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La música de David García (Fur Voice) es luminosa y magnética. Su voz tiene la peculiaridad de haber encontrado asiento libre en una grada repleta de influencias heterogéneas. En sus canciones convive un poco de todo sin disconformidad, transmitiendo un optimismo ajeno a las frivolidades, que alivia la sed como un refresco en la terraza. Ha respondido a nuestras preguntas en esta entrevista.

TR – El proyecto Fur Voice parece estar a medio camino entre la creación musical, visual y vocal. ¿Es complejo nadar en esas aguas?

FV – No, sólo se trata de música, de creación musical. Aquí también entraría la creación vocal, que es importante para mí. Practico sesiones de armónicos para explorar la voz como instrumento, un mundo de mantra-trance que conocí en 2005 y que me cambió la visión de nuestro instrumento, algo tan natural como los limones. Lo que dices de creación visual son colaboraciones con otros artistas, por amistad y cercanía, Chuso, Morraja, González, ahora con Alba para Concerts Privats… Me gusta nadar en las aguas así que no me es complejo.

TR – Hoy en día se acostumbra a etiquetar rápidamente cualquier nueva propuesta musical, ¿crees que hay alguna que se adapte a ti?

FV – Sí, muchas se adaptan a mí.

TR – Tu propuesta artística muestra una especie de caos controlado ¿Cómo es el proceso creativo en tus composiciones?

FV – El proceso… a menudo comienza con un impulso que después se va desarrollando. Escribo letras en una libreta, a veces sólo una frase que con el tiempo crece. Después, o mientras estoy escribiendo las letras, pruebo armonías con los instrumentos que tengo en el estudio de casa, sobretodo con el piano y la voz, e improviso también ayudado por pedales de efectos y samplers. La improvisación te lleva a otra futura canción, que nace a la inversa que la anterior. Después grabo todo, selecciono, ordeno y vuelvo a grabar. Pasan meses quizá un año hasta que doy por acabada una canción.

TR – Fur Voice es un artista que trabaja en solitario o cuentas con un equipo de colaboradores en tus creaciones?

FV – Hasta ahora he compuesto siempre en solitario, así que me gustaría colaborar con alguien también.

TR – ¿Qué relación tienes con la música electrónica?

FV – Mi relación con la música electrónica viene desde la adolescencia, desde los 14 años que descubrí la vertiente más digital. Pasé de grabarme en cassette con la guitarra a toquetear programas para producir música. Esto fue una revolución para mí porque pude ampliar las canciones, evolucionarlas a algo más. También grababa sonidos de electrodomésticos y básicamente todo lo que tenía cerca, por ejemplo grabar al periquito y convertirlo en un sonido irreconocible, esto me encantaba. Tampoco tenía ninguna base musical ni cultural. Creo que lo primero que escuché de música electrónica fueron los sintes del «Low» de Bowie, por esa época, y no sabía que existían los sintetizadores. Creo que de alguna forma yo quería imitar la música electrónica que iba descubriendo pero como no sabía hacerlo me buscaba otras vías para llegar al mismo puerto. Y al final me daba cuenta que no estaba nadando en las mismas aguas.

TR – Tus videoclips tienen una intensa carga emocional ¿a qué nivel sitúas la creación visual en tu proyecto?

FV – Es lo que decía al principio, el proyecto es sólo musical, y los videoclips se suelen hacer para promocionar un disco. Están a ese nivel.

TR – ¿Es complejo trasladar tu música al directo?

FV – Al revés, nace en directo. Lo complejo es trasladarla al estudio.

TR – Fur Voice se considera un artista al que le gusta trabajar encerrado en su habitación o prefiere el contacto con el público?

FV – Por lo pronto no me quiero creer que tengo una única dinámica de trabajo. Me gusta lo que te da el contacto con el público para trabajar encerrado.

TR – ¿Qué opinas de la escena electrónica nacional?

FV – Estamos en un momento de cambios. Supongo que se notará en la escena también. De todas formas no te puedo hablar como si tuviera una idea muy clara, te puedo contar que recientemente por ejemplo estuve en un concierto de Lolo y Sosaku aquí en Barcelona y me gustó mucho. No sé si ellos pertenecen a la escena electrónica nacional.

TR – ¿Qué podemos esperar del Concert Privat Electrònic que estás preparando junto a Alba G. Corral y Logical Disorder?

