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Artista: V/A
Album: Meatsteel 3/6
Label: Subsist Records

El Escuadrón de Acero

La 50ª publicación digital de Subsist Records es un hito memorable por partida doble. El sello celebra la madurez en su trayectoria con el reconocimiento de la escena internacional. Su sonido oscuro y, al mismo tiempo, esperanzado se ha convertido en una referencia respetada, fruto de la pasión incondicional de Fon, su creador, por el techno como manifestación cultural de poder subversivo.

En formato y concepto, esta edición es monumental. Reúne 50 tracks de 50 artistas diferentes, varios de ellos habituales de la casa -como Voidloss, Elektrabel, Datura Dilema o Frab Hartnett-, junto con nuevos colaboradores que se sumaron al proyecto. Nada menos que 5 horas y media de música formidable. Además de esto, el sub-d50 es la tercera entrega de los recopilatorios Meatsteel, tomando el testigo de los lanzados en marzo y septiembre de 2015.

Artistas incluidos: Allan Nonamaka, B R 1 0 0 2, Christian Scalas, Corvum, Mattia John Torri, Datura Dilema, David Reina, Michael Pullmann, Dib | Deeb, e110, elektrabel, Filip Xavi, Forest Echo One, Fran Hartnett, Gotshell HETEMJheal, Josh LR, JoyB, Lokodepo Igor Arkhipenkov Mattias Fridell, Melania . Dave Miller, Sicco SB, Sergey Prokhorov Nicola Tinti, Ocktawian Ōcktawian, Sergio Fex, Pulse One, R L, Rafa Raszia, Aləkƨandar Gruml, Ritzi Lee, Roebin de Freitas, Rude Failure, Serenace, SOJSquaric, Synus0006, Szeb, Tommy Holohan, Triames Ramirez, Trysh Alexander, Uncrat aka Donato Liuzzi, Macwolf, Verset Zero, Vertical Spectrum, Chris Thomas, Voidloss, Yuuki Sakaii.

Felicidades, Subsist Records, no podemos estar más orgullosos.

Artista: Datura Dilema
Album: I Am Silent EP
Label: Subsist Records

Humus

Que no te engañe mi aspecto. Carecer de ojos no significa estar ciego. Hay muchas formas de ver que no dependen de la exposición a la luz. Soy un buen ejemplo de esto que digo. Visualizo las cosas por el tacto, lamiéndolas. Es así como exploro el mundo, estirando los dedos hacia lo desconocido. Aunque te cueste creerlo, tengo una imagen nítida de mi entorno. Soy consciente de su forma y su sustancia, de su sabor y su electromagnetismo. Vivo bajo tierra pero, a diferencia de los topos o las hormigas, yo no cavo túneles para ir a ninguna parte. No tengo interés en desplazarme, ni repto para alcanzar nada. Me basta con expandirme, estirarme como una enredadera y saberme tendido, como una toalla en la arena. Me propago como el fuego y conquisto la tierra quemada como una horda de jinetes vengativos.

Me resultan irresistibles las texturas que toco por primera vez. Me fascina la gravilla, un pájaro muerto o una lombriz partida por una azada. Tengo comprobado que lo más interesante suele quedar en la periferia de mi cuerpo. ¿Esto que estoy sintiendo es la resistencia de la arena compacta al ser perforada por mis índices, mis meñiques y mis penes? Vibro de gozo. Palpito. Fluctúo bajo las hojas secas que cubren el suelo del bosque, a través de unos filamentos translúcidos que se ramifican y se conectan. Me abro paso dentro de la tierra mojada, como las raíces de un sauce que se aferra a la orilla del río. Soy un hongo filósofo, una maraña pensante de hebras lechosas, y me entretengo meditando sobre la insatisfacción de la existencia, el olvido y la extinción.

Me pregunto cuántas semanas durará este año la temporada de lluvias, hasta cuándo podré disfrutar de esta frescura esponjosa, húmeda y tranquila. Me pregunto si la sequía supondrá solo el habitual letargo pasajero o si esta vez me aniquilará para siempre. Me aterra recordar ese momento en que mi sustancia se evapora y una rigidez dolorosa me reseca y me inmoviliza. Me espanta que se repita ese trastorno traumático que merma mis facultades, interrumpiéndome en mitad de un pensamiento que no me deja acabar, para apagar mi consciencia de un modo definitivo.