“Al principio, la creación me hacía sufrir mucho. Era un sufrimiento extremo”

De su último disco, el autoeditado ‘Porvenir’, la crítica musical que aún sobrevive apostó que podía ser el mejor álbum del año. Y es que es soberbio. Lo que hace Sole Parody es un trabajo de una compleja originalidad, donde constantemente pone a prueba la mezcla de electrónica exquisita y voces enraizadas en el folclore. Ella ha logrado que semejante matrimonio funcione y emocione, te guste o no la música de raíz. Hablamos con esta artista total, que también es fotógrafa y por supuesto poeta, sobre producción y procesos creativos (felicidad y dolor incluidos).

Lo primero: ¿cómo estás? ¿Dónde te pilló el ‘estallido’ y cómo has llevado el confinamiento? ¿Ha sido inspirador o desesperante?

Me pilló en casa, en Madrid. El confinamiento ha tenido de todo, pero en general ha sido un viajazo interior… He estado bastante improductiva, en el mejor sentido. Parálisis por fuera y gran movimiento por dentro. Supongo que entre inspirador o desesperante, inspirador, pero una inspiración con delay, que probablemente note más adelante. 

Tu último disco es de 2019, ‘Porvenir’, justo hace un año. ¿Estabas trabajando en nuevo material? ¿Hay disco de Le Parody a la vista?

¡Qué va! Yo soy muy lenta para sacar algo nuevo. Y siento que ‘Porvenir’ apenas acababa de nacer. Normalmente espero a haber aprendido nuevas cosas (a nivel musical y de producción) y a tener algo nuevo que contar, para ponerme a hacer algo. No me gusta repetir fórmulas, me aburriría.  

Me intriga tu forma de trabajar. ¿Trabajas sola? ¿Produces, mezclas…?

Trabajo sola pero con muchas colaboraciones, y en la mezcla final hasta ahora siempre he sacado el trabajo a algún otro ingeniero o productor, porque hacer un disco me supone pasar muchísimas horas, semanas, incluso meses escuchando lo mismo, y creo que el oído al final se envicia y que es bueno que oídos externos den el último toque. Aunque quizás sea algo que cambie en el futuro y acabe por encargarme yo de la mezcla también, ahora que voy cogiendo experiencia en producción. También me gusta ir mostrando el trabajo a amigos y músicos conocidos cuando aún está a medio hacer. Cuantos más puntos de vista, mejor.

En ‘Porvenir’ hay una propuesta electrónica muy avanzada, pero la parte que es música ‘de raíz’ está perfectamente delimitada. Es como si estuviese dentro de una burbuja, y todo lo demás lo envolviese suavemente, sin ‘perturbarla’. ¿Cómo haces ese trabajo?  

La verdad es que es un proceso que tengo tan naturalizado que me resulta difícil de explicar. En general empiezo por la electrónica, pero enseguida se me vienen melodías a la memoria… Y en mi memoria hay mucho folclore, supongo. Me gusta la definición que haces de la burbuja, porque yo creo que el juego es precisamente no tratar de fusionar nada. Casi toda la carga de la electrónica está en la base musical, y casi todo lo popular o folclórico en la voz, luego cada parte se contamina un poco de la otra, claro: la voz queda encajada en la rejilla rígida del beat, y la melodía a la que tienden las bases se hace un poco pop… Pero no sabría decirte el mecanismo exacto. Voy tocando, voy probando, y donde creo que suena bien, paro.

¿Cómo llegaste a esta conjunción? Tengo la impresión de que hay un proceso en tu música que te lleva cada vez más a las profundidades de una electrónica elegante y experimental, pero sin abandonar los rasgos del carácter que te atribuyes. 

Todo empezó de una forma quizás un poco naif, a mí me parecía que cualquier instrumento y cualquier idioma valían para hacer cualquier tipo de música. Siempre me hace mucha gracia contar que yo al principio quería hacer algo que sonara como los Arcade Fire o como Tune Yards, que era la música que escuchaba en ese momento. Y, bueno, escuchas ‘Cásala’ [autoeditado, 2014]… y ya te darás cuenta de que nada que ver. Partí de una premisa práctica: hacer música con instrumentos pequeños, para poder viajar cómoda si tocaba por ahí. Y también quería que se pudiera bailar, y desde siempre me gusta hacer beats, por eso metí el sampler desde el principio. Entonces me di cuenta de que las herramientas marcan absolutamente lo que haces. Si metes un ukelele, la música va a sonar de determinada manera. Y no digamos ya el idioma y el acento [es malagueña aunque criada en Granada]. Ya el solo hecho de cantar en español y con el acento que tengo al hablar, la música se orienta a una dirección muy concreta. No sé si debería o no debería ser así, pero así es. En el segundo disco [‘Hondo’, 2015] quise aprovechar eso conscientemente. Hice un álbum que está un 90% construido a partir de samples, para traer todos esos lugares y esos sonidos a mi música, que me parecían lugares importantes para la propia historia del folclore de Andalucía, que es en el que me crié. Entre el sampleo y el beatmaking me fui metiendo más en la parte electrónica y en el tercer disco [‘Porvenir’] ha tenido mucho peso empezar a pensar las bases y las dinámicas de una forma más autónoma. A mí me gustaría en algún momento hacer música de baile, algo más cercano al techno, que es lo que más me gusta. Quizás tenga que formar parte de otro proyecto, porque no sé si ahí cabría la voz, que por ahora es parte fundamental de Le Parody.

Destaca en tu música el tratamiento de las voces y su producción. ¿Larga vida al vocoder?

Bueno no es exactamente un vocoder, yo uso un armonizador, de un aparato muy concreto, el TC Helicon Voice Live Touch, que creo que se ha dejado de fabricar… Así que ese efecto tendrá que morir en algún momento, como casi todo lo que hago últimamente, que depende de máquinas analógicas que en algún momento dejarán de funcionar… De todas formas, volviendo a las voces, siempre les hemos dado mucha importancia y en el último disco fue lo que más tiempo ocupó. Lo digo en plural porque ahí siempre cuento con César Berzal, un productor amigo con el que grabo y trabajo toda esa parte. Podemos pasarnos días hasta dar con un efecto que nos gusta, o editando las palabras casi fonema a fonema hasta que nos suenan bien… 

Lo que haces es algo… único. Por mucho que se me ocurra que tiene que ver con lo que hace Rosalía en más de un sentido (hablo de la Rosalía de ‘El mal querer’), lo que tú cultivas es difícil de encontrar en otros jardines. ¿Esta singularidad te ha complicado la vida?

Pues no sé cómo sería mi vida si hiciera algo menos singular. Tampoco es que fuera mi intención hacerlo. Yo cuando estoy haciendo música la hago que me guste a mí, pero siempre pienso que, como me gusta a mí, le puede gustar a más gente. Y no lo sé, supongo que por un lado te da, y por otro te quita. Yo no puedo adaptar mi estilo a lo que creo que se pueda llevar más, no soy capaz. Así que nunca podré averiguar cómo sería si lo hiciera distinto. 

¿Cuánto te hace sufrir? La creación, quiero decir.

Al principio, mucho. Era un sufrimiento extremo. Por ejemplo, cuando terminé de componer ‘Hondo’ me metí en tal pozo de inseguridad que casi no lo publico. Pero ‘Porvenir’ no lo he sufrido nada, fue un disfrute total. Salvo los típicos atascos de no saber para dónde tirar con un tema. Y aun ahí eran atascos técnicos o estéticos que resolvía sin sufrir. Todo depende de cómo esté una y llevo ya unos con buena salud mental, crear sin sufrimiento es lo mejor que hay, es como jugar. 

Aparte de vivir de su trabajo, ¿lo que más anhela un artista, aún hoy, es ser comprendido?

No lo sé, no lo sé… Yo cada vez tengo menos ego puesto ahí… Al principio sí que me hacía fantasías e ilusiones de grandes éxitos y repercusiones… A medida que me voy dedicando más a esto eso me da cada vez más igual. Yo lo que anhelo es poder seguir haciéndolo, porque es el oficio que más me gusta, hacer música, hacer fiestas. Que siga siendo sostenible, que no me tenga que buscar alguna cosa fea que hacer para ganar dinero que me quite tiempo de vivir… Esa es mi única preocupación.  

¿Alguna vez te has dicho a ti misma que dejabas la música para siempre?

Pues alguna vez en alguna rabieta en algún momento difícil seguro que lo he dicho. Pero no la música, sino dedicarme a la música. Yo no creo que vaya a dejar nunca de hacer música. Llevo haciendo música desde que tengo memoria. Con juguetes, con una guitarra, con un sampler, con un ordenador… No me imagino que en algún momento pueda parar y no vuelvan a entrarme ganas de cantar o de tocar algo.

Si la actividad se reactiva alguna vez te veremos actuar en algún momento del segundo semestre del año?

¡Sí! Si todo va bien, tengo una agenda bien repleta en otoño… Casi todo lo que tenía en primavera se ha aplazado a septiembre, octubre y noviembre. Crucemos los dedos. Iré anunciándolo todo cuando se pueda. Me podéis seguir en redes como @leparody y ahí voy actualizándolo todo.

Por Yiyi Jolie
@JolieYiyi

“Tengo muchas facetas y me gusta moverme entre ellas. Puede que lo siguiente sea un mix de todo lo que he hecho antes, mi yo al completo, jajaja”

El hombre con el apellido más molón del universo está que se sale. Y ello, sin salir de casa. Cuando Francia declaró la cuarentena, el pasado 15 de marzo, Arnaud Rebotini puso en marcha un proyecto llamado ‘This Is a Quarantine’ que a día de hoy va ya por el octavo disco y que ha contado con el arte remezclador de gente de la talla de David Carretta, Djedjotronic, Max Durante, Miss Kittin, Christian Zanesi, Étienne Jaumet… En la base de todo, el sonido auténtico, inconfundiblemente rebotiniano, que procuran los amados sintetizadores vintage del cofundador de la banda de glorioso electroclash Black Strobe, hoy laureado compositor de bandas sonoras e inconformista productor. Hablamos con él de sus múltiples facetas musicales, conocidas y por conocer.

Lo primero, ¿cómo estás, Arnaud?

Bien, gracias.

Estos meses hemos visto una España llena de idiotas que no han respetado la cuarentena, o que se manifestaban para que se acabara el confinamiento cuando la situación aún era crítica, o que no han llevado mascarilla pese a ser obligatoria. ¿Qué tal los franceses? ¿Tenéis también idiotas allí o viven todos aquí?

Creo que idiotas hay en todas partes, también tenemos ese tipo de personas en Francia, aunque creo que se ha respetado bastante bien la cuarentena.

Probablemente esta haya sido la crisis sanitaria más política de la historia. ‘This Is a Quarantine’, tu último y ambiciosísimo trabajo, tiene un trasfondo irónico en este sentido?

No, ‘This Is a Quarantine’ no tiene una intención irónica, es más una experiencia artística, el testimonio de cómo viví las cosas durante el confinamiento, también una mirada a lo que sucedió, como el debate sobre la Cloroquina o el uso de mascarillas.

Se trata de un proyecto muy ambicioso compuesto por ocho discos e implica a grandes productores que remezclan tus temas, desde Miss Kittin hasta Max Durante o David Carretta… ¿Cómo ocurrió? ¿Una idea inicial se fue haciendo más y más compleja?

Cuando el Gobierno anunció aquí la cuarentena, lo que había venido precedido por la cancelación de todos mis gigs, sentí la necesidad de mantener un vínculo con mi público. Como estaba confinado en mi estudio decidí publicar una canción por semana. Luego pensé que estaría bien involucrar a más gente, así que comencé a preguntar a los productores que me gustan si les apetecería hacer remezclas. Y como se puede ver, la respuesta fue bastante positiva.

¿El proyecto acaba aquí o habrá más?

Tengo el plan de hacer un noveno EP para el lanzamiento de vinilo, presumiblemente en septiembre.

En este trabajo hay algunos secuenciadores ‘muy Rebotini’ y sonidos de un techno y un electro muy puros, también sonidos industriales aquí y allá. ¿Cuál fue el concepto musical del proyecto? ¿Iba de libertad total o había un plan concreto?

La idea original era justo lo que has dicho, producir algunos sonidos electro/techno con maquinaria vintage y hacer algo intuitivo y espontáneo. 

He leído acerca de tu amor por los sintes vintage. ¿Cuál es la joya de tu colección y cuál el último que te has comprado?

Tengo un montón de joyas, pero ahora mismo me encanta mi Memorymoog y el Oberheim Two Voice. El último que he comprado ha sido un Prophet 5.

Toda tu carrera te describe no ya como un disidente (recuerdo el shock inicial al escuchar ‘Burn Your Own Church’, tan diferente al ‘Me and Madonna’ previo), sino como un artista que hace lo que quiere en cada momento en vez de, por ejemplo, ser fiel a un ‘sonido propio’, lo cual podría ser mucho más rentable. Esto queda muy patente, por ejemplo, en tu album ‘Organique’, que parece hecho por ‘otro Rebotini’, ¿me equivoco?

Sí, tengo muchas facetas y me gusta moverme entre ellas. Puede que la siguiente sea un mix de todo lo que he hecho antes, mi yo al completo [risas]. Lo cierto es que a menudo siento la necesidad de hacer algo diferente a la música de club.

¿Cuál es la historia detrás de ‘Organique’ y por qué lo has reeditado?

Organique fue mi primer álbum, hecho en un periodo en que estaba a salvo de las corrientes del tiempo y las modas. Así que lo hice con absoluta libertad. Lo relancé porque tiene ya 20 años y porque mi próximo disco toma muchas de las ideas que había esbozado en ese primer trabajo.

También has trabajado intensamente en bandas sonoras (de hecho, en 2018 recibiste un premio César por la de ‘120 battements par minute’). ¿Es divertido? ¿Enriquecedor?

Me encanta dedicarme a eso. Te da la oportunidad de trabajar con gente de otra disciplina artística. Para mí cada una de las veces ha sido una experiencia muy enriquecedora.

Se siente, pero soy una romántica que se niega a creer que la música es un trabajo como cualquier otro, así que ahí va eso: ¿es la creación musical un ejercicio de narcisismo o, por el contrario, es un intento de cubrir una distancia, de alcanzar el alma de las personas que escuchan?

¡Es ambas cosas, narcisismo y conexión con el otro!

¿Estás entre los que creen que habrá un antes y un después del coronavirus o piensas que todo volverá, como un muelle, a la situación previa (también en lo referente a clubes, festivales, vida nocturna, música…)?

Creo que todo volverá a como estaba antes, excepto por que nos lavaremos las manos un poco más a menudo.

Mientras tanto estás haciendo streamings desde tu estudio en Facebook. ¿Alguna nueva fecha a la vista?

Probablemente haga otro alrededor del 20 de junio.

Una masculinidad desbordante ha sido siempre tan ‘Rebotini style’ como los secuenciadores ácidos e inconfundibles de los que hablábamos al principio. Así que tres preguntas para terminar (la primera, de despiste). 1. ¿Por qué el título ‘To (Wo)Men on the Assembly Line? 2. ¿Llevas gafas de sol por la noche? 3. ¿Te quieres casar conmigo?

1. Con ‘To (Wo)men on The Assembly Line’ quise homenajear a las mujeres y los hombres que han hecho posible que el país continuase operativo durante el periodo de estricto confinamiento. Pero también a aquellos que reanudarán su trabajo en las fábricas, la construcción, el procesamiento de alimentos y los servicios que impulsarán la economía, a menudo en trabajos mal considerados y peor pagados, pero esenciales para el funcionamiento de nuestra sociedad.

2. No llevo gafas de sol por la noche… Lo siento.

3. Y ya estoy casado… Lo siento otra vez…

Por Yiyi Jolie
@JolieYiyi

“La gente ha estado encerrada tanto tiempo que saldrá con una sola cosa en mente, se soltará y se volverá loca. Estoy deseando que llegue ese día”

Su nombre, en cierto modo a su pesar, va indisolublemente unido al hard techno, y más en concreto al schranz, un estilo que funciona sobre aniquiladoras bases a un galope de 150 bpms. Y digo a su pesar no porque DJ Rush reniegue del techno, que no lo hace, sino porque él es más que techno. Emparentado con el house y la música disco, el autor de la mítica ‘Get on up’ nos abre las puertas de su mente inquieta y nos atiza un rayo de esperanza para cuando termine esta época oscura. Con un poco de suerte, la gente volverá a bailar en los clubes en vez de regresar al maldito postureo, pronostica.

Lo primero, ¿cómo estás, cómo te va en este extraño período que nos ha tocado vivir?

Todo bien por aquí de momento. Sí, los tiempos son raros, y tan ‘conectados’… Es como si fuésemos actores en una película y alguien nos estuviese mirando. Por mi parte estoy aguantando con la mente despejada, observando cómo se desarrollan los acontecimientos día a día y haciendo lo que está en mi mano para mantenerme sano y salvo. 

¿Dónde estabas cuando el volcán coronavirus entró en erupción?

Vivo en Portugal y como sabes es uno de los países con menos casos, especialmente donde yo vivo, en el sur. Pero recuerdo estar viajando meses antes y escuchar cómo se iba acercando esta situación. De todas formas, yo siempre trato de mantener las distancias cuando viajo, porque mucha gente parece estar enferma en los aeropuertos y hoteles, así que andaba bastante alerta mucho antes de que el tema empezara.  

¿Te pilló lejos de casa?

En mi último gig antes del cierre ya viajaba con mascarilla y estaba bastante nervioso y alerta. Cuando terminé y por fin estaba de vuelta en casa sentí alivio, porque todo lo que oías en las noticias era información sobre el brote. Me siento muy afortunado, porque en mi profesión estoy siempre rodeado de tanta gente, dándome la mano, besándome en la mejilla, abrazándome y hablando cara a cara en un espacio reducido…

Supongo que todo esto habrá cambiado mucho tus planes inmediatos. ¿Nueva situación, nuevos proyectos?

Bueno, tampoco han cambiado tanto. Intento vivir sin estrés. Cuando se trata de música la cosa va de divertirse y no tomárselo muy en serio, llevo en este negocio tanto tiempo que sé que si bajas la guardia por un minuto puedes perder la cabeza… y a ti mismo. Lo único que me duele es no haber podido ir a casa [él es de Chicago] a ver a mi madre por su cumpleaños y al resto de mi familia, voy sin falta tres veces al año. Pero bueno, ahora videochateamos más a menudo, lo cual tampoco está mal. Además, desde que empezó esto estoy recibiendo un montón de peticiones para colaborar en producciones de otros artistas y hacer remezclas, así que tengo muchas cosas que me mantienen ocupado. El cerrojazo me ha permitido tomarme las cosas con calma y trabajar más a mi aire.

Tu vídeo ‘Party at Home’ [un set megacañero con imágenes de Rush en acción mezcladas con otras de la artista Malika Maria con un rollo bastante cabaret sadomaso] lleva más de 36.500 visionados. ¿Están muy hambrientos los techno adictos, te han pedido more more more?