FV – Yo por mi parte espero algo distinto, y espero que vosotros también.

www.furvoice.com

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La electrónica en directo cobra nueva dimensión sensorial gracias a los artistas visuales, que nos ofrecen un punto de enfoque en la experiencia de la percepción del sonido. Tímpano y retina trabajan juntos en hacer bailar nuestras neuronas. Hoy entrevistamos a Alba G. Corral, uno de los nombres más destacados en el arte de amplificar la música más allá del oído. Con la aportación de su sensibilidad exquisita en la generación de imágenes Live Cinema, descubrimos el espacio creativo de la música admirable (la que, literalmente, se puede mirar).

TR – ¿Qué música sueles escuchar?

AGC – Dependiendo del momento, ahora mismo estoy escuchando mucho a Chromatics, Grimes, Portishead (tuve la fortuna de verles en Barcelona), y grupos bastante nuevos que salen de la cantera SoundCloud. Soy de las que escuchan listas de reproducción, antes sí que escuchaba discos enteros, por ejemplo Placebo y su “Without you I’m Nothing” o “Purple Rain” de Prince.

TR – ¿Cómo generas tus visuales y qué materia prima utilizas en su desarrollo?

AGC – Las visuales son generadas en tiempo real, esto quiere decir que a medida que ocurre la actuación, a través de códigos (comandos que son interpretados por la máquina y generan acciones), puedo ir pintando la pared y sincronizando partes con la música. Últimamente también uso el recurso de Modul 8 que es muy intuitivo y fácil para realizar otro tipo de cosas, y luego voy mezclando y aplicando filtros en directo. Está dentro del contexto LIVE CINEMA. La materia prima de la receta es el código, la programación que es un lenguaje al cual estoy familiarizada y me resulta muy útil para «inventar» formas, texturas, colores y poder darles vida en el directo. Pero no me cierro a otras herramientas.

TR – Nos hemos habituado al maridaje en directo entre músicos y artistas visuales como forma de espectáculo audiovisual completo, pero en muchos casos seguimos asignando a la imagen un papel de acompañamiento decorativo ¿cómo se transciende ese prejuicio para lograr un protagonismo al 50 %?

AGC – El lenguaje de la imagen y el lenguaje del sonido generan un estado que nos ayuda a escuchar mejor y a ver mejor, el protagonismo del mensaje creo que no se debe medir a porcentajes equitativos, sino que tiene que empezar a pensarse de manera global, resultado de la visual, sonido, escena, público, y energía que se transmite, todo esto unido. Habría que pensar más los directos dejando el ego a un lado, el ego visual que hace que no se escuche la música mientras se trabaja y el ego musical que quiere ir casi siempre por delante. Por tanto no creo que sea un prejuicio, sino un camino de evolución en las actuaciones en directo.

Para poder expresar mejor los contextos y sin que uno vaya por delante ni por detrás, tendríamos que dar más espacios y silencios.

TR – ¿Crees que añadir visuales a los directos de los músicos es sólo una moda o lo consideras un territorio creativo definitivamente establecido?

AGC – En los últimos festivales que he podido asistir he visto un cambio de cómo se están realizando los directos con músicos. Estamos en un buen momento para entablar diálogos entre las luces de escenario, instalaciones leds, mapping, visuales y música. Siempre y cuando empecemos a encontrar el “por qué”.

El mapping tuvo su momento de apogeo y creo que cierra también una etapa (sobre todo después del espectáculo de Amon Tobin (ISAM). Las visuales es todo lo que puedes aportar y expresar para que el público prefiera ver el concierto sin estar con los ojos cerrados. Sobre si es una moda no se qué decirte. Creo que las modas individuales de cada medio (mapping, leds, luces, visuales, kinect) están convergiendo a proyectos mas multidisciplinares donde se puede expresar con mucha más libertad que antes.

TR – Cuando ilustras música ¿piensas en imágenes, en sonido, o en ambas cosas?

AGC – Cuando ilustro música me dejo llevar, al igual que cuando bailas sientes la música y tu cuerpo se relaja y se mueve.. es algo parecido. Pensar, lo que se dice pensar, lo realizo en el proceso previo que es cuando «armo» el set y programo los comandos. En el directo sientes y te metes como nadando en las ondas del sonido, se crea un feedback de sensaciones. Tienes una una preparación en la parte más técnica necesaria, pero no obsesiva. Lo que más me gusta es ese trance cuando estoy disfrutando de lo que estoy sintiendo con los sonidos y las visuales. El error forma parte de la sorpresa y la espontaneidad de dejarte llevar con algo que me apasiona que es la música es bastante mágico.

TR – ¿Has realizado proyectos al margen de ese vínculo con el sonido? ¿El público asimila un trabajo completamente visual sin el soporte de la música?

