo rarísimo.

¿‘Respect’ es aún la mejor palabra del diccionario del clubbing?

Sí, pero la mayor parte de los artistas ha perdido el libro.

Por Yiyi Jolie
@JolieYiyi

“Lo de los festivales en Instagram me suena horrible”

Escribe Javier Blánquez en su mítico libro ‘Loops’ al hablar de los 90 y respecto al colectivo No Future, donde brillaban entre otros nombres como los de Cristian Vogel y el de mi entrevistado, el escocés Dave Tarrida, que todo lo que se facturaba bajo esa marca implicaba “unas reglas siempre destructoras (…), masacrar la pista de baile con bombos que no respetan el cuatro por cuatro ni la salud del público, jugar con el hip hop y la frecuencias dañinas y pervertir los esquemas una y otra vez”.

Han pasado casi tres décadas desde entonces, y Dave Tarrida sigue pergeñando atronadores bombos y los sonidos sintéticos más ácidos de la paleta del techno. Hablamos con él mientras anda embarcado en el proyecto musical ‘Save Drec!’ (Drec), y tras la publicación de su último EP, ‘Tormentor’ (Riot Radio). En ambos deja patente que el tiempo habrá pasado lo que tú quieras, pero los beats y las frecuencias dañinas, no.

¿Volveremos a bailar, Dave?

(Jaja) Sí, creo que sí, es sólo cuestión de tiempo. Aunque puede que las cosas tarden en volver a ser como antes.


Tu último proyecto es ‘Save Drec!’, una serie de tracks que se distribuyen de manera totalmente gratuita con el objetivo confeso de “apoyar la escena musical electrónica”. ¿De qué va exactamente?

Drec es un sello nuevo del este de Alemania que publica un techno realmente bueno. Habíamos llegado al acuerdo de lanzar un vinilo con esos tracks en algún momento del próximo verano, pero cuando el coronavirus nos golpeó, decidimos sacar los temas gratis para obtener algo de relevancia para el sello. Puede que en algún momento salgan en vinilo. Ya veremos.

Eres superprolífico. ¿Cuántos tracks van a salir de tu estudio en lo que dure la crisis del coronavirus?

Tengo un montón de música nueva. La crisis ha estado bien en lo que respecta a al tiempo que pasas en el estudio. Pronto tendré un nuevo álbum, aunque no sé exactamente cuándo. Se llamará ‘Glasgow Kiss’ y lo publicará el sello berlinés Varvet Records. Tengo otro EP titulado ‘There Is No Plan B’ que saldrá más tarde, en Mindcut Records.

‘Tormentor’ se lanzó en marzo. Cinco temas que son otras tantas lecciones de techno demoledor. ¿De dónde salen esos beats? ¿De qué máquina esos kicks?

El disco lo ha publicado el sello escocés Riot Radio. Conozco al propietario desde principios de los 90. Me gusta trabajar con gente que conozco desde los ‘viejos tiempos’. Hay un sonido muy específico que le gusta para su sello, así que me llevó un tiempo recopilar los cinco tracks que se adaptaran a lo que él quería. Los beats salieron de algún sitio de mi cabeza, no estoy seguro exactamente de dónde (jajaja). La mayor parte se hicieron superponiendo diferentes kicks analógicos de mi Elektron Rytm

Tu sonido también se mantiene fiel a lo acid. ¿Lo ácido es la dosis de diversión que completa al techno?

Siempre me ha encantado el sonido ácido. Los 303 [se refiere a los sintetizadores Roland TB-303] han tenido un lugar central en el sonido techno desde muy al principio por algo. Sencillamente, hay algo especial que funciona perfectamente con ese sonido ácido. Para mí, nunca envejece.

¿Algún tema de techno te ha impresionado últimamente por su poderío?

Sí, claro. Siempre habrá productores innovadores tratando de romper los límites establecidos de cada momento. No me viene a la cabeza ahora ningún tema concreto, pero muy a menudo, cuando escucho música en un club, hay temas que me impresionan.

Graves asesinos, percusiones rompeparedes… ¿Se puede ir más allá en el sonido o hemos tocado techo en lo que respecta a la potencia de las bases de techno?

Difícil cuestión. Probablemente hemos ido tan lejos como es posible con lo que tenemos ahora. Pero es posible que novedades tecnológicas nos lleven más allá en un futuro.

¿El tema de techno más brutal que has escuchado nunca?

Cuando oí por primera vez ‘We Have Arrived’, de Mescalinum United [Planet Core Productions, 1990. Muchos lo consideran el primer track de hardcore techno de la historia], pensé que era la cosa más brutal que había escuchado nunca. Ahora no suena tan demencial…, pero cuando salió, ¡parecía que era de otro mundo!

No es lo que sucede ahora, cuando se le critica al techno su inmovilidad. ¿Tiene sentido esa crítica o está nuestra cultura demasiado preocupada por la novedad?

Es cierto que en la escena actual, todo lo que escuchas parece que ya lo has oído antes, así que es difícil destacar. Creo que el mayor problema es que gran parte de los productores sólo hacen copias de lo que creen que está de moda, en vez de hacer la música que realmente quieren hacer.

Creo que vives ahora en Viena. ¿Hay una escena interesante?

Pues no, no es la mejor escena techno que digamos. Los clubes están más orientados al sonido comercial que al underground.

¿Y como sitio para vivir? De hecho, ¿me lo recomiendas? Estoy empezando a pensar en abandonar este país si encuentro algún sitio más divertido que este.

Sí, es buen sitio para vivir, muy bonito, con mucha historia. Mi mujer es austríaca y está claro que es un lugar estupendo para que crezca nuestro hijo. Eso sí: mis años en España fueron algunos de los más especiales de mi vida. Creo que su calidad de vida es perfecta para mí. Considero volver algún día


¿Hay algo que eches de menos del pasado, o el pasado da asquete?

Sí, echo de menos un montón de cosas. Es difícil explicar cómo era todo cuando empezó en los 90. Uno de las mejores cosas era la sensación de estar implicado en algo nuevo de verdad, algo que nadie había hecho. Casi 30 años más tarde todo te suena como si ya lo hubieses oído antes. ¡Pero eso no hace que me guste menos!

¿Y qué me dices del futuro? Personalmente los festivales en Instagram me parecen una mierda, y si eso es el futuro…

Bueno, tendremos que esperar hasta que volvamos a una especie de normalidad postcoronavirus. En pocos años habremos olvidado lo que ha pasado estos meses. Lo de los festivales de Instagram me suena horrible, sí.

Dave, eres una leyenda. Y necesito preguntarte esto sí o sí: ¿serlo te proporciona alguna sensación especial? Lo digo porque yo, por ejemplo, sí que siento una sensación especial ahora que estoy entrevistando a una leyenda…

¡Ja, ja, ja! Yo no me veo a mí mismo como una leyenda… Es sólo que he estado metido en el techno durante muchísimo tiempo. Pero eso no me hace sentir especial, sólo es algo que hago porque me encanta.

Por Yiyi Jolie
@JolieYiyi