Me parecía tan excitante hacer este vídeo con mi talentosa amiga Malika Maria y darles a mis seguidores algo diferente mientras estaban encerrados en casa… La noche que lo lanzamos fue emocionante. Tanto amor, tantos comentarios agradables, la gente disfrutó de verdad. Sí que he tenido peticiones de hacer más vídeos y dado que la gente lo pide… aún tengo algo guardado en la manga para mi leal base de fans.

¿Crees que la escena será capaz de recuperarse este año? ¿Bailaremos con mascarilla?

Lo hará si no pensamos a lo grande. Necesitamos dar pasitos de bebé para conseguir que las cosas vuelvan a la normalidad. Tenemos que aprender de la situación para construir un futuro mejor. No siento la menor urgencia por volver pronto a los grandes festivales y megaclubes. Pero si pensamos en pequeño y avanzamos no hay razón para que no podamos recuperarnos y comenzar la fiesta otra vez, incluso con mascarilla, ¿qué importa? Primero, seguridad, y entonces podremos disfrutar nuestras vidas otra vez y celebrar con los demás. Siempre dijimos que la música sanaría el mundo, ¿no? Pues este es el momento de demostrarlo.

Ponte que vuelven los festivales. Pueden pasar dos cosas: la gente está asustada y se comporta raro. O la gente quiere bailar más que nunca. ¿Qué opinas?

Cuando las puertas se abran nuevamente se sentirá una vibración diferente y veremos surgir una cultura de club absolutamente nueva. La gente ha estado encerrada tanto tiempo que saldrá con una sola cosa en mente, se soltará y se volverá loca. Estoy deseando que llegue ese día, se sentirá como cuando todo empezó y ocurrirá lo que se supone que tiene que ocurrir: gente divirtiéndose, bailando, gritando con la música sin más preocupación; sólo tú y la música. Y no eso en lo que la escena ha acabado convirtiéndose: nadie bailando, sólo tratando de parecer guapo y trendy y dándose paseos por la pista. Creo que después de esto la gente asumirá que nuestra forma de vivir no está garantizada, que la próxima vez podría ser el final. Así que vivamos y disfrutemos cuando esto termine.

En una entrevista en 2012, hablando de cuando te estableciste en Europa, te mostrabas exultante y agradecido al techno. ¿Qué queda de ese sentimiento?

La música es una parte de mí, eso nunca cambiará. Cuando me mudé a Europa llegué con una sonrisa enorme, listo para recibir lo que me esperaba y también para entregarme y ser yo mismo. Tuve la suerte de poder salir de Estados Unidos, ver mundo y llamar a Europa mi segundo hogar. Desde entonces mi estilo musical se ha ampliado y alcanzado niveles que nunca hubiera imaginado. El house y la música disco son mi padre y mi madre, y el techno, mi hermano.

En los últimos años no has parado de publicar álbumes y EPs. ¿Estás ahora metido en el estudio? 

Voy al estudio de tanto en tanto, cuando tengo una idea o algo de repente me inspira, entonces bajo las escaleras corriendo y lo pongo todo junto. No me obligo a hacer música, no tengo necesidad. La música es mi vía de escape y mi lugar de diversión, así que no la abordo como un trabajo. Dicho lo cual… Podéis esperar algo mío especial entre septiembre y octubre. Así que preparaos para poner el culo en movimiento.

Te gustan multitud de estilos, pero como productor siempre te has inclinado por el techno. ¿Por qué esa predilección?

Este lleva siendo mi problema desde hace años… La mayor parte de la música que yo hago no es techno, este es el género en el que estoy etiquetado. Mi background es house y el house admite diversas formas y estilos. Lo mío son más beat tracks o jack tracks, pero todo el mundo dirá: “Techno, techno”. Llevo diciéndole lo mismo a la gente desde 1998, pero sigo siendo considerado un productor de techno. Un día dije que me gustaría hacer música para ascensores, jajajá. No sé si sucederá alguna vez.

(Pues qué bochorno, yo también la consideraba techno, pese a su singularidad). En cualquier caso, ¿es el techno hoy un lugar para la resistencia o eso es también un lugar común?

El techno es comodidad, es tu casa lejos de casa, tu lugar donde encontrarte a ti mismo, tu sitio para dejarte llevar. Puedes huir de la mísera realidad cuando llegas al mundo del techno. Se adapta a todo el mundo, en cierto modo. 

¿Su futuro está en replegarse sobre sí mismo o crees que hay camino para la investigación? 

Siempre hay espacio para crecer, nunca dejas de aprender, por eso siempre hay nuevos artistas, todo el tiempo, llevando las cosas al siguiente nivel. Alguien con suficiente capacidad de aguante en esta industria usará lo que dio el pasado para crear un futuro y contribuir así a la cultura.

¿Lo que se ha dado en llamar música urbana (trap, reguetón…) tiene algún interés para ti?

Como artista y dj, nunca deberías cerrar tu mente a ningún género musical. Ser abierto no te convierte en una mala persona ni en alguien con mal gusto, solo se trata dejarte inspirar por otras formas artísticas. Dicho esto, el trap no es para mí. Si escucho algo que me gusta, pues vale, pero nunca me esforzaría en asistir a un evento centrado en este tipo de música.

Hace poco le pregunté a la productora y dj Cora Novoa si creía que el techno era todavía la música más hot del universo. Ella cree que sí. ¿Y tú? 

El techno siempre estará ahí, y seguirá tirando, porque te permite ser tan creativo y moldearlo de maneras tan distintas… Además, no podrás alejarte de él porque el techno “is in your face, like my bass”…

Por Yiyi Jolie
@JolieYiyi

Uno de los problemas actuales de la música electrónica es que ya no se distingue de la demás”

Es uno de los últimos periodistas musicales que le quedan a un país, este, donde muchos de los que se hacen llamar así se limitan a volcar las notas de prensa que les llegan cada día, la crítica es un género desaparecido y la entrevista, un trámite soporífero. Ha escrito en medios como la extinta Rockdelux o La Luna de Metrópoli, y es autor de nuestra biblia del género, ‘Loops, una historia de la música electrónica’ (Mondadori). Javier Blánquez tiene tanto que decir que esta entrevista, donde hablamos de Prince, de Underworld, de Joy Division, de Burial y hasta de Taylor Swift, se nos ha ido un poco de las manos. Pero una sobredosis al año no hace daño, ¿no?

Perdón que empiece poniéndome nostálgica y hablando de mí misma (no puedo con mi egolatría), pero es que para mí tú has sido dios en materia de periodismo especializado en música electrónica. Leía La Luna de Metrópoli sólo por tus críticas de discos. Qué tiempos, ¿no?

Buenos tiempos, en efecto, y que lamentablemente ya no volverán, así que habrá que quedarse con lo más grato que nos deje el recuerdo. Básicamente, que hubo una época en la que en los periódicos de mayor tirada había un pequeño espacio en el que se podía hablar de música que no encajaba en el molde comercial, y que aquellos suplementos ayudaban a la gente a descubrir música que no sonaba por la radio, o que no encontrarías en las páginas de cultura del mismo periódico. Pero ya fuera porque se perdió el interés colectivo por lo distinto -cosa que no creo, sigue habiendo curiosidad- o porque internet modificó nuestros hábitos de consumo, búsqueda y recepción de recomendaciones, poco a poco esos espacios empezaron a languidecer. Y ya no volverán.

Han pasado 10 años por lo menos desde entonces y de repente (que no sería tan de repente) cierra Rockdelux, que era uno de los medios donde escribiste durante mucho tiempo y donde decías, daba la impresión, exactamente lo que te daba la gana. ¿Cómo te sentó la noticia?

Mal, porque fue la primera revista en la que publiqué, cuando yo aún no tenía ni idea de nada, y si no hubiera tenido aquella primera oportunidad ahora estaría en otro sitio, y no estoy seguro de que fuera un lugar mejor. Pero más allá de eso, que es una cuestión meramente personal y sentimental, el cierre de Rockdelux sienta mal porque para mí era el último bastión de una manera ‘old school’ de hacer las cosas: con jerarquía y contexto, con un criterio que determinaba esa jerarquía y una manera de mostrar la actualidad. Entrevisté a Santi Carrillo en noviembre y él era consciente de que una revista como Rockdelux, tal como estaba planteada, no podía durar mucho. Pero el simple hecho de que existiera ya era importante: era un recordatorio de cómo eran las cosas antes, de que había cosas que no deberíamos perder, aunque supiéramos que era una batalla perdida.

Una de las cosas que se han perdido en este tiempo es la crítica. Convertido el público en crítico, ¿qué espacio le queda al periodista musical?

Supongo que muy poco, al menos al periodismo musical tal como se ha entendido en los últimos años: la crítica es un formato en coma, la entrevista se hace tediosa porque hay muy poca gente con ganas de decir cosas de verdad, y en las revistas online la tendencia es más a sostener una media estable de usuarios únicos -lo que lleva a seleccionar temas por su morbo y su fácil consumo, que por su profundidad-, y eso hace difícil desarrollar un trabajo crítico sostenido en el tiempo. Queda el articulismo y el reportaje en profundidad, pero con las tarifas que se manejan es difícil que alguien quiera dedicarse a eso, a menos que sea metiéndole pasión y ganas, que es algo que dura poco tiempo. Yo me dedico ahora más a la docencia, y es un espacio interesante porque está claro la mayoría de la gente joven desconoce muchas cosas, y está abierta a conocer, pero demanda algo que vaya más allá del texto escrito, así que supongo que el periodismo tendrá que derivar hacia las pantallas y el audio: podcasts y YouTube. A mí me pilla ya muy viejo y no sé mirar a la cámara, pero si tuviera que hacer algo ahora, sería un canal de difusión histórica en internet.

Tampoco parece que tengas grandes expectativas respecto a la música electrónica. ¿No será que lo que está sucediendo interesante de verdad no lo llegamos a conocer, dada la gigantesca oferta musical de hoy?

Uno de los problemas actuales de la música electrónica es que ya no se distingue de la demás. El pop, el hip hop y la música latina urbana han conquistado unos medios de producción que ya no tienen nada de distintivo, ni tampoco dan pie a día de hoy a crear un marco sonoro revolucionario. Eso no significa que no se estén haciendo cosas interesantes, pero es cada vez más difícil encontrarlas: el volumen de producción es imposible de manejar, y antes de llegar al underground donde están las cosas interesantes hay que desbrozar antes casi todo el pop, casi todo el trap, casi todo el reguetón. No es que no tenga expectativas, porque hay cosas en las que merece la pena creer -el trabajo con inteligencia artificial de Holly Herndon abre un marco teórico y práctico nuevo, con resultados muy sólidos, por ejemplo-, y hay movimientos muy interesantes en el marco del techno o el ambient, pero a la vez hay mucha «technostalgia» y separar el grano de la paja implica más horas de búsqueda, afinar el criterio, y todo ello sin que quede muy claro a qué lleva todo eso. Por eso, la actitud preferible terminará siendo la de abandonarse a la corriente, sumergirse tranquilamente en el caos, y escuchar «lo que Surgeon». El público del pop ya lo hace.

Has traducido un libro sobre Joy Division en el 40 aniversario de la muerte de Ian Curtis, ‘Una luz abrasadora, el sol y todo lo demás’, que publica en breve Reservoir Books. ¿Hay algo en el libro que haya sido, para ti, una revelación?

No diría tanto. La historia de Joy Division la conocía en lo esencial, y el libro tampoco contiene grandes novedades que vaya a sorprender a nadie o cambiar el sentido del relato. Lo que sí tiene, en mi opinión, y que supera a otras obras relacionadas con Joy Division -los libros de Deborah Curtis o Peter Hook, por ejemplo- es que tiene una voluntad clara de ser la obra definitiva y coral en la que todas las voces tengan un protagonismo parecido, de ser la exposición más rotunda y exhaustiva de la historia del grupo, de su época y sus circunstancias. Al fin y al cabo, el gran misterio que rodea a Joy Division no se puede resolver, porque tendría que hablar Ian Curtis. Y Curtis fue muy hermético en vida, y no dejó muchas pistas sobre su manera de pensar, sobre los secretos y las angustias que guardaba. El libro pone mucho orden en las cuestiones clave  –los motivos de su suicidio, cómo fueron sus últimos días, su estado anímico–, pero aún así sigue quedando una duda constante, que supongo que es la que hace que se mantenga la fascinación por el grupo a día de hoy.

Soy la primera persona que conozco que, pese a haberlo intentado (incluso tengo varios álbumes), no ha logrado nunca que le gustase Joy Division (ahora es cuando mis amigos me dejan de seguir en las redes sociales. Ah, no, que no tengo). ¿Es grave? ¿Qué me estoy perdiendo?

No creo que sea la persona más adecuada para responder a eso. A mí siempre me han gustado más New Order, y aunque me interesan también Joy Division, y tengo los discos y todo eso, tampoco puedo decir que pertenezca al núcleo duro de esa religión. Comprendo la fascinación que generan, esa mística alrededor de la oscuridad, el desafecto por la realidad, la muerte, la depresión, etcétera, pero tampoco es algo que encaje mucho con mi personalidad. Hay aspectos que sí me atraen, que en ciertos momentos me llenan por su solemnidad (el uso de los sintetizadores en ‘Atmosphere’ o en ‘Decades’, por ejemplo), y comparto el marco intelectual en el que se desarrolló Ian Curtis, sobre todo en el aspecto literario, pero no respondo con esa fuerza intensa con la que conecta otra gente. ¿Es grave? No, no es grave, lo grave sería que no te gustara nada.

También tradujiste recientemente un libro sobre Prince apasionante, en el sentido de que, tengo entendido, era el resultado de lo que empezó siendo un proyecto autobiográfico. ¿Cuál es el origen de ‘The Beautiful Ones’ y qué dificultades te supuso?

En cierto momento a mediados de la década pasada, Prince sintió la necesidad de poner orden a sus recuerdos. En el libro se explica que en cierto momento empezó a sentir de manera clara y peligrosa la presencia de la muerte a su alrededor: empezaron a fallecer amigos y colaboradores, y si se había sentido inmortal en algún momento, empezó a ver claro que algún día le tocaría a él. Así que empezó a darle vueltas a la idea de un libro sobre él, que con el paso del tiempo se convirtió en un proyecto de autobiografía que iba a desarrollar con un periodista desconocido en el mundillo musical, Dan Piepenbring, pero que a Prince le había caído bien. Empezaron a trabajar, Prince llegó a escribir de su puño y letra una serie de cuartillas con recuerdos, y luego, de manera inesperada, falleció. El libro en ese momento sólo era un proyecto y no tendría por qué haber seguido, pero de la misma manera que los albaceas de Prince han estado publicando material de archivo almacenado en Paisley Park –según se cuenta, para generar ingresos que permitan mantener su casa como un futuro museo en Minneapolis–, también pensaron en qué manera esos materiales podían transformarse en un libro. Al final, fue un rescate de las notas manuscritas de Prince, una serie de fotografías inéditas y de documentos escritos –el primer borrador del argumento de ‘Purple Rain’–, y el libro es una especie de relato de los últimos años de Prince y de cómo empezó su carrera musical. Como traducción no fue un proyecto complicado. Lo único difícil fue traducir del lenguaje Prince al español, porque para decir «I» (yo) él decía «Eye» (ojo), pero escrito como si fuera un texto egipcio en piedra. Y sus «To» eran un 2, y sus «For» un 4… Así que tuve que inventarme un código, como de escritura SMS, para simular cómo escribiría Prince en español si usara esas abreviaturas y trucos (y de ahí salieron palabras como con100cian, muchos Q en vez de «que» y recursos así). El ojo del yo se quedó en un «Yo» mayestático, en mayúscula. Cosas así. Creo que es legible, dentro de lo ilegible que es este Prince jeroglífico.

¿Fue Prince el último músico que supo cultivar adecuadamente su misterio? ¿Las redes sociales han impuesto una cercanía perjudicial para los músicos, que ya no logran ser tan fascinantes como antaño?

No sé si fue el último, porque Burial también proyectó un aura especial gracias precisamente a esa opacidad absoluta con respecto a su imagen y su nombre, y de esto hace diez años, y el impacto fue muy intenso. Pero por mucho que me guste ‘Untrue’, hay que admitir que la carrera de Burial no es tan larga ni tan torrencial como la de Prince. Prince nunca fue transparente, nadie lo sabe todo, y cuando más se sabe sobre sus opiniones o sus gustos, o su forma de vivir y trabajar, en vez de arrojar luz lo que se consigue es ahondar en el misterio, y eso es fascinante, esas sombras son necesarias para construir un mito. En ese sentido, también son muy interesantes los últimos años de David Bowie, y estoy seguro de que él se mantuvo lejos del foco de manera deliberada, pues incluso ante la muerte nunca olvidó que era un artista, y que el misterio ayuda al arte. El problema de las redes sociales, en mi opinión, no es que muestren a los músicos como más cercanos, sino como más frívolos, al menos en el pop mainstream. El problema no es conocer más, sino que lo que conocemos es en realidad algo sin mucho interés: lo que comen, los amigos famosos que tienen en el mundo de la moda, sus secretos para tener unas uñas de medio metro, su último chapuzón en una piscina, el último tatuaje que se han hecho. Eso luego tiene un impacto también en la música: te la tomas menos en serio.

¿Lo llegaste a conocer?

No, nunca coincidí con Prince. Si hubiera llegado a actuar en el Liceu de Barcelona, quizá se hubiera dado la oportunidad, pero decidió no hacer aquella gira de piano y micrófono, y ya no hubo opción.

¿Cuál ha sido la estrella internacional que más te ha hecho sufrir en una entrevista?

Supongo que Rihanna, porque nos hizo esperar más de ocho horas a un grupo de unos 50 periodistas internacionales convocados en Londres. En realidad no me hizo sufrir, cuando nos dijeron que se retrasaría «algunas horas» nos dieron la posibilidad de salir a dar una vuelta, así que me fui a Piccadilly, me compré un libro, y luego estuve leyendo en la sala de espera, bebiendo té. Al cabo de ocho horas, Rihanna apareció, me dieron turno en la segunda mesa redonda, acabé y me fui.

¿Y la más esquiva?

Seguramente Taylor Swift, porque la entrevista (además, por teléfono) ya estaba directamente condicionada por su discográfica y su equipo de prensa: era más larga la lista de temas prohibidos -no le preguntes por política, ni por sus novios, ni por esto y lo otro- que los temas permitidos, así que al final quedó una cosa muy sosa y no hubo manera de esquivar los obstáculos, que hay maneras de hacerlo, pero con ella no se pudo. Una vez entrevisté a Carla Bruni y la consigna era: «no le preguntes sobre Sarkozy». Pero conseguí dar un rodeo y le pregunté por Sarkozy, y me respondió muy bien.

¿Y la más seductora?

No sé si seductora es la palabra, pero una de las entrevistas más insólitas y glamourosas que recuerdo fue una con Enya en Dublín. No fue en su castillo, sino en una mansión del siglo XVIII convertida en hotel de lujo -con pista de equitación y campo de golf-; a ella le habían reservado un salón con chimenea, tapices, cortinas nobles, candelabros, y te hacían esperar allí sentado un par de minutos hasta que aparecía. Y bueno, Enya es como te la imaginas: una mujer etérea, élfica, y además muy amable. Tampoco es muy abierta, porque quiere mantener el secreto, pero tiene algo profundamente encantador.