AGC – Sí, sí se asimila al igual que asimilas un cuadro. Aunque al igual que el sonido y el oído también se educa y se entrena nuestra observación y nuestro mirar.

Tengo en mente hacer algunas piezas en impresión, esas capturas de momentos, fotogramas que se quedan congelados me parecen fantásticos. Aunque con lo que disfruto más es con la unión visual-sonora.

TR – Compaginas tu carrera artística con la docencia formativa. ¿En qué estado dirías que se encuentra esta disciplina al contactar con la inventiva de otros creadores visuales?

AGC – Creo que está sedienta de descubrir y aprender las nuevas técnicas que van apareciendo donde la programación cada vez es menos analítica y más creativa. Pero para poder llegar a un punto donde podamos utilizar estos conocimientos nos tenemos que dejar llevar primero por intentar descubrir qué es lo que queremos expresar, o por donde nos sentimos mejor haciendo cosas, y más tarde la técnica nos dará el refuerzo que necesitamos. Aunque aprendiéndola antes iremos más fluidos en la etapa de creación pura y personal. La gente está muy preparada en el terreno multidisciplinar y la creación visual ha entrado en las escuelas para poder dar una herramienta creativa muy potente. La generación “Da Vinci” me parece super interesante. Privilegiados.

TR – Siempre te vemos abierta a colaboraciones con otros artistas. Eso nos parece una manera muy sana de enriquecer el trabajo propio. ¿Notas todo lo aprendido de ellos en tu trayectoria?

AGC – Si no colaborara estaría en el pozo del desarrollo solitario sin mostrar lo que me gusta crear y sin llenarme de los demás. Todo forma parte de por qué me divierte todo esto, y colaborar, aprender, caminar con otras personas es una de las partes más importantes y enriquecedoras de todo este juego. Aprendes que lo más importante es la valoración mutua, que te llene, que sientas el trabajo de los demás y que el respeto sea mutuo y la libertad creativa exista al igual manera en la visual y en sonido. Somos muy diversos, tenemos maneras de procesar y de colaborar cada una muy dispar. Sin música no podría crear este tipo de directos. Me alimento de ellos.

Por ejemplo los primeros conciertos que hice con Miguel Marín (Arbol) han sido de los que más aprendí. Aun no tenía las tablas y la confianza que puedo tener ahora, y él confiaba en mí, siendo muy riguroso. Es uno de los músicos que mejor visualiza su música. Tiene en su universo sonoro una pantallita. Hicimos juntos varias actuaciones que son joyitas en mi memoria.

TR – ¿En qué otros proyectos estás trabajando actualmente?

AGC – Ahora mismo hemos acabado la segunda gira de The Space in Between con Nikka, proyecto que sigue vivo y transformándose. Nos sirve para poder plasmar una idea colaborativa que tenemos muy clara las dos. El grupo Stendhal Syndrome sigue contando conmigo para sus directos, todo un placer.

Aparte de estos dos proyectos, que son los mas fijos y estables, he pasado por un periodo de movimiento interno y externo que seguro afectará a cómo quiero hacer las cosas a partir de ahora.

Para la temporada que viene ando preparando una actuación en Barcelona con un festival emergente y de muy buena calidad que me apetece un montón. Invertiré más tiempo en el proceso de producción.

TR – ¿Qué podemos esperar del Concert Privat con Fur Voice y Logical Disorder?

AGC – Como decía antes, este es uno de los primeros proyectos que vamos a realizar después de este punto de inflexión que siento y quiero tener. Así que experimentaremos cosas nuevas e intentaré crear un ambiente visual y escenográfico para dar un hilo a estos dos artistas que admiro y que nunca he tenido la oportunidad de trabajar con ellos. Intentaré hacer que merezca la pena escuchar la música sin cerrar los ojos.

www.albagcorral.com

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Logical Disorder (Javier Barrero) es una de las referencias más destacables e interesantes de la electrónica nacional. Su trabajo investiga aspectos más ambientales del techno post-industrial. Su sonido es hermosamente denso y oscuro, sin renunciar a un espectro cromático amplísimo en matices. Los totalitarismos, el desánimo o los estados mentales alterados son referentes de sugestión en su obra, logrando dotarlos de una sensibilidad épica. Además, acaba de publicar disco: The Place Where The Eyes Don’t See, recientemente reseñado en Transistora.

TR – Tu obra tiene un componente marcadamente perturbador ¿Es premeditado el despertar al público pasivo?

