“Creo que puedo crear emociones que los humanos no han sentido nunca antes a través de mi trabajo creativo con robots androides”

Hace un par de años tuve la inmensa suerte de ver un raro espectáculo en Matadero Madrid, ‘THE END’, que se vendía como “la primera ópera vocaloid”. Y en efecto, la ópera en cuestión estaba protagonizada por un personaje de dibujo animado creado digitalmente, la ídolo de masas Hatsune Miku, cuya alma es un software de voz desarrollado por la firma Crypton Future Media. El espectáculo, con una puesta en escena a base de pantallas superpuestas y cubriendo todos los planos de la escena, era una reflexión sobre la muerte desde la perspectiva de un ser creado por la tecnología. Insólito, bello y muy perturbador, todavía es posible encontrarlo en YouTube (lo recomiendo encarecidamente). Hablamos con su creador, el músico y compositor Keiichiro Shibuya, un hombre que nunca parece mirar atrás, así que ya navega otros mares futuristas: en concreto, óperas dirigidas por androides.

Quedé absolutamente anonadada con ‘The End’. ¿No existe posibilidad de continuación?

No

Una pena. Después de ese espectáculo, tu energía creativa se ha focalizado en varios proyectos que tienen en común el uso de androides. ¿Qué te llevó hasta ahí?

La Vocaloid Opera ‘THE END’ y la Android Opera ‘Scary Beauty’ tienen una cosa en común: ambas usan la ópera como formato. La ópera es una forma artística típica de Occidente y que es antropocéntrica, con grandes cantantes, directores e intérpretes que celebran mediante el canto el amor y la muerte de la gente. Si yo fuera a hacer eso a la japonesa, preferiría desplazar el punto de vista, apartarlo del ser humano, dejar un hueco en el núcleo. El centro de la ópera en ‘THE END’ es Hatsune Miku, un conjunto de música y visuales creados por ordenador. Por su parte, ‘Scary Beauty’ es una ópera donde tenemos a un androide con inteligencia artificial que actúa como cantante y director de orquesta. Y es una orquesta formada por seres humanos la que tiene que seguirle –lo que expone las relaciones entre las personas y la tecnología en la sociedad–. Creo que la crítica al enfoque humanocéntrico está más clara en ‘Scary Beauty’ que en ‘THE END’.

Es difícil, desde el punto de vista del espectador, confiar en la autonomía del androide. Para todos aquellos que no somos expertos en la materia: ¿cuánto de verdad hay en un androide que dirige una orquesta?

Un androide tiene múltiples programas funcionando al mismo tiempo cuando está dirigiendo una orquesta. Uno de los principales es ‘ALIFE engine’, creado por un profesor de ALIFE de la Universidad de Tokio [Takashi Ikegami, que ha colaborado con Keiichiro durante 15 años] que proporciona autonomía de movimiento al androide. Otro importante es el programa que permite al androide rastrear la música. Pero es este quien determina por sí mismo en qué proporción usar ambos programas.

¿Cómo se trabaja con un robot? ¿Qué significa para un creador?

En esto se basa lo que podemos hacer con los androides: hay algunas cosas que los humanos directamente no podemos hacer. Y otras que sí, otras que requieren más tiempo y esfuerzo. Se avance por un camino o por el otro, los trabajos salidos de la colaboración de humanos y tecnología configuran un nuevo tipo de experiencia emocional. Creo que puedo crear emociones que los humanos nunca han sentido antes a través de mi trabajo creativo con robots androides.

En agosto estrenarás Super Angels, una ópera con niños y un androide. ¿De qué va esto?

Androides y niños es una combinación improbable para una ópera normal. Esta trata de ser una ópera contemporánea que se extiende sobre el formato común de cantantes y orquesta.

Y, más allá, ¿qué otros proyectos tienes en mente?

Uno titulado ‘Heavy Requiem’, que es una colaboración con un monje cantante budista japonés. Lo estrené el año pasado en Ars Electronica y el año que viene me gustaría hacer un tour internacional con él.

¿Estás solo en esta tendencia de investigación? ¿Qué cosas interesantes están sucediendo que impliquen creación y robótica, IA…?

Yo únicamente estoy concentrado en lo que hago, no se me ocurre nada específico que destacar.

Lo confieso, estoy absolutamente enamorada de Japón. Y volveré en cuanto pueda. ¿Qué no debería perderme bajo ninguna circunstancia?

Asumo que no hay una gran diferencia entre las de Japón y otros países, especialmente tras el coronavirus.

Cuestión inevitable: ¿cómo ha afectado a ti y a tus proyectos la crisis del coronavirus?

Como en todas partes, casi todos los espectáculos se han pospuesto al año que viene. Sin embargo, este periodo en casa me ha hecho focalizarme tanto en producir, que ha sido bueno para mí. Tanto, que nunca querría volver a como estaba antes del coronavirus.

En cualquier caso, te agradecería alguna pista para seducir la inteligencia de un hombre japonés. ¿O sería mejor que lo intentara con un androide?

Los hombres japoneses son en general muy indecisos, por lo que creo que sería mejor para ti que tomes tú todas las decisiones. Pese a todo, sería más fácil seducir a un humano que a un androide [risas].

Por Yiyi Jolie
@JolieYiyi