¿En el confinamiento has escuchado más música que habitualmente o te has hecho más bien una cura de silencio?

He escuchado tanta música como siempre, o más. Mi cura de silencio ha sido a nivel informativo y de redes sociales: el segundo es un terreno empantanado que es mejor no pisar, y el primero he querido consumirlo con cuidado, porque ha habido más interés por desinformar que por informar, así que me he refugiado en los libros, las películas y los discos. He aprovechado para escuchar decenas de discos que tenía en casa y que no me había puesto antes, sobre todo mucha música clásica, y discos electrónicos que si no los escuché en su momento, me he dado cuenta, era por algo; tampoco me han aportado mucho. No he tenido interés ni en las novedades ni en los DJs caseros, ni tampoco por el aluvión de recomendaciones: tengo centenares de libros, discos y películas por consumir, así que, obligado por las circunstancias, me lo he montado como si fuera un año sabático forzado.

¿Qué les pasa a los músicos famosetes españoles, que en cuanto ganan un poco de pasta se hacen más inaccesibles que Greta Garbo en su jubilación? ¿Están sobreprotegidos por managers y discográficas o son directamente tontos de remate?

Hay de todo, pero entiendo por dónde vas. Para muchos artistas el objetivo primero no es hacer música, sino hacer dinero. La música es un camino, como podría ser invertir en bolsa. Hay, en general, una urgencia por llegar lejos y lo más rápido posible, y ese impacto masivo –que antes conllevaba más tiempo y esfuerzo, primero te forjabas una carrera y el éxito llegaba, y con él la vida lujosa– ahora se puede conseguir más rápido y sin necesidad de dominar un oficio o tener un talento especial. Es más útil saberle sacar partido a los stories de Instagram que tener conocimientos de armonía o producción –que normalmente ya hará otro por ti–. Eso ha hecho que se borre en gran medida el espacio intermedio que hay entre los artistas y el público al que aspiran a llegar, y los medios de comunicación, salvo algunos en concreto, no son importantes para lograr su objetivo, y que cuando está alcanzado ya no necesitan más, sólo como un trámite para mantenerse. De todas maneras, las carreras hoy son mucho más frágiles que antes, el tiempo de atención del público más breve y la competencia más numerosa y feroz. Así que a mucha gente el karma les saldrá a devolver.

No me puedo ir sin referirme a ‘Loops’ y una espinita que tengo clavada desde que lo leí. ¿Por qué no te parecen interesantes Underworld?

Underworld me parecen interesantísimos, y acudo con regularidad al single ‘Rez’ y al álbum ‘Dubnobasswithmyheadman’. Los vi en 1996 en el Doctor Music Festival, cuando aún estaba Darren Emerson, y fue uno de los mejores directos de techno de estadio que he visto, junto con el de Orbital en el Sónar del 95. Ahora mismo no recuerdo qué se decía de ellos y qué espacio tenían en el libro –creo que estaban en uno de los capítulos de Juan Manuel Freire–, pero estoy seguro de que nunca se les ha dado la categoría de «no interesantes». Sí que es cierto que hay muchos nombres que requerirían más espacio, pero esto es tan aplicable a Stockhausen como a Daft Punk. El primer Loops tuvo que resumir un periodo de tiempo muy largo y una gran densidad de información en un volumen que puede parecer generoso en páginas, pero que planteó muchas limitaciones.

Me quedo más tranquila. Por último, ¿me das tres artistas electrónicos en activo a quien seguir?

Me ha gustado mucho el nuevo álbum de Vladislav Delay, la última novedad que escuché antes del confinamiento. Me interesa también el trabajo que está haciendo Kaitlyn Aurelia Smith en el ámbito del ambient. Y luego tengo una especial fascinación por Will Long (alias Celer), un músico americano que enviudó en circunstancias bastante tristes y se fue a vivir a Japón. Publica varios discos al año, todos de notas sostenidas (drones), pero con destellos de belleza que me dan una profunda sensación de protección. Muchos de sus discos sólo se encuentran en Japón (y en Spotify), y uno de los últimos, ‘Xiè Xiè’ –inspirado por el paisaje bladerunneriano de Shanghái–, fue una de las escuchas más plácidas del pasado otoño.

Por Yiyi Jolie
@JolieYiyi

“Ver cómo djs financieramente acomodados hablan estos días de lo preocupados que están ante la posibilidad de convertirse en ‘artistas hambrientos’ es repugnante”.

Está entre los más grandes del techno. Y en más de un sentido. Porque mientras la escena se degradaba progresivamente a lo largo de la última década, él seguía siendo ese dj con principios que pinchaba igual de bien delante de 20 que de 20.000; el que no aceptaba adaptar su música a este o aquel ambiente; el que acaba de pedirle a djs y festivales que devuelvan el dinero de las entradas de los cancelados al público; el que se pregunta en su página de Facebook cuál debe ser la responsabilidad del dj cuando se vuelvan a abrir los clubes, aún bajo la amenaza del coronavirus. A sus 52 años, este inglés exilado en Ámsterdam, el Barón del Techno, que define su actitud ante la vida como punk y anarquista, es un monumento vivo a la integridad. Y al hardcore. De lo mejor que ha dado la electrónica en toda su historia.

Como reacción al confinamiento, muchos djs y productores se han puesto a hacer streamings. ¿Qué opinas sobre estas sesiones solitarias? ¿No crees que devalúan la experiencia?

Hay gente que cree que tiene que ser el centro de atención todo el rato y pierde el norte; están también los que se sienten como si alguien les estuviese arrancando la alfombra bajo sus pies. Y en medio de estas dos actitudes hay muchos otros. ¿Qué consiguen con el streaming? Bueno, deja al descubierto, de entrada, que bastantes Insta djs no tienen ni idea, porque cuando la cámara está cerca ves que todo es un fake, que tocan los controles y no pasa nada. Eso me parece divertido. El streaming también ayuda a determinados artistas a mantenerse en contacto con sus fans. Yo tengo la suerte de conducir unos cuantos programas de radio, uno de ellos semanal y que se oye a través de más de 100 canales, así que creo que ya estoy bastante expuesto… Si yo hago un streaming, detrás debe haber un criterio. Para empezar: ¿tengo una relación con la gente que lo está pidiendo? Segundo: ¿estoy compensando un evento que ha sido cancelado? Y tercero: ¿hay detrás una buena causa?

Siempre te has distinguido por un enorme respeto hacia tu trabajo. Has rechazado actuar en ambientes que no considerabas aceptables para tu música, por ejemplo. ¿Cómo has logrado atravesar tres décadas manteniendo intactos tus principios?

A veces he tomado malas decisiones, pero al menos han sido mías… Tengo un manager, pero sólo para mis discos. En lo que respecta a pinchar soy yo quien decide, y la música está en primer plano, porque no tengo que pagarle una comisión a un manager. Se dice que algunos se llevan hasta un 50% de los honorarios de los artistas, sobre todo de los que empiezan, de manera que esos djs no tienen todo el control sobre su visión artística, por desgracia.

¿El techno es ideología? Djs como Claude Young han salido muy decepcionados tras las grandes expectativas que se crearon en las primeras décadas alrededor del underground como una forma de vivir, de pensar, de colaborar…

El techno ha sido contaminado, el dinero lo ha desfigurado. Los djs de techno verdadero aún están ahí, igual que lo están algunos de los promotores, pero en general se le ha cambiado el packaging por el de una máquina sombría de hacer dinero.

En mi familia, ver el vídeo de ‘What Was Her Name’ (el tema es de 2003) lleva años siendo ritual obligado en cualquier celebración. Es una comunión de techno y punk. ¿Aún crees en esa cara del techno, en su ‘espíritu punk’?

El punk va de cuestionar el status quo, creo que eso es siempre necesario.

Mantienes un contacto muy directo con tus fans a través de Facebook, pero también fuera de la red, como cuando has intentado defenderlos de las intenciones de algunos organizadores de no devolver el dinero de las entradas de festivales cancelados. ¿Es importante no perder nunca la perspectiva de la audiencia?

Lo es, para recordar cuando eras pobre, para no olvidarlo nunca. Para recordar que tú eras público, y cómo te sentías cuando no sabías si te pagarían. Ver cómo algunos artistas financieramente acomodados hablan estos días, en las circunstancias actuales, de lo preocupados que están ante la posibilidad de convertirse en “un artista hambriento” es repugnante.

Creo que aún sigues subiéndote al escenario sin preparar tus sets. ¿Es una cuestión de prurito profesional, sentido del deber hacia el público o una cuestión de puro disfrute?

Simplemente hago lo que hago, la preparación carece de sentido casi siempre, se trata de pinchar como crees que debes hacerlo, sin ningún tipo de obligación.

¿Qué influencia tiene el público en el resultado de un set? ¿Es importante su actitud?

Yo pincho como quiero. Solo eso.

El primer set tuyo que escuché fue uno en The Loft, en Barcelona. Precisamente el 5 de junio tenías que actuar allí. La comunidad techno española siempre te ha recibido con grandes alharacas. ¿Algún club o festival que hayan dejado una marca especial en ti?

Mi affaire amoroso con Barcelona empezó con Nitsa y el Sónar, pero The Loft y Razzmatazz se quedaron grabados en mi corazón y siempre me lo he pasado en grande actuando allí.

Tu último disco como productor es del 2017. ¿Cuál es tu relación con los álbumes una vez que los has acabado? ¿Los reescuchas?

Raramente, me parecería algo rarísimo.

¿‘Respect’ es aún la mejor palabra del diccionario del clubbing?

Sí, pero la mayor parte de los artistas ha perdido el libro.

Por Yiyi Jolie
@JolieYiyi

“Lo de los festivales en Instagram me suena horrible”

Escribe Javier Blánquez en su mítico libro ‘Loops’ al hablar de los 90 y respecto al colectivo No Future, donde brillaban entre otros nombres como los de Cristian Vogel y el de mi entrevistado, el escocés Dave Tarrida, que todo lo que se facturaba bajo esa marca implicaba “unas reglas siempre destructoras (…), masacrar la pista de baile con bombos que no respetan el cuatro por cuatro ni la salud del público, jugar con el hip hop y la frecuencias dañinas y pervertir los esquemas una y otra vez”.

Han pasado casi tres décadas desde entonces, y Dave Tarrida sigue pergeñando atronadores bombos y los sonidos sintéticos más ácidos de la paleta del techno. Hablamos con él mientras anda embarcado en el proyecto musical ‘Save Drec!’ (Drec), y tras la publicación de su último EP, ‘Tormentor’ (Riot Radio). En ambos deja patente que el tiempo habrá pasado lo que tú quieras, pero los beats y las frecuencias dañinas, no.

¿Volveremos a bailar, Dave?

(Jaja) Sí, creo que sí, es sólo cuestión de tiempo. Aunque puede que las cosas tarden en volver a ser como antes.


Tu último proyecto es ‘Save Drec!’, una serie de tracks que se distribuyen de manera totalmente gratuita con el objetivo confeso de “apoyar la escena musical electrónica”. ¿De qué va exactamente?

Drec es un sello nuevo del este de Alemania que publica un techno realmente bueno. Habíamos llegado al acuerdo de lanzar un vinilo con esos tracks en algún momento del próximo verano, pero cuando el coronavirus nos golpeó, decidimos sacar los temas gratis para obtener algo de relevancia para el sello. Puede que en algún momento salgan en vinilo. Ya veremos.

Eres superprolífico. ¿Cuántos tracks van a salir de tu estudio en lo que dure la crisis del coronavirus?

Tengo un montón de música nueva. La crisis ha estado bien en lo que respecta a al tiempo que pasas en el estudio. Pronto tendré un nuevo álbum, aunque no sé exactamente cuándo. Se llamará ‘Glasgow Kiss’ y lo publicará el sello berlinés Varvet Records. Tengo otro EP titulado ‘There Is No Plan B’ que saldrá más tarde, en Mindcut Records.

‘Tormentor’ se lanzó en marzo. Cinco temas que son otras tantas lecciones de techno demoledor. ¿De dónde salen esos beats? ¿De qué máquina esos kicks?

El disco lo ha publicado el sello escocés Riot Radio. Conozco al propietario desde principios de los 90. Me gusta trabajar con gente que conozco desde los ‘viejos tiempos’. Hay un sonido muy específico que le gusta para su sello, así que me llevó un tiempo recopilar los cinco tracks que se adaptaran a lo que él quería. Los beats salieron de algún sitio de mi cabeza, no estoy seguro exactamente de dónde (jajaja). La mayor parte se hicieron superponiendo diferentes kicks analógicos de mi Elektron Rytm

Tu sonido también se mantiene fiel a lo acid. ¿Lo ácido es la dosis de diversión que completa al techno?

Siempre me ha encantado el sonido ácido. Los 303 [se refiere a los sintetizadores Roland TB-303] han tenido un lugar central en el sonido techno desde muy al principio por algo. Sencillamente, hay algo especial que funciona perfectamente con ese sonido ácido. Para mí, nunca envejece.

¿Algún tema de techno te ha impresionado últimamente por su poderío?

Sí, claro. Siempre habrá productores innovadores tratando de romper los límites establecidos de cada momento. No me viene a la cabeza ahora ningún tema concreto, pero muy a menudo, cuando escucho música en un club, hay temas que me impresionan.

Graves asesinos, percusiones rompeparedes… ¿Se puede ir más allá en el sonido o hemos tocado techo en lo que respecta a la potencia de las bases de techno?

Difícil cuestión. Probablemente hemos ido tan lejos como es posible con lo que tenemos ahora. Pero es posible que novedades tecnológicas nos lleven más allá en un futuro.

¿El tema de techno más brutal que has escuchado nunca?

Cuando oí por primera vez ‘We Have Arrived’, de Mescalinum United [Planet Core Productions, 1990. Muchos lo consideran el primer track de hardcore techno de la historia], pensé que era la cosa más brutal que había escuchado nunca. Ahora no suena tan demencial…, pero cuando salió, ¡parecía que era de otro mundo!

No es lo que sucede ahora, cuando se le critica al techno su inmovilidad. ¿Tiene sentido esa crítica o está nuestra cultura demasiado preocupada por la novedad?

Es cierto que en la escena actual, todo lo que escuchas parece que ya lo has oído antes, así que es difícil destacar. Creo que el mayor problema es que gran parte de los productores sólo hacen copias de lo que creen que está de moda, en vez de hacer la música que realmente quieren hacer.

Creo que vives ahora en Viena. ¿Hay una escena interesante?

Pues no, no es la mejor escena techno que digamos. Los clubes están más orientados al sonido comercial que al underground.

¿Y como sitio para vivir? De hecho, ¿me lo recomiendas? Estoy empezando a pensar en abandonar este país si encuentro algún sitio más divertido que este.

Sí, es buen sitio para vivir, muy bonito, con mucha historia. Mi mujer es austríaca y está claro que es un lugar estupendo para que crezca nuestro hijo. Eso sí: mis años en España fueron algunos de los más especiales de mi vida. Creo que su calidad de vida es perfecta para mí. Considero volver algún día


¿Hay algo que eches de menos del pasado, o el pasado da asquete?

Sí, echo de menos un montón de cosas. Es difícil explicar cómo era todo cuando empezó en los 90. Uno de las mejores cosas era la sensación de estar implicado en algo nuevo de verdad, algo que nadie había hecho. Casi 30 años más tarde todo te suena como si ya lo hubieses oído antes. ¡Pero eso no hace que me guste menos!

¿Y qué me dices del futuro? Personalmente los festivales en Instagram me parecen una mierda, y si eso es el futuro…

Bueno, tendremos que esperar hasta que volvamos a una especie de normalidad postcoronavirus. En pocos años habremos olvidado lo que ha pasado estos meses. Lo de los festivales de Instagram me suena horrible, sí.

Dave, eres una leyenda. Y necesito preguntarte esto sí o sí: ¿serlo te proporciona alguna sensación especial? Lo digo porque yo, por ejemplo, sí que siento una sensación especial ahora que estoy entrevistando a una leyenda…

¡Ja, ja, ja! Yo no me veo a mí mismo como una leyenda… Es sólo que he estado metido en el techno durante muchísimo tiempo. Pero eso no me hace sentir especial, sólo es algo que hago porque me encanta.

Por Yiyi Jolie
@JolieYiyi

“El silencio es el nuevo idioma del desprecio”

Hoy publica su tercer disco bajo este nombre artístico ambiguo que significa “no” en ruso y ‘remache’ en alemán y que además lleva una exclamación al final, lo cual hace prácticamente imposible encontrarla en Spotify (si lo intentas, mejor búscala por el título de sus discos). Lo que no es nada ambiguo es el nombre del álbum (9 temas, 51 minutos), ‘Humillación’, que así de entrada no hace augurar precisamente una ‘happy party’. Hablamos con la productora tangerina sobre el disco, el ego que la parió y la rabia que atesora.

Has puesto tu ego a trabajar y le han salido ocho temas y una intro barroca. Debes tenerlo bien alimentado…

Jaja, se ve que sí. A un creador le pagas (si es que le pagas) para que su ego trabaje por ti. Si un tema musical te emociona es porque sientes que habla de ti, porque toca una tecla en tu interior, ¿no?

El disco es oscuro, melancólico a veces, otras se gasta una electrónica más agresiva.

Me propuse que cada tema evocara un estado de ánimo o un sentimiento. ‘Humillación’, por ejemplo, es un tema que empieza como un vals y acaba como… una taquicardia. Intentaba ponerle música a un sentimiento complejo.

Humillación es una palabra muy fuerte…

Hace poco estaba con unos amigos en un bar (qué tiempos) y hablábamos de eso. Decían que nunca se habían sentido humillados. Yo me alegré mucho por ellos. Pero yo sí la he vivido, más veces de las que quisiera.

¿Me puedes poner un ejemplo?

¿Nunca has tenido que callarte, incluso poner buena cara, mientras una persona te estaba machacando? ¿Nunca has sentido esa injusticia y una furia enorme interior que tienes que tragarte, disimular, porque te aterroriza el daño que te puede hacer esa persona que tiene algún tipo de poder sobre ti?

Lo pensaré. Hablemos del tema más desconcertante del disco: ‘Memoria’, una lista de la compra.

A veces, en las cosas más pequeñas están los mensajes más poderosos. El tema va sobre la pérdida de la memoria, un asunto que me produce pavor. Hasta fui al neurólogo hace un año. Me dijo que no tenía Alzheimer, sino un problema de atención.

¿Compraste las cuatro cosas de las que habla el tema: ajos, tofu, setas y brécol?

¡Sí! Y en cuanto llegué a casa empecé a hacer el tema, del que por cierto, también hay un vídeo.

En mi opinión, ‘el tema’ del disco es ‘Vértigo’…

Fue el primero que salió, cuando, sinceramente, creía que no iba a volver a hacer música. Me dio el impulso. También me dio la pauta del disco: quedarme con los sonidos más NIET!, con la rítmica y la atmósfera que considero más propias.