LD – No es que mi intención sea despertar a los demás, creo que es mas bien una manera de expresarme a través de la música, no obstante como soy un poco exhibicionista sí que me gusta provocar y hacer ver a los demás cosas que creo que son abominables dentro del sistema en el que vivimos, y en el que estamos tan tristemente enquistados. No pretendo plantear ninguna solución, solo preguntas.

TR – ¿Qué proceso creativo sigues a la hora de crear música?

LD – Me dejo llevar bastante por el momento y me suelto la barba, es como cuando tienes una fantasía sexual o haces el amor con alguien con el que tienes confianza, luego es plasmarlo mediante un secuenciador. Somos lo que comemos, lo que oímos, lo que tocamos… Creo que simplemente proyecto, digamos, lo que hay en mi base de datos en ese momento. También depende mucho del estado de ánimo y del día.

TR – La religión, los estados mentales alterados, la marca de los totalitarismos, la resistencia a la esperanza… ¿es fácil partir de esta materia prima candente para componer?

LD – Aunque no lo busco, son las historias con las que vivimos a diario, es algo que me sale solo. Si después de leer las noticias o ver programas de actualidad, te quedas igual con todo lo que está pasando en el mundo, si no te estremece, entonces es mejor que no escuches lo que hago, porque no te va a gustar.

TR – No obstante, tu trabajo no sólo se recrea por definición en ambientes oclusivos y sombríos, también reconocemos atmósferas más aireadas y frescas. ¿Es también la belleza un objetivo?

LD – Siempre me ha gustado la dualidad y la eterna lucha entre el bien y el mal. Todo en la vida tiene su carga positiva y su carga negativa, desde nuestros átomos, a la electricidad, el magnetismo… No hay construcción sin destrucción.

TR – Un ejemplo de cómo te las gastas: hemos visto directos tuyos en los que te acompañas de proyecciones de un documental sobre Hitler desfilando en Weimar. Nosotros hacemos una lectura de crítica subversiva al respecto, pero creemos que no todo el mundo lo entiende así. ¿Te ha traído problemas este tipo de conducta?

LD – Entiendo que quien viene a ver uno de mis directos está al tanto del tema, sin embargo no digo que no me gustaría actuar en un sitio digamos “no propicio” y crear un poco de alboroto. El objetivo de esas imágenes es eso, provocar y hacer pensar que no estamos tan lejos en el tiempo, que seguimos en los totalitarismos, aunque lo disfracen de normalidad, mi intención es que no te quedes igual.

TR – ¿Qué opinión te merece la música que sólo aspira a ser un entretenimiento?

LD – Tiene que haber de todo, pero personalmente, si una canción no mueve ninguna neurona dentro de mi cerebro no tiene ningún valor. La música es un lenguaje, y como toda narración, sin algo que decir, para mí no tiene sentido.

TR – ¿Cómo ves el panorama de la electrónica nacional?

LD – La rutina del mal… proyectos muy interesantes sin una escena decente donde transmitirse al público. Las instituciones se han encargado de que esto pase, y lo han hecho muy bien. Parece que nada es bueno si hace que pienses.

TR – ¿Qué opinión te merece la situación política que vivimos?

LD – Que estamos llegando a un cambio de ciclo, donde la presión que están ejerciendo sobre el pueblo finalmente traerá un quiebre de la sociedad y podremos ver un cambio. Pero también pienso que para eso aun falta mucho tiempo, estamos acostumbrados a ser serviles y obedecer las ordenes por muy difícil que nos lo pongan, como Milgram en su experimento.

TR – ¿En qué proyectos estás trabajando ahora?

LD – Ahora estoy con la promoción del nuevo álbum, intentando tocar fuera de Barcelona para expandir el virus. También estoy trabajando con Anna Anglès, una pintora y amiga en una instalación sonora y visual. Voy a colaborar próximamente con David Jornet (Strange2) en un álbum conjunto, y con David Gracia (Fur Voice) hemos empezado ya a hacer algo de ruido juntos, con él voy a hacer el próximo Concert Privat y esperamos sacar algo juntos a no tardar mucho. Y cómo no, estoy empezando a recopilar sonidos para lo que será un nuevo álbum que se editará en el sello Lovethechaos.

TR – ¿Qué podemos esperar del Concert Privat con Fur Voice y Alba G. Corral?

LD – Para mí algo nuevo, será como coger 3 frutas distintas y meterlas en la batidora, me parece que es muy buena mezcla. Tengo buena relación con ellos, Alba y yo hemos hecho algo juntos, y con David como decía antes ya hemos hecho el primer contacto y ha sido muy positivo.

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