Tú haces, sobre todo, una especie de dark synth pop, aunque te salgas muchas veces de los límites convencionales… ¿Qué influencias -¿a que estabas esperando esta pregunta?- hay detrás de tu sonido?

Ni idea. Yo en realidad quería hacer hard techno cuando empecé, ha sido mi estilo de música predilecto durante años y años. Pero por lo que sea, no era mi camino. Además, no tengo muy claro que lo que escuchas te influya. Lo que escuchas te gusta. A veces intentas emularlo, pero normalmente fracasas en el intento.

¿Y ahora qué? Sacas el disco en plena ‘desescalada’ del coronavirus.

Suelo pasar por una fase de subidón seguida de una de honda decepción, luego le cuento a todo el mundo que voy a dejar la música para siempre, ellos no me creen y… vuelta a empezar. Una vez tuve un novio productor que decía que el problema de la música electrónica es que todos los que la escuchan hacen música electrónica. Lo que significa que el círculo es muy pequeño. Llegar a la gente que no hace música es muy complicado si no tienes medios suficientes. El otro día leí un reportaje muy interesante sobre cuánto costaba poner un disco de Rihanna en el mercado y convertirlo en un hit. Millones, claro. El día del lanzamiento, por ejemplo, es crítico saturar todos los canales (televisiones, radios, redes sociales, revistas…) para que no haya nadie que no se entere de que Rihanna ha sacado un disco y lo escuche. Justo lo que voy a hacer yo, vamos.

¿Tú eres fan de alguien?

Claro. De un montón de gente. Me chifla Apparat, me encanta Sevdaliza, siento debilidad por FKA Twigs (antes más, eso es cierto), hay cosas de Jon Hopkins que casi me hacen llorar, soy incondicional de Massive Attack y sigo a Perfume Genius, Nicolas Jaar, Thom Yorke, Nick Hakim, Sohn, Omega dB, Suuns, Yaeji, Two Feet…

¿El periodismo musical sirve hoy para algo?

Yo le debo mucho a algunos periodistas. Y no me refiero a la promoción. Me refiero a mi autoestima, a recibir un feedback de personas que escuchan música cada día y me transmiten que lo que hago merece la pena. Gracias a ellos, en gran medida, sigo haciendo música. Porque si llega a ser por otros que ni siquiera se dignan a escuchar lo que haces… La crítica negativa desapareció y en su lugar apareció el silencio, que hoy es el idioma del desprecio. Hay una cosa que no he logrado entender en todos estos años. En España, ¿cuántos lanzamientos de música electrónica hay al año? ¿Cien? ¿Doscientos? ¿En serio las revistas digitales ESPECIALIZADAS EN MÚSICA ELECTRÓNICA no tienen ‘espacio’ para dedicar unas líneas a todos los nuevos lanzamientos que salen de aquí, de este país? Estoy con lo que decía Cora Novoa el otro día en tu entrevista, el desprecio de este país por el talento propio es increíble…

Mmmmh, no sé, no sé… Igual si tú te haces famosísima te pones en plan borde y no concedes entrevistas. Ahora que está tan de moda ser un medio feminista y tal…

No lo veo, jaja. Hace unos años me enteré de que había un club en Madrid donde funcionaba un colectivo que se apellidaba ‘electronic music by women’. Les escribí, les mandé mi trabajo para que me tuvieran en cuenta y pasaron 15 días o más y no recibí respuesta. Así que decidí hacer un experimento. Como también soy periodista les escribí un email desde mi email periodístico con una sencilla pregunta: “Me gustaría saber si esta dirección vuestra sigue operativo”. ¿Sabes cuánto tardaron en responderme? Cinco minutos. Se dieron cuenta de mi primer mensaje y me dijeron que se les había traspapelado. La verdad es que a mí me dio mucha vergüenza ajena y no volví a ponerme en contacto.

Un poco rencorosa, ¿no?

Lo soy. Hay reivindicar el rencor. Y la venganza. Y el perdón. Y la pasión. Basta ya de este bienquedismo y este asqueroso silencio, por favor.

Por Yiyi Jolie
@JolieYiyi

“Los clubes y la prensa de aquí deberían aprender de los países del Este, donde se cuida y valora lo propio, y sus artistas tienen prioridad”

Hoy publica ‘The Hive’, su primera colaboración con Citizen Records, el sello de Vitalic. Lo hace en el inédito escenario impuesto por el coronavirus, pero convencida de que ha tomado la mejor decisión. En esta entrevista Cora Novoa habla de las circunstancias que han rodeado el lanzamiento del disco, de la incierta escena española del clubbing y de lo terroríficamente sexy que –sí–, sigue siendo el techno.

Nadie podía imaginar hace dos meses que en abril íbamos a estar viviendo esta situación anómala. Y en medio de todo esto se publica tu nuevo EP, ‘The Hive’, tu primero en el sello de Vitalic, Citizen Records. ¿Qué sensaciones te produce esta ‘irregularidad’?

De repente nos encontramos con algo totalmente nuevo. Nos hizo replantearnos el lanzamiento, la forma de comunicar…, todo. Si esto lo extrapolo a mi carrera artística… Intento pensar en el hoy, no en el mañana. Ahora tengo mucho trabajo, de estudio evidentemente, estoy con la cabeza entretenida. Vamos a ver dentro de unos meses, porque para nuestro sector, el de la música en directo, va a ser duro.

¿Dónde estabas cuando se produjo el estallido?

Con un pie fuera de casa y a tres horas de coger un avión hacia París. Pero afortunadamente no lo hice, porque podría haberme quedado atrapada allí. En ese momento en Francia aún se celebraban eventos. Me pilló además en un mes de marzo lleno de fechas cerradas. Lo último que pude hacer fue en Kafe Antzokia, en Bilbao, el 6 de marzo. Después se empezó a cancelar todo.

¿En ningún momento hablasteis de posponer el lanzamiento del EP? 

Sí, nos lo planteamos. Yo era bastante reacia a sacarlo en plena crisis, porque… no podía imaginar entonces la magnitud que iba a adquirir el tema del Covid. Pero al final los argumentos para dejarlo donde estaba fueron muy sólidos. Al final, retrasar un release, un disco que no es físico sino digital, supone enfrentarte a que cuando se levante la veda se produzca una avalancha de lanzamientos… Corríamos el riesgo de diluir nuestro propio lanzamiento en esa marea. Fuimos valientes, seguimos adelante y no me arrepiento. Es verdad que la situación también afecta a la promoción, porque hay muchos medios de comunicación con ERTES, o reconvirtiéndose, pero al final estamos haciendo muchas cosas, experimentando mucho con el lanzamiento. Estoy contenta porque está teniendo cabida y repercusión, y expectante por ver qué pasa.

Una pregunta que flota en el ambiente (virtual) de los aficionados al clubbing estos días es: ¿volveremos a bailar en clubes?

Totalmente. Vamos a volver, pero… va a tardar. Y cuando se abra la veda no va a ser todo y más, sino paulatinamente y con muchas restricciones. Hasta que no aprendamos a convivir con el virus y a repensar todo como sociedad. Los españoles, además, somos muy cercanos, calurosos… Yo soy de dar abrazos (más que besos), me gusta el contacto físico, algo que ahora vamos a tener que replantearnos. En cuanto a los clubes, creo que tardarán, pero que cuando se abran tirarán mucho de talentos locales y nacionales, porque las giras internacionales no van a estar en activo, eso es impensable, y tampoco va a haber eventos multitudinarios. Por eso se tirará mucho, creo, de talento de aquí.

Es un runrún constante en redes: que esta crisis puede ser una oportunidad para los productores y djs españoles, que normalmente lo tienen muy difícil para acceder al circuito… de aquí, paradójicamente.

A mí lo que me gustaría es que esto sirviera para replantearnos las cosas como industria nacional, porque muchas veces nos morimos por lo extranjero y no valoramos lo que tenemos. Cuando hablo de este tema siempre digo que deberíamos aprender a la escena de clubbing de países del Este, donde se respeta tanto a los artistas nacionales que son ellos los que cierran los festivales. Donde se cuida y valora lo propio, porque se sienten muy orgullosos de ello, porque forma parte de su identidad. Quieren señalar a sus artistas en el mapa apoyándolos. Dándoles su espacio. Creo que muchos festivales y medios de comunicación españoles deberían aprender de esto y ahora con el Covid, puede ser buen momento… pero, por favor, que no seamos los artistas nacionales solo el parche. Que cuando volvamos a la normalidad no nos den la patada, que ése es un poco el miedo que tengo.    

Frente a tanto bajón, bailar en casa tampoco está tan mal… ¿Habrá evento online, ahora que están tan de moda, para dar a conocer el disco?

De momento no tenemos pensado hacerlo, lo que sí haré hoy viernes es un live en Instagram con preguntas del público y hablaré del EP, cómo lo produje…

Vamos al disco (que ya me vale…): ‘The Hive’ es un tema techno hasta las trancas, duro, con regusto industrial y alta acidez. ¿Qué tiene tu sonido de hoy que no tuviera hace cinco años?

Pues el sonido que tiene ‘The Hive’ es el que siempre quise tener. Me ha costado años conseguirlo y me siento superorgullosa. ¿Sabes cuando estás trabajando en algo y dices “Dios” –no sé, a mí me pasa– y ves que hay detrás un largo recorrido y sientes que has llegado? Pues eso. ‘The Hive’ me hace sentir muy feliz. Siempre he escuchado mucha música electro, música ochentera, techno… Y esta oscuridad se refleja en la paleta sonora que estoy usando ahora. Sobre todo conozco las herramientas y trabajo mucho más los sonidos. Me paro, escucho (“vale, este bombo lo perfilo, lo pulo… Todo bien, todo en su sitio…”).  Ahora invierto mucho tiempo en el diseño de sonido, pero para mí se traduce en calidad sonora, y me compensa.

¿Cómo apareció en tu vida Citizen Records? Y (necesito preguntar esto, me muero de curiosidad): ¿es majo Vitalic?

Fue gracioso. Con Citizen Records me puso en contacto Peggy, mi booker, de la agencia francesa Dif Production. Un día me dice: “Oye, te voy a poner en contacto con Elise [Nicolas, Label Manager de Citizen Records y Assistant de Vitalic]”. Debían de haber coincidido en algún festival y saldría mi nombre. Así que nada, contactamos y me dijeron que estaban muy interesados en ficharme, no solo para un EP, sino para tenerme como artista en Citizen. Yo encantada, claro, porque soy superfan de Vitalic y del sello, quedamos en que les enviaría material, estuve trabajando en música, la envié, y les encantó tanto a Pascal como a Elise. Así que seguimos adelante. Con Pascal he intercambiado algunos emails, pero todo lo que es el trabajo, la estrategia, lo he hecho con su equipo. Y la verdad es que… a él no he podido conocerlo personalmente, porque íbamos a encontrarnos hace tres semanas, él venía a tocar con Kompromat, su banda –que por cierto te la recomiendo muy mucho–, y pensábamos cenar y tomarnos unas copillas, pero… se nos cayó la reunión por el Covid. Eso sí, hasta donde lo conozco, puedo decir que sí, es muy majo, jajaja.  

Otro tema recurrente en los foros es el estancamiento de la música electrónica, aunque eso es mucho decir, porque es difícil considerar la electrónica como un solo género… En cualquier caso, desde tu visión, ¿qué opinas de ese feeling?

¿Hay cierto estancamiento? Sí y no. Por una parte me pregunto qué va a pasar con esos cachés de 50.000 euros u 80.000 euros… Por otra parte hay una escena muy interesante, sellos y artistas como Nuxxe, Shy Girls, Cobrah… Y esa gente está ahí y lo va a seguir estando después del coronavirus, gente muy nueva que está materializando una nueva visión de la música electrónica. En esta crisis van a ‘morir’ muchas figuras. Pero yo creo que si haces buena música, das caña en las redes y sobrevives a esto, te harás más fuerte. Hay que darle una vuelta a todo (intento ser positiva, porque si no, me da algo).

¿Qué te interesa de la electrónica que se está haciendo hoy?

Hay gente que está haciendo cosas increíbles, entre ellos Sega Bodega, del colectivo-sello Nuxxe. Tuve la suerte de estar en el estudio con él, y flipé. Pertenece a esa nueva generación con una nueva visión a la que pertenece Arca… Arca es un tío que ha reventado las costuras de la electrónica, de la performance en escena, y me encanta, la verdad es que más por la parte performática que por su música. Hay otra chica que acabo de descubrir, no tiene ni 2.000 seguidores en Soundcloud, se llama Cobrah (óyela, vas a flipar). También me gusta un chico de techno que se llama KRTM.  

Es muy dudoso que este verano pueda recuperarse para los festivales. Supongo que eso va a afectar bastante a tus planes de trabajo… Están los organizadores manteniendo contacto con los artistas?

El topic ahora es el silencio y la incertidumbre. Yo no hablo directamente con los promotores, es mi agencia la que lo hace, pero lo que hay al final es silencio. Personalmente no creo que hasta el año que viene se vaya a reactivar el mundo del clubbing, y en todo caso lo harán las salas pequeñas. Yo vivo del directo, así que… lo llevo como lo llevo. Pero soy versátil. Trabajo con algunas marcas, doy master classes, hago workshops… Por eso estoy más tranquila.

Vuelvo al techno, a tu disco, que me he ido por los cerros. ¿Por qué ‘The Hive’ y ‘Hey’? ¿Qué hizo que estos dos temas encajaran entre ellos para formar un EP?

Me gustaban como quedaban juntos, usando la misma paleta de colores, el resultado era muy diferente. ‘The Hive’ representa más la esencia de club, un tema más de las cuatro de la mañana, muy contundente, sucio. En cambio ‘Hey’ es un poquito más experimental, más roto, más de break, me encajaba y equilibraba bien con el otro. He usado los mínimos elementos y ecualizado con los mismos criterios y colores.

Y por último. Aunque parezca viejuna con esta pregunta (y es que lo soy, joder): por mucho que el trap y el reguetón hablen de sexo todo el rato y que si el perreo y blablablá, a mí el techno me sigue pareciendo la música más hot del universo en 2020. ¿Estoy enferma?

Yo oigo música de todo tipo, me encanta la música urbana, antes de hacer techno hacía instrumentales de rap, es como empecé. Entonces descubrí el electro, me enamoré y me metí de lleno. Pero un Berghain, un Panorama Bar, estos clubes oscuros… Yo viví la época del Coppelia en Madrid, el clásico club de techo bajo, con las paredes sudando… Sí, al final creo que el techno es una de las músicas más hot (si lo quieres llamar así), que existen. Así que no, no eres viejuna. Ni estás enferma, jajaja.

Por Yiyi Jolie
@JolieYiyi

“El español es un idioma que suena”

La Chica cover image

¿Se enamoran los críticos musicales? Los humanos sí, los tontucios no. El único valor que tiene quien se dedica a la crítica musical es el de no ser un bienqueda, y eso incluye sacar pecho con los amores y con los odios [querido: quien clona una nota de prensa no es un crítico musical, es una caca de vaca].

Dicho lo cual: amo a La Chica. Ella no lo sabe, pero yo la amo, que diría Rocío Jurado. Si no la has escuchado aún (mal por ti), te cuento que es francesa y venezolana, que hace una música electrónica delicadísima y original, que no se corta un pelo a la hora de encajar las sílabas del español en sus melodías y que se llama de nombre verdadero Sophie Fustec.

Por casualidad (¿creemos en la casualidad?) cayó en mis oídos poco tiernos ‘Sueños’, luego ‘Oasis’, después el álbum completo, ‘Cambio’, facturado en 2019. Y ahora acaba de publicar un single, ‘El camino’, acompañado de un encantador vídeo de animación que me ha dado una excusa perfecta para entrarle. Porque La Chica no hace reguetón, ni trap, ni pop, ni rock, ni es cantautora, ni hace canción protesta… [suspiro quedo]. La Chica, ¡ay!, hace una electrónica limpia, sobria, de detalle, progresista, tiene una voz honesta y es capaz de meter su corazón venezolano en ese envoltorio de sonidos digitales europeos sin que salten las costuras del traje, más bien ‘perfect fit’. Me gusta tanto tanto que le hago unas preguntas. Y ella, dulcemente, responde esto:

  • ¿Qué te llevó a París, si se puede saber?

Nací en París de madre venezolana y padre francés. Luego viví entre París y Mérida, Venezuela toda mi vida. Últimamente he pasado mucho tiempo en México, que es para mí una sublime tierra de adopción, ya que Venezuela está en llamas .

  • En ‘Sueños’ cantas: “Los sueños no son como antes cuando era, niña paseando con mil ideas”. ¿Con qué sueñas, exactamente?

Sueño mucho, soy sonámbula y ¡sueño mucho despierta también! Trato de traducir en música el ambiente de ciertos sueños que dejan un impacto fuerte en mi vida…

  • Tu música es un mix de electrónica muy depurada, limpia, sin ampulosidades y elementos de la música tradicional latina. ¿Cómo llegas hasta ahí?

Me encanta la música electrónica, pero quiero echarle sonidos más orgánicos (piano, samples de percusiones…) para que quede más caluroso. 

  • Haces electrónica y cantas en español (aunque no siempre). Desde el punto de vista de la propia rítmica del idioma (sin entrar en elementos culturales) es todo un reto…

Sí. ¡Quiero que los sonidos suenen! Y el español es un idioma que suena. Una lengua que me permite usar imágenes, metáforas y expresar las ideas abstractas que tengo en mente de una manera más poética. Además, sueño mucho en español y me inspiro mucho en mis sueños a la hora de componer.

  • El tratamiento de la voz es muy personal, muy bonito. ¿Eres cantante antes que productora o al revés? ¿O una no existiría sin la otra?

Empecé primero por la producción. Porque es un terreno de juego increíble para todo el resto. ¡Ahora la producción me inspira para cantar y cantar me da ideas de producción! 

  • ¿Qué preparas ahora? ¿Más cambios en tu vida y tu música, tal vez?

Acabo de atravesar un periodo de transición muy intenso y largo. Estuve un año y medio sin hogar. Acabo de instalarme, voy a poder componer de nuevo, ¡por fin! A ver qué sale de esta experiencia. 

  • ¿Produces toda tu música? ¿Del primer al último sonido?

¡Sí! ¡Lo disfruto mucho! Pero me encanta compartir con gente, y produje ciertas canciones (Sola, Drink…) con otros productores como EOS Records o Julien Sabourin.

  •  ¿Qué te interesa además de la música? ¿Dónde te encontraremos en París?

Me encanta el arte. Me encanta bailar. Me encanta observar a la gente. Me siento en la terraza de un café y veo la gente pasar, me imagino a dónde van, qué hacen… Me encanta caminar, dejarme llevar y perderme en las calles de París. 

  • ¿La música te sigue haciendo feliz? ¿No te ha decepcionado?

La música está en mi vida desde que nací y la amo por siempre. La música me llena, me hace vibrar, me hace sentir viva. Lo que podría ser decepcionante es la industria de la música y todo lo que rodea al arte de una forma poco sana.

  • ¿Y el público? ¿Alguna vez has sentido la frustración de que no llegas lo suficientemente lejos con tu música?

Amo a esa gente que se desplaza, que sale a escuchar música, que se emociona, es muy importante para mí porque quiero generar emociones e intercambiar. Sé que la música sana, salva a veces, y hasta ahora he recibido mucho amor de parte del público, donde sea. 

  • Un año después del lanzamiento de ‘Cambio’, ¿cuál es el tema del disco que te gusta más?

Todos, ¡jaja!  Pero ‘Addict’ tiene algo especial.

  • Si en un set de dj mezclo tu tema ‘Oasis’ con uno de Sevdaliza, te parecería bien?

¡¡Me parecería increíble!! Ella me gusta muchísimo.

Me derrito.

Por Yiyi Jolie
@JolieYiyi

Se acerca una avalancha de lanzamientos desde el nuevo sello de Emika. Una serie de 12 pulgadas orientada a la pista de baile, además de una colección de solos a piano denominada «klavirni», inspirada en el compositor checo Leoš Janáček, que saldrá a finales de enero de 2015. Sin olvidar su tercer disco de estudio y una sorpresa monumental: una sinfonía completa para orquesta.

Hemos tenido la suerte de entrevistarla, en adelanto a su regreso a la actualidad, que promete ser verdaderamente memorable.

TR –  Para crear música electrónica ¿la educación musical clásica es una ayuda o es una influencia de la que no se puede escapar? ¿Sientes que tu formación musical académica te condiciona o te hace más libre?

E – Creo que es muy chulo probar un montón de cosas, no limitarse a una sola herramienta. Me encanta trabajar con diferentes instrumentos, players, sintetizadores y software. Se convierten en un hervidero de posibilidades. Ya no me preocupo más por los géneros, se trata de focalizarse en esa pequeña chispa de la imaginación que tiene la habilidad de crecer si la sigues hasta la madriguera del conejo.

TR – Tu trabajo es melancólico, pero también vitalista. Nos gusta cómo conviven en él los matices más delicados con la intensidad más vigorosa ¿cómo logras controlar todo al mismo tiempo, lo grande y lo pequeño, lo íntimo y lo épico?

E – Cuando trabajo no me doy cuenta de lo que ocurre a mi alrededor ni porqué. Odio tener que parar para beber algo o ir al baño. Lo pospongo todo, incluso dormir, precisamente para estar en ese estado. Es como perderte y encontrar a otra persona en tu lugar. El proceso es mi adicción y, al final, hay música.

TR – La arquitectura de tus melodías es profunda y compleja. ¿El piano es tu apoyo para componer?

E – Si, el piano es como mi viejo amigo. Conozco cada paso y he encontrado la combinación de notas con las que sentirme bien. Cuando canto imagino que mi columna vertebral es un piano con las notas subiendo y bajando.

TR – Desde tu disco debut, tu voz ha evolucionado sorprendente, ha ganado registros y corporeidad ¿consideras tu voz un campo experimental al que seguir sacando partido?

E – Me gusta aislar mi voz. A veces no canto durante días y cuando lo hago, aparece algo nuevo que suena interesante y además, un poco raro. Me gusta grabar cosas raras e inusuales.

TR – ¿La escena electrónica en Berlín sigue siendo tan estimulante y receptiva para los artistas que se instalan allí? ¿Te sientes plenamente en casa?

E – Eso es algo francamente complicado de responder para mí. Considero que he perdido el camino de vuelta a casa y me gusta seguir hacia adelante.

TR – Estás trabajando en una sinfonía para orquesta ¿este proyecto resultó determinante para montar tu propio label y dejar atrás Ninja Tunes?

E – Estoy muy emocionada con el proyecto sinfónico. Michaela Srumova es una soprano increíble y el Czech Radio Studio ha sido recientemente remodelado. ¡No veo el momento de entrar a grabar!

Hypersunday están a punto de presentar su nuevo trabajo: Inferno. Que no os lleve a engaño este título maléfico, la electrónica de Héctor González y niet! es mucho más luminosa y desenfadada que la habitualmente producida en España. Con Comedia-Intro, su primer EP, presentaron un ambicioso proyecto de cuatro entregas, inspirado en La Divina Comedia de Dante. Nueve meses después ya tienen lista su continuación. Hemos tenido el gusto de entrevistar a nuestros cicerones particulares para un descenso a las tinieblas que se recorre bailando.

TR -Por separado, cada cual traía una larga trayectoria al proyecto común. ¿Cómo fue el momento de conoceros y daros cuenta de las cosas que podíais hacer juntos?
Héctor -Química total. Además de unirnos ciertos lazos familiares, creo que lo primero que nos une es el amor a la música.
niet! –A pesar del vínculo familiar nos caíamos bien ¿no? y un día, en un cumpleaños, Héctor me dijo “Podríamos hacer algo juntos”. A día de hoy sigo sin saber por qué dijo eso. Debió de ser porque yo no hacía más que hablarle de música electrónica. Mientras él no paraba de componer y producir, por aquel tiempo yo no paraba de bailar. Y pensamos que sus conocimientos musicales y mi conocimiento de las tendencias y los sonidos podían hacer un buen mix.
H -Efectivamente, nos caímos bien… Yo escuché hablar a niet! acerca de su interés en realizar un curso de producción de música electrónica y yo quería investigar precisamente en ese ámbito. Creo que de ahí vino la idea de proponerle comenzar a hacer música juntos.
TR -¿No andais liados con mil cosas a la vez? ¿Hypersunday supone una válvula de escape creativa?
n -Un alto porcentaje de las cosas a las que dedico mi tiempo tienen componente creativo. Hypersunday es un espacio de libertad.
H -Para mí es muy parecido. Es un espacio de juego y experimentación. Mi dinámica diaria tiene que ver con la creación musical, pero normalmente se trata de encargos muy específicos. Hypersunday es uno de mis principales proyectos creativos personales, así que es muy grato el tiempo que le dedico.
TR -En una primera impresión, vuestro trabajo es principalmente divertido. Malvado y canalla, también, pero nunca superficial ¿El objetivo es la trascendencia del entretenimiento?
n -Pues no me lo había planteado (Héctor: tenemos que hablar de esto). En realidad, creo que la música es lo que uno es. Si eres superficial, tu música será superficial. Ni Héctor ni yo nos conformamos con poco. Héctor mucho menos que yo incluso, tiene un nivel de autoexigencia altísimo. Yo creo firmemente que nuestros temas son como son porque son como nosotros somos, nos sale divertido porque somos divertidos. Y dramáticos. Y complejos. Y hasta retorcidos a veces.
H -Bueno… El objetivo es más bien poder cuadrar agenda para currar en el estudio. Cuando lo logramos surgen muchas ideas y, si no surgen, las acorralamos. Luego nos quedamos con lo que nos mueve (a todos los niveles). Es algo espontáneo.
TR -¿Qué influencias musicales reconocéis?
n -Qué ilusión, es la primera vez que me hacen esta pregunta en mi vida, así que llevo años pensando en la respuesta. Creo que quien contesta a algo así con uno, dos o tres nombres es un lelo. Mis influencias son toda la música que he escuchado a lo largo de mi vida, quiera o no quiera que esos sonidos afecten a mi música. En mi caso la electrónica ha sido central, pero dudo mucho que sea porque oyese hasta el aburrimiento a The Art Of Noise, Underworld, todo lo de Bedrock, sesiones de Dave Clarke o ahora a KFA Twigs, pueda considerarlos influencias. O sí. Yo no lo controlo.
H -A ver… Me gustan mucho los compositores del Impresionismo y de los nacionalismos musicales ruso, polaco y español. Luego, compositores de la música del siglo XX de todo tipo, desde Erik Satie y posteriores minimalistas como Steve Reich o Philip Glass, bandas de rock como King Crimson, Genesis, The Police, Queen, Radiohead, cantantes como Jeff Buckley, Björk, John Legend, músicos de jazz y flamenco muy variopintos, muchos compositores de bandas sonoras para cine…
Además, niet! ahora me está aficionando al mundo de la electrónica, ya que, hasta encontrarme con ella, lo desconocía casi por completo. Escucho todo lo que llega a mis manos. Creo que cualquier música que tenga la capacidad de emocionarme tiene algo que aportar a mi lenguaje compositivo. Cada época y género ha desarrollado ciertos aspectos del lenguaje musical y ciertos recursos expresivos. Pienso que todos esos recursos pueden tener cierta utilidad para mí en algún momento. En definitiva, más que elegir yo los discos que escucho, creo que son ellos quienes me eligen a mí.
TR -En el adelanto de vuestro próximo álbum os habéis puesto decididamente serios, con un sonido más oscuro y misterioso. ¿Es la evolución natural a medida que nos adentramos en la materia?
n –Te refieres a Maximum Entropy Threshold. Realmente es una excepción. Nosotros somos así. En vez de dar un adelanto del disco que transmita el espíritu general, damos uno que no tiene nada que ver con el resto de los temas. Simplemente porque nos gusta mucho. Y también, es cierto, porque en este disco, salvo alguna excepción, cada tema no tiene nada que ver con el anterior. Si los pones todos en una balanza, creo que luz y oscuridad están bastante equilibrados. En cualquier caso, el disco se desarrolla en el Infierno. Teníamos que ponernos un poco serios.
H -Eso, eso, esperad a oír los otros temas… y lo volvemos a comentar.
TR -“La Divina Comedia” es una referencia cultural inagotable, como un recurso monumental que ha inspirado al mundo entero, lleno de imágenes y conceptos ¿cómo lo adaptáis a la música?
H -Hemos ido tomando ciertas decisiones que conectan aspectos de la composición con el texto de Dante. Por ejemplo, hicimos un planning de tonalidades para los temas donde las armonías fundamentales dibujan un camino de “descenso”. La elección de ciertos sonidos que luego utilizamos en las composiciones tienen su origen en descripciones de los círculos del Infierno. Los tempi (BPM) de los temas se aceleran a medida que nos acercamos al Cocito (donde habita el Anticristo)… En fin, hay un montón de referencias más o menos explícitas, que utilizamos como eje de coherencia interna. Pero, una vez establecido el campo de juego, hacemos bastante lo que nos da la gana…
n -Básicamente lo hemos usado de hilo conductor, inspiración temática y cromática, pero sin atarnos demasiado. Un ejemplo: Maximum Entropy Treshold. Nos tocaba hablar de la pereza y la ira. Nos imaginamos a una persona que está en un estado de absoluto abandono, más muerta que viva y sus sensaciones de profundo placer en esa absorbente oscuridad. Hasta que de repente se oye una voz que le grita: “Levántate, tú que duermes, y vuelve de entre los muertos”, que es una cita bíblica. Yo siempre he imaginado que era una madre despertando a su hijo a grito limpio. Pero cada uno puede pensar lo que quiera.
TR -Hay artistas embelesados con la iconografía dantesca, con la reivindicación del pecado y lo prohibido, o simplemente les gusta esa estructuración del mundo de las pasiones ¿A vosotros qué os atrae más?
n -Por mi parte, reconozco que lo que más me atrae es el viaje. La idea de trabajar con un mapa y de afrontar las distintas etapas del viaje. El plan completo incluye el Purgatorio y el Paraíso y, por supuesto, cada uno tendrá su propio lenguaje.
A mí, no lo voy a negar, lo oscuro me gusta (ahí está todo lo que hago en solitario como niet! para demostrarlo) pero nosotros no hemos ido a reivindicar lo “pecaminoso”. En casos como Little Thing, que trata de la lujuria, es obvio que no lo consideramos un pecado (ni siquiera Dante lo consideraba). En casos como Prodigality, personalmente creo que, si verdaderamente existiese el Infierno, mandaría a él sin dudarlo a los avariciosos y los despilfarradores.
H -Para mí ha sido una herramienta para conocer mejor lo absurdos que son conceptos como el miedo y la culpa.
TR -¿Con qué actitud se invita a alguien al Infierno?
n -Yo creo que en cierto sentido es un circo, o más bien un zoológico de las pasiones. Así que con la actitud de “Pasen y vean” y, después de bailar, saquen sus propias conclusiones.
H -Qué bien lo has descrito, Mari.
TR -Héctor, tú que estás curtido en componer bandas sonoras y musicalizar proyectos de artes escénicas, ¿es muy diferente trabajar en Hypersunday que estar supeditado a una iniciativa ajena?
H -Normalmente trabajo por encargo y es muy, muy interesante ponerse en la piel del otro (o los otros) e intentar acertar al máximo para cubrir las expectativas o necesidades de un proyecto concreto… a la vez que desarrollar un lenguaje propio y coherente con uno mismo. Hypersunday para mí ha sido un ejercicio de mayor introspección y libertad. niet! y yo nos complementamos muy bien y nos servimos de mutuo espejo… Y esto ha facilitado mucho la búsqueda del propio impulso.
TR -Tenéis muchísima experiencia y oficio que os respaldan, pero os comportáis con la frescura de unos principiantes ¿Cómo se consigue esto?
n -Por mi parte, siendo una principiante. Hacía años que no me dedicaba a la música. Y no hay nada en la vida que me apasione más. Y encima trabajo con Héctor González. Creo que la frescura la transmite el hecho de que no llevamos corsé. No hacemos deep house, ni tech house, ni electropop, ni… Hacemos lo que nos pide el espíritu en cada momento. Y claro, nos lo creemos.
H -Para mí, este proyecto es algo completamente nuevo y es niet! la que me sirve de guía. Puede que la cosa esté en que ambos nos consideramos aprendices y consideramos al otro un maestro.
TR -Os tomáis muy en serio la puesta en escena de vuestros directos. ¿Pensáis que la música se enriquece en vivo, al transformarse en espectáculo, o se convierte en otra cosa completamente nueva?
n -Se enriquece a veces, otras se empobrece de mala manera. No es lo mismo estar en una sala con un sonido horrible y 100 personas que te hacen caso o no, o tener delante a miles de fans pendientes de ti. No es lo mismo un sonido bueno y un sonido espantoso. Mi postura es que hay que garantizar la calidad. Otros pondrán por delante la espontaneidad. Todo es lícito.
H -Yo creo que hay que integrar todas las disciplinas que se utilizan en un espectáculo (música, iluminación, audiovisuales, coreografía, escenografía, vestuario, etc.) como si fuesen instrumentos de una partitura bien orquestada.
TR -¿Qué proyectos tenéis en el horizonte?
n –Ahora mismo, acabar el disco y promocionarlo. Siendo independiente, la promoción se convierte en una epopeya. Estamos a punto de grabar un vídeo de Doorstep y vendrán más a continuación. Nos gustaría componer, producir y remezclar para otros, creemos que tenemos mucho que aportar, así que la prioridad es hacer que Inferno, nuestro nuevo disco, llegue lo más lejos posible. Después: al Purgatorio de cabeza.
H -¡Y agradeceros mucho esta entrevista y el interés en nuestro trabajo!

Hace un par de años descubrimos a XTRNGR gracias a su disco «Together». Desde entonces ha estado muy ocupado, le han ido muy bien las cosas y además ha creado nuevo material para Discontinu Records. Aprovechando el lanzamiento de «Climbing», su nuevo disco, hemos charlado con él.

Cada nueva obra tiene unas connotaciones especiales para el músico que la crea.
¿Qué esperas que descubra el público al escuchar “Climbing”?

En este nuevo disco he intentado crear una historia completa desde que empieza el disco hasta que termina. El disco va enlazando diferentes sentimientos desde la melancolía hasta la euforia tratando de jugar con diferentes estilos de electrónica. Me gustaría que cada uno experimentara un pequeño viaje hacia donde mas desee.

¿Cuáles son las influencias más destacadas que han intervenido en este trabajo? ¿y tus artistas favoritos?

Mis influencias en este disco son muy amplias, pueden ir desde el ambient hasta el IDM mas oscuro. No me he centrado en crear un disco de un estilo determinado, me gusta experimentar con varios estilos, que cada canción tenga su propio sonido.
Hay muchos favoritos, pero hay artistas que me han influenciado mucho en la forma de entender la electrónica como Dntel o Apparat. De lo nuevo destacaría Clark y Jon Hopkins.

Tu sonido es sensible y afectivo, algo difícil de encontrar en el universo helado de la electrónica, habitualmente más técnico que emocional ¿Te consideras un purista del género?

Un purista no, ya que intento siempre experimentar mucho a la hora de crear sonidos nuevos, me gusta la música que realmente transmite algo, en la electrónica en general se intenta jugar mas con patrones rítmicos y yo intento crear atmósferas y melodías dejando el ritmo en un segundo plano o creando ritmos diferentes.

¿Con qué artistas te gustaría colaborar?

Me gustan todo tipo de colaboraciones. La última ha sido trabajar en un tema para un corto nominado a los Oscars y ha sido una gran experiencia. También me gusta trabajar en remezclas de grupos de pop e intentar darles un toque electrónico sin perder la esencia de grupo.

En cuanto a reconocimiento, 2012 fue un buen año para ti. ¿Qué supuso en ese momento actuar en un festival como Sónar?

Mi anterior trabajo en Discontinu Records, “Together”, funcionó realmente muy bien, fue algo inesperado. En 2012 toqué en Sónar en la carpa de Radio3 y a partir de ese momento empezaron a salir más conciertos. En 2013 actué en Sonar De Día en el escenario grande y fue realmente increíble. Poder tocar en festivales grandes como Sónar o Mira, donde todo suena realmente bien, me encanta.

¿Prefieres pista de baile o sofá con auriculares?

Sofá con auriculares, aunque últimamente también me gustan cosas de pista de baile.

Barcelona es caldo de cultivo para infinidad de proyectos e iniciativas musicales. ¿Crees que hay una verdadera marca “Electrónica de Barcelona”?

Más que una marca “Electrónica Barcelona”, creo que es donde hay mas gente y mas movimiento, pero hay artistas de toda España realmente muy buenos. Hay mucha variedad de estilos y por eso creo que no se pueden enmarcar a todos dentro de un mismo saco, pero es un momento realmente bueno y cada día aparecen artistas nuevos con cosas realmente interesantes.

A veces, el estatus de artista electrónico parece mirar por encima del hombro a todo lo demás ¿Hay algo de cierto en esto?

En mi caso no, me gusta todo tipo de música e intento aprender de todos los estilos.

¿Cuáles son tus próximos planes y proyectos?

Mis próximos planes son el lanzamiento estos próximos días de “Climbing” y empezar una pequeña gira. Para los directos hemos preparado un espectáculo visual con Dslnc que juntan a la perfección sus imágenes con mis temas en directo. Tengo también algún remix por publicar y estoy trabajando en otros que se publicarán durante este año.

¿Qué opinas de la escena electrónica nacional?

La electrónica nacional sin duda vive un gran momento, hay mucha gente creando cosas realmente buenas y muy variadas, la prensa se empieza a volcar mas y cada vez salen mas festivales. Realmente no hay diferencia entre producciones internacionales y nacionales
como pasaba tiempo atrás. Cada vez mas artistas son reconocidos internacionalmente y eso es realmente
bueno.

Bruno Garca es un profesional inquieto, hiperactivo y estrechamente ligado a la escena electrónica internacional. A punto de lanzar Sheroine, su nuevo disco como Brunetto, aprovechamos para hablar con él y que nos ponga al día.

Sheroine es tu regreso después de un 6 años sin publicar un LP completo ¿a qué se debe este largo silencio?

Lo primero, con vuestro permiso, me gustaría darle un cosqui a Cronos pues los años me pasan volaos. Uno ni se percata casi. La razón de mi “silencio” es muy sencilla: desde que aterricé en Barcelona, dejando atrás mi sótano-estudio de Sevilla y el pinchar por las noches, me he dedicado en cuerpo y alma a trabajar para otros músicos, sellos, distribuidoras o agencias de música. Cito por ejemplo a Decoder Muzique, Phonomonkey, Hyperdub, Kompakt… o cómo no, Miracle e Irregular, donde continúo dando el callo a día de hoy.

Como Freelastica también he reinventado mi modus operandi. Ahora es la niña de mis ojos, una agencia de prensa que, en la medida de lo posible, filtrará lo mejor para todos vosotros, los medios. En definitiva, cambié la noche por el día. Las madrugadas encerrado con los cacharros o soltando discos, por las 8-12 horas de oficina pura y dura. Aún así, para no perder el tacto, he sacado algún que otro tema suelto, remixes y producciones para eventos o TV.

¿Con qué medios y artistas has estado trabajando estos años?

Seguro que me dejo alguno en el tintero, pero así a bote pronto me vienen a la cabeza (artistas) Trentemøller, Modeselektor, Telefon Tel Aviv, The Field, The Toxic Avenger, Burial, Ellen Allien, Supermayer, Morgan Visconti, Loo & Placido, The Suicide of Western Culture, Boreals, Lasers, Fernando Lagreca, Deepchord/Echospace, Pulshar, Pablo Bolívar, Ojete Calor, Des Ames Libres, Cyberpunkers, Rusty Warriors, Coyu, Edu Imbernón, etc.

(Medios) Actualmente trabajo para Clubbingspain (¡7 añazos ya!), Denso Mag y MedMad (MedWinds). Colaboraciones puntuales en CLONE y GO!. Anteriormente estuve en Spinner/AOL, La Milk, GAZ, etc.

Irregular es un sello que cada vez pisa más fuerte. ¿Qué destacarías de su trayectoria?

Curiosamente, mi primera toma de contacto con Irregular fue editando el EP “Mag is in the Air” en 2008. No fue hasta que me mudé a Barna cuando directamente entré a formar parte activa del sello. En Marzo de este mismo año hará ya 4 años de eso. La trayectoria la voy a denominar de “insaciable”. Mira que no se trata de un sello que edita discos como churros, o fiche a todas las bandas que se le presentan. El caso es que mejor poco y de calidad, que mucho y reguleras. Es una suerte ver cómo nacen y crecen proyectos como los de The Suicide of Western Cutlure, Lasers o Boreals.

No pienso olvidarme de los talentosos Older y The City’s Last Noise, cada uno en su terreno. Menos aún de Fernando Lagreca, quien es un veterano que se adapta muy bien a los tiempos sin perderle la cara a su integridad. Son tiempos difíciles, eso ya estamos hasta el potorro de escucharlo, pero es precisamente en estos tiempos cuando la fuerza interior, el espabilarse aunque sea chupando la raspa de un arenque y la creatividad salen más a la luz. Cuando la patata late, eso es lo que hay.

Tu nuevo trabajo tiene un curioso título que se presta a muchas interpretaciones ¿qué tienes que contarnos al respecto?

Siempre he sido de esos que piensa en jugar con las palabras, inventar alguna nueva uniendo otras dos y que encima sea por un motivo de verdad, no para hacer un chiste fácil, por ejemplo. Es el caso de “Sheroine”. Tras una semana dándole vueltas y teniendo muy claro que el título estaría dedicado a las súper-chicas de los comics fluyó este: She+heroine. La segunda palabra, además, me encanta por su doble mordiente.

Además de ser ese personaje con poderes, extra-fuerza o lo que sea, es ese opiáceo que te deja grogui. Considero que en mi música hay muchos elementos narcóticos. Colchones, soniquetes, voces, etc… La portada del disco ha cumplido con creces esa misma idea. La “heroína” tiene una mirada algo inerte, los ojos y el rostro bañados en rojo sangre, cosmos y atmósfera humeante alrededor, y esa mano, esa mano difuminada pero en extraño movimiento…

¿Qué sonidos te han influenciado más a lo largo de los años? ¿Están presentes en tu nuevo disco?

Te caerías de espaldas si te dijese toda la música que escucho. Llevo con la oreja pegada a un cassette, tocadiscos o lo que sea desde 1988. Sin duda alguna, los sonidos que más me han marcado desde siempre han sido el parido en Bristol, Manchester, Oslo, Nueva York y Berlín. Me excita la mescolanza entre broken beats, guitarras, electrónica atmosférica o nostálgica como la escandinava, rap underground y voces que más que cantar, sugieren.

La década de los 90 es un hogar para mí. Cuerpo y alma los tengo aún por allá. En este nuevo disco la palparéis. En esta ocasión también me he dejado llevar por algo de post-step y techno. En cuanto a formaciones, me pirran Boards of Canada, God Lives Underwater, UNKLE, Orbital, Mondkopf, Death in Vegas, Death Grips, Antipop Consortium, The Knife, Shadow, Krush o Apparat.

En la electrónica viene siendo cada vez más habitual contar con voces invitadas en algunas canciones. En Sheroine también has contado con este tipo de colaboraciones. ¿Consideras esto como una apertura al pop?

Curiosamente en estos últimos 5 años he estado más en contacto con el pop de lo que estuve en el resto de mi vida. Siempre ligado a electrónica, rock y hip hop. He encontrado en él una sensibilidad muy especial y que personalmente creo que casa muy bien con todos los elementos con los que me gusta trastear.

También os digo que ya en mi primer álbum Déjalo Así Bru (Satélite K, 2005) conté con las voces de Uno y la mexicana Valentina González. Años después, en B+ también me dio por contar con colaboraciones vocales. Me apetecía tanto como ahora. En ese “B+” ya podía olerse algo de pop en Pravda (con Zhanna), Stayin’ Away (con ACCD)  o A World in Pieces (de nuevo con Uno). En esta ocasión, ese soplo sugerente -que no pasteloso- lo podéis intuir en Evergreen (con I AM DIVE), Kidult (con Fede Weiss) o Cinnamon, con la actriz Verónica Mey. Más oscuro y casi-gótico, Kuklinski, con ACCD. Ya no te cuento de los raperos americanos Young Quincy y New5ense. ¡Poca broma con ellos! Jajaja.

Algunos de los tracks instrumentales tienen un cierto poso cinematográfico. ¿Qué relación hay entre el cine y tu música?

Soy muy cinéfilo, aunque esto no quiere decir que me vea todas las pelis indies o que reciben premios. Soy un tanto “macarra” en este sentido. Me fascinan los thrillers de ciencia ficción o cualquier peli con zombies o infectados. Ciertamente, la música dentro del mundo del cine (cada vez más las series y los vídeo-juegos) es algo que me apasiona. Recuerdo haberle regalado a mi padre unas cuantas cintas con bandas sonoras tipo Carros de Fuego, Battlestar Galactica, Magnetics Fields, The Exorcist… o con grandes músicos como Badalamenti, Giorgio Moroder, Vangelis o Morricone.

En serio, todo esto me flipa tanto que está claro que algún goterón habrá caído sobre lo que produzco. He musicado ya algún que otro documental (La Casa de las Sirenas, El Fantasma de los deseos…), libros interactivos o spots de TV, pero aún tengo la espinita clavada de meter o hacer algo para el cine. Si Darren Aronofsky, Danny Boyle, Amenábar o Kike Maíllo nos están leyendo, por favor, ¡que llamen al 999999999019 inmediatamente!

Nos ha sorprendido que le dediques un tema a un asesino de la mafia neoyorquina. ¿Los bajos fondos son una pasión oculta de Brunetto?

Antes de responder esta pregunta he de decir que nadie murió ni fue torturado durante la grabación de Kuklinski. Richard Kuklinski es un personaje que me fascinó siempre, desde que conocí sobre él en un documental de la HBO. Un tipo hecho y derecho que tenía como vocación asesinar a sueldo. Pero al mismo tiempo, un padre de familia ejemplar. Amor y respeto total. Puro contraste ¿No? Moralina y violencia. Mi tema se iba a llamar concretamente The Iceman, que era el apodo que tenía, pero finalmente me decidí directamente por su apellido, más sonoro si cabe. Creo que la canción ha quedado muy completa, tiene ese punto de cagalostris, tensión, pero también de amor y confianza.

Al margen de las voces invitadas ¿qué otros artistas colaboran contigo habitualmente?

Tengo la cabeza más dura que la del Toro de Wall Street. Normalmente me gusta trabajar solo. Mira, ahí me parezco mucho al Kuklinski de niño, y no tan niño (jajaja). En todo caso, al igual que con las voces, he pedido en alguna ocasión que me grabasen un par de pistas de guitarra amigos a los que quiero mucho, como Evolve o Miguelo. También músicos consagrados, como Rubén, de Rare Folk, o el saxofonista Rubén Morán. Todo esto pasó especialmente en el primer y tercer disco. También para gozar con ellos mientras hacíamos directos.

En Sheroine, todo lo musical e instrumental ha sido a lo Juan Palomo, yo me lo guiso… Artistas a los que admiro y tengo cerca habitualmente, personas de las que jamás me cansaré de oír lo que tengan que decir, por ejemplo Pablo Bolívar (quien ha masterizado Sheroine), Xarlene (artista visual) y Fernando Lagreca. Ahora estoy embarcado en algo que me tiene súper palote cara al 2014. He empezado a trabajar con la compañía de baile Iron Skulls (contemporáneo y breakdance). Me encanta intercambiar pareceres con ellos y ojo, que menudos artistazos que son.

Has trabajado con grandes nombres de la escena internacional como Burial, Modeselektor, Trentemøller y Ellen Allien. ¿Qué experiencias y aprendizaje puedes contarnos de haber colaborado con ellos?

Precisamente, he aprendido más de la artista que menos me gusta su música, la alemana Ellen Allien. Me parece una mujer de armas tomar, muy decidida, una todoterreno. (Entre semana) Piensa con la cabeza, el corazón y el bolsillo. Ella ha sabido como explotar una marca como BPitch Control con el sudor de su coñ*** Muy admirable también el trabajo de Anders, Modeselektor/Moderat y todos los que tienen a su lado. Profesionales como la copa de un pino.

Todos estos me han enseñado a no vender humo, a canalizar ilusión con realidad, a que si te comprometes con algo debes procurar siempre dar lo mejor de ti y ¡ostras! también he aprendido a dominar mejor el inglés. Burial va a su bola. Siempre lo fue y así seguirá, aunque de repente nos regale un selfie. Jejeje  Me tocó trabajarle ese fantástico y mágico Untrue. Este chavalote me demostró cómo haciendo lo que a uno le sale de las pelotas sin calcar nada ni a nadie puedes ser la comidilla de medio mundo.

¿Qué opinas de la escena electrónica nacional?

Pues que cada vez me rindo más a sus pies. No hay más que mirar a nuestro alrededor, mucho talento suelto que por fin ha decidido sacudirse los complejos de inferioridad -con respecto a la escena internacional- para por fin dar rienda suelta al talento personal. Además de, por supuesto, todos los “Irregulares” mencionaría a Fàbel, bRUNA, Uner, Dr Res, Nev.era, Uxuka, Pulshar, Talabot, XTRNGR, Cauto, Árbol, I AM DIVE, D-Fried, BeGun, Monki Valley, HD Substance, Brünch, Pional, etc.

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Con su extensa trayectoria profesional, Rosa Pérez es toda una institución cultural en nuestro país. Su labor de investigación y difusión es una fuente inagotable de referencias interesantes, que van más allá de su programa “Fluido Rosa” en Radio3. Tenemos el honor de entrevistarla y compartir sus impresiones sobre los temas que ocupan una de las mentes más lúcidas e inquietas de la radio en España.

Actualmente es muy común llamar “magazine sonoro” a un programa de radio, sin embargo, tú ya llevas haciendo esto muchos años con Fluido Rosa. ¿Lo consideras un programa de radio pionero en formato y contenido? ¿Y una inspiración para los demás?

Bueno, pionero, en el sentido de darle una dimensión visual utilizando internet, sí. Desde un principio vi claro que esa herramienta podía ser muy útil, pero sin olvidar que lo que hacemos es un programa de radio. Quiero recalcar eso, ya que en estos momentos se empieza a difuminar cuál es nuestro cometido, ya que se da más importancia a “retuitear” y hasta donde llega ese retuit (¿una nueva forma de EGM?), a contabilizar supuestos seguidores a través del “me gusta” de Facebook, etc. y se valoran menos los contenidos, la investigación, la elaboración, en definitiva, la línea editorial. Algo que en Fluido Rosa hemos marcado muy insistentemente, no solamente para definirnos como programa, sino para mantener un hecho diferencial en relación a otras propuestas radiofónicas.

¿Una inspiración para los demás? Pues no sé. No tengo ni idea de hasta dónde puede llegar nuestro programa y si sirve a otros. Si es así y es en positivo, me alegra. Si conseguimos que la comunidad artística nos siga, estaremos satisfechos. Pero si un oyente perdido en el mundo se conmueve con lo que ponemos o de lo que hablamos, también. Pienso que la radio es efímera y por ese carácter tan específico se disuelve tras salir a las ondas. A mi es algo que me fascina. Ahora además queda en la red, por eso le buscamos un lenguaje que jugara con ambos mundos.

¿En qué otras iniciativas musicales y artísticas estás involucrada más allá del programa?

Bueno, la verdad es que el programa y otras colaboraciones dentro de la emisora (por ejemplo Resonancias, dentro del Extra de Radio3) u otros canales de la Corporación RTVE me mantienen bastante ocupada, pero siempre estoy dispuesta a participar en encuentros, simposios, mesas redondas y otras actividades que se relacionen con la creación actual para difundirla a través de mi experiencia, etc.

He colaborado con prácticamente todos los centros de arte del país, con colectivos, o festivales como Sónar, Croma, LEV, Keroxen, y recientemente en Pronostica. Por otro lado, mantengo un proyecto (que va creciendo muy poco a poco) que es BroadcastingArt, que se articula en varias fases: el concurso internacional de Arte Sonoro y los Talleres con los que generar un mapa sonoro que agrupa diferentes experiencias, con los que tenemos dos CD´s editados, gracias a la colaboración con la Fundación Ladines en Asturias y el Centro de Arte La Panera de Lleida.

Como oyentes, tu trabajo nos ha puesto en contacto con música, iniciativas y artistas que quizás no hubiéramos descubierto nunca por nosotros mismos. ¿Qué te aporta a ti, como creadora de esos contenidos, ser una fuente de conocimiento para tus oyentes?

Bueno, seguramente a mi me aporta igual o más que a los oyentes. Mi trabajo es el de transmisor de ese conocimiento, que por otra parte es quizás lo que más me apasiona de mi trabajo, la labor de investigación, de búsqueda. No me conformo con cualquier cosa y me gusta ahondar en lugares poco explorados (el antiguo Bloque del Este, tiene mucho que aportar) donde los creadores no han estado sometidos a la pesada losa del marketing, la moda o el mercado occidental. También me apasionan las mezclas, las relecturas de la tradición y la puesta al día de timbres y conceptos, que no están caducos.

­­Podemos pensar que una persona como tú, con unas inquietudes culturales tan intensas, explora y contacta constantemente con nuevos proyectos y artistas ¿Reconoces el material interesante nada más verlo? ¿Identificas inmediatamente qué esconden que lo hace especial y su valor para ser compartido?

Como he contestado antes, me gusta explorar y contactar con nuevos proyectos y artistas. Eso no quiere decir que a veces no se me escapen cosas, claro. El acceso a tanta información, en muchos casos, impide que puedas ver lo más cercano, pero siempre intento cribar y seleccionar aplicando mi propio criterio, reconociendo el material interesante, como bien dices, casi nada más verlo u oírlo. Supongo que los años escuchando e intentando reconocer lo que es verdaderamente interesante hace que se desarrolle un sexto sentido para poder identificar dónde hay algo novedoso, pero no hay que olvidar que es muy importante aplicar unos criterios de calidad mínimos y no hacer concesiones.

Compartir esa información es parte fundamental de mi forma de ser y mi trabajo. No entiendo la información como “propiedad”, por eso no entiendo las exclusivas. Puedo presentar algo que creo que sólo conozco yo, pero nunca lo mantendría oculto por razones de “exclusividad”. Más bien al contrario, a mi me queman los descubrimientos y enseguida los pongo (jajaja).

También pienso que mi labor en Radio 3 es buscar lo que aún no ha nacido y que es ahí donde debemos estar como medio público, explorando entre el magma inicial de muchos de nuestros creadores, vislumbrando un escenario antes de que éste se produzca.

Hasta hace poco tiempo, el adjetivo underground asignaba con claridad el riesgo, la transgresión y la profundización en nuevos lenguajes artísticos ¿Esto se sigue dando todavía? ¿Los circuitos comerciales viven de espaldas a esos valores o los han asimilado como parte de su catálogo?

Efectivamente, pero en otro momento, el termino Underground significó cutre, minoritario y carente de calidad e interés. También el término Vanguardia nos retrotrae a principios del siglo 20. Los adjetivos o formas de definir movimientos o grupos creativos a veces no abarcan con exactitud el significado exacto. Con el tiempo se transforman, o mejor dicho, se deforman y se ponen al servicio del establishment.

El mercado es capaz de asumir e incorporar todo lo que sea susceptible de ser vendido y ahí entran los movimientos artísticos, los cambios de comportamiento social, los grupos de música, etc. En algunos casos, esos valores han sido asimilados y se venden en los grandes almacenes como una marca o estética contemporánea (Es curioso ver a niños con camisetas de los Ramones, por ejemplo. Si sus padres tuvieran conocimiento de lo que representaron en los 70, seguro se escandalizarían, pero como lo vende H&M….) jajaja

La cultura oficial en España no pasa por su mejor momento ¿Existe un tejido creativo que funcione como alternativa a esto?

Hombre, yo pienso que sí. Que pese a las políticas culturales que se vienen desarrollando en nuestro país, desde la “decomocracia”, y teniendo en cuenta que ningún partido en el gobierno ha apostado por la cultura de base, creando infraestructuras y tejido. Pienso que los creadores han tenido que ir sorteando dificultades para unas veces salir a la superficie, gracias a la ayuda de alguna institución, y otras, seguir sobreviviendo en las catacumbas, cuando las instituciones deciden cerrar el grifo.

Es una lástima que se haya construido Museos y Centros de Arte en prácticamente todas las capitales de provincia y que los planes no hayan ido más allá de la mera construcción, o sea del ladrillo, que esos espacios no se hayan abierto junto a un plan económico y de viabilidad, con objetivos claros y transparentes y con planes a largo plazo, contando con la realidad de la zona, la base creativa del lugar y las sinergias entre instituciones.

Tu carrera está muy ligada a la música electrónica. Sin apuntar a la nostalgia ¿hay algún recuerdo que destacarías especialmente como un momento histórico en tu vida profesional?

Bueno, he tenido la oportunidad de ver a muchos artistas a los que admiro o he seguido de forma más o menos continuada. Tampoco soy “mitómana”, por lo tanto, juzgo a cada artista en su contexto y lugar. Pero sí me hizo mucha ilusión participar junto a Laurie Anderson en la performance que hizo en el MUSAC, con motivo del I Broadcasting Art, en el que actuó como artista invitada, haciendo una recreación de un programa de radio. Para mí fue un honor.

Antes de que se usaran las redes sociales como vínculo con las audiencias, tú ya llevabas tiempo desarrollando formatos interactivos en tu espacio, una manera diferente de escuchar un programa de radio, mostrándose sensible a la experiencia en la red a tiempo real ¿Es Internet el campo de experimentación perfecto?

Bueno, es una herramienta más. Sirve desde el momento que tiene una capacidad de penetración muy grande, pero también el esfuerzo tiene que ser arduo para que tu trabajo llegue a algún sitio. No es la panacea. Es muy útil para intercomunicar a gente que está en sensibilidades afines e inquietudes concretas.

En cuanto a la experimentación, encuentro artistas experimentales pero no formatos rompedores. Se siguen repitiendo los esquemas de revista, estación de radio, etc. Como he dicho al principio, a mí me sirve como instrumento que amplía la acción de un programa de radio. La radio sigue teniendo sentido en base a la especialización y el criterio que debemos utilizar los profesionales. Es ahí donde reside nuestro valor y donde se pone en alza. Lo demás, las radiofórmulas, las playlist de éxitos, etc, da lo mismo que estén en internet o donde sea, puesto que se dirigen a un público poco exigente.

El arte contemporáneo es caldo de cultivo para proyectos de toda índole, incluyendo a veces propuestas que parecen preocuparse fundamentalmente por mostrar originalidad a cualquier precio, anteponiendo impacto a trascendencia. Según tu criterio ¿todo vale?

No, no todo vale. Y eso se ve muy bien cuando algún artista, en su afán de protagonismo, presenta una obra que llama especialmente la atención a los medios de masas. Si detrás no hay nada, al final se suele caer por su propio peso, ya que esos mismos medios dejarán de apoyarle si no consigue que su propuesta siga manteniendo el mismo nivel o superior de impacto, gracias al escándalo o el absurdo. Es una pena, pero es así.

Finalmente ¿Qué opinas de la escena electrónica nacional?

Creo que la escena electrónica, por primera vez en la historia, nos ha pillado dentro; por lo tanto, hemos tenido acceso a la tecnología y el apoyo de medios igual que en otras partes del mundo. Aún se siguen notando carencias en la formación de nuestros músicos, pero en general nuestro nivel es bueno, mucho mejor que en el pop, donde estamos atascados desde hace décadas.

Tal vez falten más escaparates para ir creando una red más sólida, puesto que muchos trabajan de forma individual y es una lástima. He tenido oportunidad de juntar a creadores electrónicos con motivo de los talleres BrodcastingArt y ha sido muy satisfactorio ver que artistas cercanos físicamente no se conocían y que a partir de esos encuentros hayan surgido proyectos y sinergias conjuntas. Desafortunadamente la mayoría de festivales (especialmente los más importantes) no están al servicio de nuestros creadores, a los que en muchos casos la propia organización considera de segunda categoría.

La música de David García (Fur Voice) es luminosa y magnética. Su voz tiene la peculiaridad de haber encontrado asiento libre en una grada repleta de influencias heterogéneas. En sus canciones convive un poco de todo sin disconformidad, transmitiendo un optimismo ajeno a las frivolidades, que alivia la sed como un refresco en la terraza. Ha respondido a nuestras preguntas en esta entrevista.

TR – El proyecto Fur Voice parece estar a medio camino entre la creación musical, visual y vocal. ¿Es complejo nadar en esas aguas?

FV – No, sólo se trata de música, de creación musical. Aquí también entraría la creación vocal, que es importante para mí. Practico sesiones de armónicos para explorar la voz como instrumento, un mundo de mantra-trance que conocí en 2005 y que me cambió la visión de nuestro instrumento, algo tan natural como los limones. Lo que dices de creación visual son colaboraciones con otros artistas, por amistad y cercanía, Chuso, Morraja, González, ahora con Alba para Concerts Privats… Me gusta nadar en las aguas así que no me es complejo.

TR – Hoy en día se acostumbra a etiquetar rápidamente cualquier nueva propuesta musical, ¿crees que hay alguna que se adapte a ti?

FV – Sí, muchas se adaptan a mí.

TR – Tu propuesta artística muestra una especie de caos controlado ¿Cómo es el proceso creativo en tus composiciones?

FV – El proceso… a menudo comienza con un impulso que después se va desarrollando. Escribo letras en una libreta, a veces sólo una frase que con el tiempo crece. Después, o mientras estoy escribiendo las letras, pruebo armonías con los instrumentos que tengo en el estudio de casa, sobretodo con el piano y la voz, e improviso también ayudado por pedales de efectos y samplers. La improvisación te lleva a otra futura canción, que nace a la inversa que la anterior. Después grabo todo, selecciono, ordeno y vuelvo a grabar. Pasan meses quizá un año hasta que doy por acabada una canción.

TR – Fur Voice es un artista que trabaja en solitario o cuentas con un equipo de colaboradores en tus creaciones?

FV – Hasta ahora he compuesto siempre en solitario, así que me gustaría colaborar con alguien también.

TR – ¿Qué relación tienes con la música electrónica?

FV – Mi relación con la música electrónica viene desde la adolescencia, desde los 14 años que descubrí la vertiente más digital. Pasé de grabarme en cassette con la guitarra a toquetear programas para producir música. Esto fue una revolución para mí porque pude ampliar las canciones, evolucionarlas a algo más. También grababa sonidos de electrodomésticos y básicamente todo lo que tenía cerca, por ejemplo grabar al periquito y convertirlo en un sonido irreconocible, esto me encantaba. Tampoco tenía ninguna base musical ni cultural. Creo que lo primero que escuché de música electrónica fueron los sintes del «Low» de Bowie, por esa época, y no sabía que existían los sintetizadores. Creo que de alguna forma yo quería imitar la música electrónica que iba descubriendo pero como no sabía hacerlo me buscaba otras vías para llegar al mismo puerto. Y al final me daba cuenta que no estaba nadando en las mismas aguas.

TR – Tus videoclips tienen una intensa carga emocional ¿a qué nivel sitúas la creación visual en tu proyecto?

FV – Es lo que decía al principio, el proyecto es sólo musical, y los videoclips se suelen hacer para promocionar un disco. Están a ese nivel.

TR – ¿Es complejo trasladar tu música al directo?

FV – Al revés, nace en directo. Lo complejo es trasladarla al estudio.

TR – Fur Voice se considera un artista al que le gusta trabajar encerrado en su habitación o prefiere el contacto con el público?

FV – Por lo pronto no me quiero creer que tengo una única dinámica de trabajo. Me gusta lo que te da el contacto con el público para trabajar encerrado.

TR – ¿Qué opinas de la escena electrónica nacional?

FV – Estamos en un momento de cambios. Supongo que se notará en la escena también. De todas formas no te puedo hablar como si tuviera una idea muy clara, te puedo contar que recientemente por ejemplo estuve en un concierto de Lolo y Sosaku aquí en Barcelona y me gustó mucho. No sé si ellos pertenecen a la escena electrónica nacional.

TR – ¿Qué podemos esperar del Concert Privat Electrònic que estás preparando junto a Alba G. Corral y Logical Disorder?

FV – Yo por mi parte espero algo distinto, y espero que vosotros también.

www.furvoice.com

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La electrónica en directo cobra nueva dimensión sensorial gracias a los artistas visuales, que nos ofrecen un punto de enfoque en la experiencia de la percepción del sonido. Tímpano y retina trabajan juntos en hacer bailar nuestras neuronas. Hoy entrevistamos a Alba G. Corral, uno de los nombres más destacados en el arte de amplificar la música más allá del oído. Con la aportación de su sensibilidad exquisita en la generación de imágenes Live Cinema, descubrimos el espacio creativo de la música admirable (la que, literalmente, se puede mirar).

TR – ¿Qué música sueles escuchar?

AGC – Dependiendo del momento, ahora mismo estoy escuchando mucho a Chromatics, Grimes, Portishead (tuve la fortuna de verles en Barcelona), y grupos bastante nuevos que salen de la cantera SoundCloud. Soy de las que escuchan listas de reproducción, antes sí que escuchaba discos enteros, por ejemplo Placebo y su “Without you I’m Nothing” o “Purple Rain” de Prince.

TR – ¿Cómo generas tus visuales y qué materia prima utilizas en su desarrollo?

AGC – Las visuales son generadas en tiempo real, esto quiere decir que a medida que ocurre la actuación, a través de códigos (comandos que son interpretados por la máquina y generan acciones), puedo ir pintando la pared y sincronizando partes con la música. Últimamente también uso el recurso de Modul 8 que es muy intuitivo y fácil para realizar otro tipo de cosas, y luego voy mezclando y aplicando filtros en directo. Está dentro del contexto LIVE CINEMA. La materia prima de la receta es el código, la programación que es un lenguaje al cual estoy familiarizada y me resulta muy útil para «inventar» formas, texturas, colores y poder darles vida en el directo. Pero no me cierro a otras herramientas.

TR – Nos hemos habituado al maridaje en directo entre músicos y artistas visuales como forma de espectáculo audiovisual completo, pero en muchos casos seguimos asignando a la imagen un papel de acompañamiento decorativo ¿cómo se transciende ese prejuicio para lograr un protagonismo al 50 %?

AGC – El lenguaje de la imagen y el lenguaje del sonido generan un estado que nos ayuda a escuchar mejor y a ver mejor, el protagonismo del mensaje creo que no se debe medir a porcentajes equitativos, sino que tiene que empezar a pensarse de manera global, resultado de la visual, sonido, escena, público, y energía que se transmite, todo esto unido. Habría que pensar más los directos dejando el ego a un lado, el ego visual que hace que no se escuche la música mientras se trabaja y el ego musical que quiere ir casi siempre por delante. Por tanto no creo que sea un prejuicio, sino un camino de evolución en las actuaciones en directo.

Para poder expresar mejor los contextos y sin que uno vaya por delante ni por detrás, tendríamos que dar más espacios y silencios.

TR – ¿Crees que añadir visuales a los directos de los músicos es sólo una moda o lo consideras un territorio creativo definitivamente establecido?

AGC – En los últimos festivales que he podido asistir he visto un cambio de cómo se están realizando los directos con músicos. Estamos en un buen momento para entablar diálogos entre las luces de escenario, instalaciones leds, mapping, visuales y música. Siempre y cuando empecemos a encontrar el “por qué”.

El mapping tuvo su momento de apogeo y creo que cierra también una etapa (sobre todo después del espectáculo de Amon Tobin (ISAM). Las visuales es todo lo que puedes aportar y expresar para que el público prefiera ver el concierto sin estar con los ojos cerrados. Sobre si es una moda no se qué decirte. Creo que las modas individuales de cada medio (mapping, leds, luces, visuales, kinect) están convergiendo a proyectos mas multidisciplinares donde se puede expresar con mucha más libertad que antes.

TR – Cuando ilustras música ¿piensas en imágenes, en sonido, o en ambas cosas?

AGC – Cuando ilustro música me dejo llevar, al igual que cuando bailas sientes la música y tu cuerpo se relaja y se mueve.. es algo parecido. Pensar, lo que se dice pensar, lo realizo en el proceso previo que es cuando «armo» el set y programo los comandos. En el directo sientes y te metes como nadando en las ondas del sonido, se crea un feedback de sensaciones. Tienes una una preparación en la parte más técnica necesaria, pero no obsesiva. Lo que más me gusta es ese trance cuando estoy disfrutando de lo que estoy sintiendo con los sonidos y las visuales. El error forma parte de la sorpresa y la espontaneidad de dejarte llevar con algo que me apasiona que es la música es bastante mágico.

TR – ¿Has realizado proyectos al margen de ese vínculo con el sonido? ¿El público asimila un trabajo completamente visual sin el soporte de la música?

AGC – Sí, sí se asimila al igual que asimilas un cuadro. Aunque al igual que el sonido y el oído también se educa y se entrena nuestra observación y nuestro mirar.

Tengo en mente hacer algunas piezas en impresión, esas capturas de momentos, fotogramas que se quedan congelados me parecen fantásticos. Aunque con lo que disfruto más es con la unión visual-sonora.

TR – Compaginas tu carrera artística con la docencia formativa. ¿En qué estado dirías que se encuentra esta disciplina al contactar con la inventiva de otros creadores visuales?

AGC – Creo que está sedienta de descubrir y aprender las nuevas técnicas que van apareciendo donde la programación cada vez es menos analítica y más creativa. Pero para poder llegar a un punto donde podamos utilizar estos conocimientos nos tenemos que dejar llevar primero por intentar descubrir qué es lo que queremos expresar, o por donde nos sentimos mejor haciendo cosas, y más tarde la técnica nos dará el refuerzo que necesitamos. Aunque aprendiéndola antes iremos más fluidos en la etapa de creación pura y personal. La gente está muy preparada en el terreno multidisciplinar y la creación visual ha entrado en las escuelas para poder dar una herramienta creativa muy potente. La generación “Da Vinci” me parece super interesante. Privilegiados.

TR – Siempre te vemos abierta a colaboraciones con otros artistas. Eso nos parece una manera muy sana de enriquecer el trabajo propio. ¿Notas todo lo aprendido de ellos en tu trayectoria?

AGC – Si no colaborara estaría en el pozo del desarrollo solitario sin mostrar lo que me gusta crear y sin llenarme de los demás. Todo forma parte de por qué me divierte todo esto, y colaborar, aprender, caminar con otras personas es una de las partes más importantes y enriquecedoras de todo este juego. Aprendes que lo más importante es la valoración mutua, que te llene, que sientas el trabajo de los demás y que el respeto sea mutuo y la libertad creativa exista al igual manera en la visual y en sonido. Somos muy diversos, tenemos maneras de procesar y de colaborar cada una muy dispar. Sin música no podría crear este tipo de directos. Me alimento de ellos.

Por ejemplo los primeros conciertos que hice con Miguel Marín (Arbol) han sido de los que más aprendí. Aun no tenía las tablas y la confianza que puedo tener ahora, y él confiaba en mí, siendo muy riguroso. Es uno de los músicos que mejor visualiza su música. Tiene en su universo sonoro una pantallita. Hicimos juntos varias actuaciones que son joyitas en mi memoria.

TR – ¿En qué otros proyectos estás trabajando actualmente?

AGC – Ahora mismo hemos acabado la segunda gira de The Space in Between con Nikka, proyecto que sigue vivo y transformándose. Nos sirve para poder plasmar una idea colaborativa que tenemos muy clara las dos. El grupo Stendhal Syndrome sigue contando conmigo para sus directos, todo un placer.

Aparte de estos dos proyectos, que son los mas fijos y estables, he pasado por un periodo de movimiento interno y externo que seguro afectará a cómo quiero hacer las cosas a partir de ahora.

Para la temporada que viene ando preparando una actuación en Barcelona con un festival emergente y de muy buena calidad que me apetece un montón. Invertiré más tiempo en el proceso de producción.

TR – ¿Qué podemos esperar del Concert Privat con Fur Voice y Logical Disorder?

AGC – Como decía antes, este es uno de los primeros proyectos que vamos a realizar después de este punto de inflexión que siento y quiero tener. Así que experimentaremos cosas nuevas e intentaré crear un ambiente visual y escenográfico para dar un hilo a estos dos artistas que admiro y que nunca he tenido la oportunidad de trabajar con ellos. Intentaré hacer que merezca la pena escuchar la música sin cerrar los ojos.

www.albagcorral.com

www.concertsprivats.com

Logical Disorder (Javier Barrero) es una de las referencias más destacables e interesantes de la electrónica nacional. Su trabajo investiga aspectos más ambientales del techno post-industrial. Su sonido es hermosamente denso y oscuro, sin renunciar a un espectro cromático amplísimo en matices. Los totalitarismos, el desánimo o los estados mentales alterados son referentes de sugestión en su obra, logrando dotarlos de una sensibilidad épica. Además, acaba de publicar disco: The Place Where The Eyes Don’t See, recientemente reseñado en Transistora.

TR – Tu obra tiene un componente marcadamente perturbador ¿Es premeditado el despertar al público pasivo?

LD – No es que mi intención sea despertar a los demás, creo que es mas bien una manera de expresarme a través de la música, no obstante como soy un poco exhibicionista sí que me gusta provocar y hacer ver a los demás cosas que creo que son abominables dentro del sistema en el que vivimos, y en el que estamos tan tristemente enquistados. No pretendo plantear ninguna solución, solo preguntas.

TR – ¿Qué proceso creativo sigues a la hora de crear música?

LD – Me dejo llevar bastante por el momento y me suelto la barba, es como cuando tienes una fantasía sexual o haces el amor con alguien con el que tienes confianza, luego es plasmarlo mediante un secuenciador. Somos lo que comemos, lo que oímos, lo que tocamos… Creo que simplemente proyecto, digamos, lo que hay en mi base de datos en ese momento. También depende mucho del estado de ánimo y del día.

TR – La religión, los estados mentales alterados, la marca de los totalitarismos, la resistencia a la esperanza… ¿es fácil partir de esta materia prima candente para componer?

LD – Aunque no lo busco, son las historias con las que vivimos a diario, es algo que me sale solo. Si después de leer las noticias o ver programas de actualidad, te quedas igual con todo lo que está pasando en el mundo, si no te estremece, entonces es mejor que no escuches lo que hago, porque no te va a gustar.

TR – No obstante, tu trabajo no sólo se recrea por definición en ambientes oclusivos y sombríos, también reconocemos atmósferas más aireadas y frescas. ¿Es también la belleza un objetivo?

LD – Siempre me ha gustado la dualidad y la eterna lucha entre el bien y el mal. Todo en la vida tiene su carga positiva y su carga negativa, desde nuestros átomos, a la electricidad, el magnetismo… No hay construcción sin destrucción.

TR – Un ejemplo de cómo te las gastas: hemos visto directos tuyos en los que te acompañas de proyecciones de un documental sobre Hitler desfilando en Weimar. Nosotros hacemos una lectura de crítica subversiva al respecto, pero creemos que no todo el mundo lo entiende así. ¿Te ha traído problemas este tipo de conducta?

LD – Entiendo que quien viene a ver uno de mis directos está al tanto del tema, sin embargo no digo que no me gustaría actuar en un sitio digamos “no propicio” y crear un poco de alboroto. El objetivo de esas imágenes es eso, provocar y hacer pensar que no estamos tan lejos en el tiempo, que seguimos en los totalitarismos, aunque lo disfracen de normalidad, mi intención es que no te quedes igual.

TR – ¿Qué opinión te merece la música que sólo aspira a ser un entretenimiento?

LD – Tiene que haber de todo, pero personalmente, si una canción no mueve ninguna neurona dentro de mi cerebro no tiene ningún valor. La música es un lenguaje, y como toda narración, sin algo que decir, para mí no tiene sentido.

TR – ¿Cómo ves el panorama de la electrónica nacional?

LD – La rutina del mal… proyectos muy interesantes sin una escena decente donde transmitirse al público. Las instituciones se han encargado de que esto pase, y lo han hecho muy bien. Parece que nada es bueno si hace que pienses.

TR – ¿Qué opinión te merece la situación política que vivimos?

LD – Que estamos llegando a un cambio de ciclo, donde la presión que están ejerciendo sobre el pueblo finalmente traerá un quiebre de la sociedad y podremos ver un cambio. Pero también pienso que para eso aun falta mucho tiempo, estamos acostumbrados a ser serviles y obedecer las ordenes por muy difícil que nos lo pongan, como Milgram en su experimento.

TR – ¿En qué proyectos estás trabajando ahora?

LD – Ahora estoy con la promoción del nuevo álbum, intentando tocar fuera de Barcelona para expandir el virus. También estoy trabajando con Anna Anglès, una pintora y amiga en una instalación sonora y visual. Voy a colaborar próximamente con David Jornet (Strange2) en un álbum conjunto, y con David Gracia (Fur Voice) hemos empezado ya a hacer algo de ruido juntos, con él voy a hacer el próximo Concert Privat y esperamos sacar algo juntos a no tardar mucho. Y cómo no, estoy empezando a recopilar sonidos para lo que será un nuevo álbum que se editará en el sello Lovethechaos.

TR – ¿Qué podemos esperar del Concert Privat con Fur Voice y Alba G. Corral?

LD – Para mí algo nuevo, será como coger 3 frutas distintas y meterlas en la batidora, me parece que es muy buena mezcla. Tengo buena relación con ellos, Alba y yo hemos hecho algo juntos, y con David como decía antes ya hemos hecho el primer contacto y ha sido muy positivo.

www.logicaldisorder.com

www.concertsprivats.com

Hemos entrevistado a Microclima, una reciente plataforma de creación artística nacida en Barcelona. Jordi Saludes y Fernando Lagreca, sus responsables, nos cuentan qué es esta iniciativa y cómo trabajan.

TR – Microclima se presenta como una nueva plataforma de creación artística ¿podríais definir en pocas líneas qué la hace singular?

MC – Creemos que una de las cosas que más nos diferencian con otras plataformas es que intentamos darle una salida de tipo artístico a proyectos que involucran aspectos más relacionados con temas de cultura y sociedad. Desde un comienzo tenemos claro que no queremos ser un colectivo de artistas cuyo único objetivo es tocar o presentarse, o una agencia de booking o un sello. Nos interesa mucho más desarrollar o participar en proyectos en los cuales podamos de alguna manera permitir que la energía creativa de nuestros artistas esté presente. Somos una alternativa a lo más obvio para un artista, que sería la típica acción de conseguirle un bolo… queremos que su obra se pueda aplicar a otros aspectos que no sean la mera exhibición.

TR – Destacáis que sois un colectivo de artistas de la ciudad de Barcelona. Sin embargo, hoy es más sencillo que nunca trabajar online desde cualquier parte del mundo ¿Microclima está abierto a iniciativas de otros lugares?

MC – Si, ¡por supuesto! Tenemos proyectos y líneas de colaboración con otros artistas y profesionales en Paris, Londres, México DC, Tokyo, etc… y estamos abiertos a nuevas propuestas, vengan de donde vengan. Pero creemos en la frase “piensa global y actúa local”, y en lo que se refiere a nuestro radio de acción, debería crecer concéntricamente. Nosotros somos de Bcn, es nuestro espacio vital, y ahí es donde pensamos que podemos aportar nuestro grano de arena, para generar sinergias entre artistas, promotores y público, y donde podemos hacer una labor más comprometida a todos los niveles… lo que no quita que al mismo tiempo trabajemos con artistas, promotores o clientes de cualquier otro sitio.

TR – ¿Cómo y cuándo nace el proyecto?

MC – El germen o la idea de microclima nace en un encuentro informal de cuatro artistas, todos ellos músicos, dos de los cuales somos Jordi y Fernando. En ese encuentro surge la idea de intentar montar algo que sea una alternativa a cosas ya vistas en la ciudad a nivel de la escena de música electrónica, que es de momento nuestro campo de acción más predominante. Pensábamos en una plataforma o algo que nos representara, que nos hiciera crecer como artistas, que nos permitiera presentarnos en bloque, que nos hiciera tener más “pegada”, si se puede decir. En ese momento cero definimos lo que “no” queríamos ser, es decir, no queríamos ser una agencia de booking, ni un sello, ni una agencia de publicidad, etc, etc… y de a poco nos planteamos la posibilidad de hacer realidad la idea. Uno de nuestros integrantes estaba haciendo un máster en gestión cultural, planteó la idea de microclima como proyecto de fin de carrera y tuvo un fuerte apoyo académico, y a partir de ahí fue un trabajo de hormiga hasta llegar a gestar microclima tal y como sale a luz… hoy microclima está gestionado solamente por dos de las personas que estuvieron en su idea original, los otros dos siguen vinculados a la plataforma pero como artistas del roster.

TR – ¿Cuál es el proceso creativo/logístico que se pone en marcha cuando os llega una propuesta de proyecto?    

MC – Primero estudiar las características del proyecto, para poder hacer una evaluación de las necesidades artísticas, técnicas, financieras, etc. y en base a esto, ver las posibilidades de viabilidad. Si aceptamos el proyecto, elegimos el equipo de artistas y profesionales más adecuado, y presupuestamos. A partir de este punto, supervisamos todo el proceso hasta que concluye.

TR – Estáis a medio camino entre agencia de publicidad, comunicación y promotora cultural ¿cómo se compaginan esos ámbitos?                       

MC – Creemos que se compaginan bastante bien, siempre y cuando, a través del lenguaje artístico de nuestras propuestas, se le dé ese valor agregado que de alguna manera intentamos que nos diferencie. En nuestro esquema de la cadena de valor, el lenguaje artístico es fundamental, es allí donde logramos implicación de nuestros artistas, y es lo que determina que podamos de alguna manera convivir a mitad de camino de varias cosas: podemos operar casi como una entidad sin afán lucrativo si el proyecto lo requiere, podemos por otro lado, realizar trabajos o campañas con un mayor componente de valor económico, o podemos estar “in between” de estas dos cosas, es decir, a mitad de camino, que es donde más cómodos nos sentimos, y en donde creemos que se puede tener más alcance real a nivel social y cultural.

TR – ¿A qué tipo de público y/o cliente se dirige Microclima?

MC – Nos dirigimos a un público bastante variado… los que se tomen el tiempo suficiente en nuestra web verán que hay artistas muy diversos, con obras, asimismo, muy diferentes… algunas propuestas son ciertamente arriesgadas, y se orientan a un público más o menos “especializado”, pero otras, estamos seguros que pueden gustar a muy amplios sectores de público. Uno de nuestros principales objetivos es encontrar nuevas salidas para la obra de nuestros artistas, mas allá de los formatos obvios en cada disciplina, y poder generar nuevos proyectos y llegar a otros tipos de público. Eso en cuanto a público, tomado como consumidor de cultura o de espectáculo, si hablamos de cliente, planteamos dos líneas estratégicas: en una de ellas incluso los artistas pueden ser nuestros clientes, ya que dentro de nuestros servicios incluimos diversos tipos de asesoría artística, tanto para músicos, como para clubes, promotores, sellos, etc. y por otro lado también pueden ser clientes de microclima ONGs o entidades que necesiten algún tipo de contenido y/o solución audiovisual de bajo coste para sus proyectos. El abanico es bastante amplio.

TR –  Respecto al área de la música electrónica ¿qué relevancia tiene en la iniciativa y con quiénes estáis trabajando?

MC – Dado que los dos gestores de la plataforma somos músicos electrónicos, sin duda que esta disciplina ocupa un papel muy importante, no sólo como comentábamos antes desde el punto de vista de exhibición, de hacer conciertos, de conseguir bolos, etc, sino también por ejemplo a la hora de componer bandas sonoras, diseñar sonido para documentales, y otras actividades relacionadas con el tema audio, que es uno de los sectores que más tocamos. Es por lo tanto relevante a la hora de un funcionamiento se podría decir que base… luego, a partir de tener un cierto número de clientes que de alguna manera nos conocen y con los que nos relacionamos a través de proyectos enlazados con música electrónica, es donde intentamos construir redes para promover otras ideas, proyectos y artistas. Actualmente en el roster de música electrónica contamos con gente como Adyo, Nev.era, Strange2, Lucius Works Here, D-Fried, F.Lagreca, Fibla en su faceta de DJ, Logical Disorder, y algún proyecto más.

TR – Habéis participado en algunos festivales o jornadas de música electrónica ¿tenéis pensado crear vuestro propio evento, showcase, o cualquier otro formato, de artistas Microclima?

MC – Teniendo en cuenta que apenas llevamos 6 meses de vida, aun no nos hemos sentido con autoridad moral para proponerlo, pero por supuesto, hemos pensado en ello… nos gustaría poder montar algún showcase en algún festival como puede ser Sónar, poder ir a ferias internacionales como el Eurosonic o el PopKomm a enseñar nuestros artistas, y gestionar proyectos junto con la gente de CatalanArts! por ejemplo para mover nuestra propuesta fuera de España. Lo que de momento no tenemos pensado, creemos que no lo haremos jamás, es montar nuestro propio festival… hay ya demasiados festivales desde hace años, e incluso tenemos nuestras dudas de que el concepto festival al que estamos acostumbrados sea viable en un entorno de recortes y pocas ayudas públicas, con lo cual preferimos otro tipo de proyectos… aunque claro que nos encanta ir a festivales, y que nuestros artistas toquen allí!

TR – ¿Qué proyectos tenéis en marcha en estos momentos?

MC – Hemos puesto en marcha una nueva división dentro de la plataforma, que la denominamos µ-learn, y que son una serie de talleres, la mayoría de ellos para los más pequeños… estamos trabajando en la banda sonora de un documental de corte ecológico… también participaremos en un proyecto de difusión científica para jóvenes a través del Instituto de Ciencias Fotónicas, …en mayo comenzamos a trabajar en la música de la segunda temporada de una serie de arquitectura contemporánea para un canal de televisión de México… y un par de cosas más que tenemos para concretar, entre ellas un ciclo de conferencias o workshops en un nuevo espacio que se ha abierto hace muy poco en Gràcia (meeatings23) y una serie de colaboraciones con el centro educativo Mad Center.

TR – ¿Cuál es el futuro que esperáis para Microclima?              

MC – Nos gustaría poder seguir en la línea que nos hemos marcado, que nuestros artistas se sientan cuidados y arropados con el proyecto, y que podamos poco a poco trabajar en más proyectos de tipo social. Tenemos muy claro que microclima lo planteamos como una carrera de fondo, en la que tenemos que aprender día a día e intentar dar lo mejor para lograr proyectos de utilidad o que reviertan en la sociedad de alguna manera. Con esto, que ya es bastante, nos sentiríamos más que satisfechos.

www.micro-clima.com

Tras el nombre de Las CasiCasiotone encontramos a las infatigables Ana Quiroga y Eugenia Pañeda. Esta es una de las propuestas artísticas más prolíficas e interesantes del panorama electrónico español, que trasciende en múltiples formatos el modo habitual de relacionar música y público, en busca de nuevas interacciones y un ameno enriquecimiento cultural. Las hemos entrevistado en Transistora.

TR – Las CasiCasiotone no es sólo un grupo de música ¿Podéis contarnos qué otras actividades desarrolláis?

LCC – Aunando nuestras distintas facetas profesionales hemos ido creando y desarrollando distintos proyectos. Por un lado, proyectos educativos como ElectroKinder y los Talleres Arte & Salud, y por otro, diversos proyectos audiovisuales en colaboración con otros artistas, como Unstable Society, un live cinema junto a Adrián Cuervo, Fundición, un spoken word junto al poeta Javier Lasheras, la plataforma de música electrónica BeatFull Day, las acciones telecompartidas conIntact… Así como instalaciones sonoras, improvisaciones, performances, etc.

TR – ¿Cuánto tiempo lleváis trabajando juntas?

LCC – Uge llevaba unos cuantos años pinchando y al conocernos (a finales del 2007) comenzamos a pinchar juntas en diversos locales de Asturias. Paralelamente, junto con unas amigas, intentamos crear un grupo de electro-punk, al final la cosa no salió adelante pero ya se había encendido una chispa imparable. Empezamos a crear y producir temas y nos dimos a conocer como Las CasiCasiotone en Abril del 2010.

TR – Es notable la distancia entre el CasiMiniFest, con su dura propuesta en sonido e imagen, y la pedagogía lúdica de las jornadas ElectroKinder ¿os entraña dificultad pasar de un extremo al otro?

LCC – ¡Para nada! Nos encanta poder trabajar todas las facetas. En realidad no son proyectos tan dispares ya que mantienen muchos nexos en común: arte, música, cultura… Ambos mantienen el mismo espíritu: generar espacios en los cuales compartir y acercar a las personas las artes audiovisuales, así como propuestas innovadoras y diferentes.

TR – ¿De dónde se nutre la hiperactividad de vuestro proyecto?

LCC – Ambas somos dos personas con mucha energía y está claro que al juntarnos se ha convertido en una energía sumativa. Nos brotan muchas ideas de la cabeza y tenemos la necesidad de que se gesten y tomen forma. Estamos convencidas de que merece la pena luchar por lo que uno cree y sueña, aunque el resultado a veces sea inesperado.

TR – Siendo dos personas ¿cuál es vuestra metodología creativa? ¿Tenéis funciones específicas diferenciadas o compartís capacidades?

LCC – Nuestra metodología creativa es un tanto caótica ya que somos autodidactas y no tenemos una disciplina a la hora de componer y crear. Uge lleva el peso de la mayoría de las composiciones y Ana es la reina de los ruiditos y los arreglos. Nos complementamos muy bien, somos ying y yang: Uge es más perfeccionista y Ana es más arriesgada. Respecto a las funciones específicas, nos damos total libertad la una a la otra, y casi siempre sabemos encajar lo que cada una puede aportar a cada creación. Al fin y al cabo todo es un proceso en constante cambio.

TR – Contáis con una más que interesante cartera de colaboradores ¿qué feedback hay con ellos?

LCC – Muy bueno, es lo más básico para poder trabajar y crear con otras personas. Esa sintonía queda reflejada en el resultado de los proyectos, es enriquecedora, hace más versátil la obra, amplía las disciplinas artísticas que manejamos unos y otros, generando vínculos importantes y fortaleciendo algo que consideramos esencial en todo: compartir.

TR –  ¿Para cuándo un disco propiamente dicho de Las CasiCasiotone?

LCC – El año pasado sacamos en formato físico una maqueta auto producida. Y pronto publicaremos dos EPs en formato virtual en dos conocidos y muy dispares labels de la escena electrónica. El disco, para más adelante, con calma, ¡ahora estamos tramando muchas cosas!

TR – ¿Se pueden ver afectados vuestros proyectos de gestión cultural por los últimos cambios políticos en las instituciones?

LCC – ¡Esperamos que no! La cultura no debería ser una herramienta política a merced de las instituciones, sino un elemento de comunicación, creación y participación libre. Por desgracia muchas veces no es así. Nosotras somos conscientes de ello y es por eso que intentamos que parte de nuestros proyectos sean independientes y autofinanciados.

TR – ¿Qué opináis de la escena electrónica nacional?

LCC – Fuera de los circuitos más comerciales (porque estos la verdad que los desconocemos) nos parece que hay gente buenísima, con producciones y proyectos muy interesantes. Aunque también tenemos la sensación de que hay gente muy válida que, desconocemos las razones, no se mueve. Y nosotras sabemos por experiencia que es muy duro sacar las cosas a la luz, lleva mucho trabajo y requiere mucho esfuerzo y perseverancia.

TR – ¿Vuestro futuro más o menos inmediato?

LCC – A lo largo del mes de Diciembre estaremos colaborando en una performance junto a Jordi Vall-lamora. También, ese mismo mes, tocaremos en Gijón en un encuentro con distintos músicos y en Enero participaremos en los conciertos de los Talleres de Músicos del CCAI de Gijón.

Por otro lado, estamos en pleno proceso de creación de nuestro nuevo proyecto Fundición con Javier Lasheras. Y gestando poco a poco lo que será nuestro próximo proyecto audiovisual junto a Adrián Cuervo.

www.lascasicasiotone.blogspot.com

Hablamos con el gallego Alfonso Civantos (alias Phone), un DJ con una larga carrera y fundador del emergente sello Subsist Records afincado en Valencia, para conocer la cronología de un proyecto creado a base de muchas horas sin dormir y pasión por la electrónica.

TR – Dentro del maremágnum de sellos y net labels que prosperan actualmente, introdúcenos brevemente qué es Subsist Records y cuál es su singularidad.

AC – Básicamente Subsist Records trata de publicar material de artistas que tienen mucho que aportar en la escena electrónica actual.

TR – Tienes una larga experiencia como DJ. ¿Qué razones te llevaron a crear un sello con un catálogo tan variado?

AC – Después de trabajar muchos años dentro de la escena electrónica nacional, creo que ha sido una evolución natural y que realmente necesitaba desarrollar.

TR – ¿Podría decirse que has colgado los auriculares definitivamente para centrarte en la dedicación al sello o sigues con tu faceta de DJ? 

AC – En absoluto, por ahora puedo compaginar, no sin esfuerzo, mi labor como responsable del sello, actuar como DJ y por supuesto, trabajar mis 8 horas diarias.

TR – Llevas más de 12 años metido de lleno en la música electrónica. ¿Qué cambios has experimentado en todo este tiempo a nivel personal?

AC – Mis inquietudes musicales me llevaron a finales de los años 90 a crear el colectivo Komakino con el que hicimos muchos eventos de música electrónica, tanto en el circuito de clubs como en free partys. Fueron 10 años realmente intensos en los que pudimos traer a Valencia (ciudad donde resido) muchos y muy buenos artistas con los que nos sentíamos identificados: Pacou, James Ruskin, Joey Beltram, Michaelangelo, Mark Broom, etc… Todo esto era compaginado al mismo tiempo con muchos eventos locales y actuaciones nacionales, así como shows en algunas ciudades europeas.

En esa época había mucho mas público y una gran apuesta por parte de los clubs, promotoras y colectivos con los que trabajábamos. Pero al final llevar ese ritmo de trabajo agota y tras 10 años al pie del cañón produciendo eventos de música electrónica, decidí comenzar un proyecto mas personal. De modo que lancé el sello a finales de 2008.

En la medida de mis posibilidades también estoy dedicándole tiempo a la producción, pero no tanto como quisiera, ya que entre el sello y trabajar para vivir, hay ocasiones que tengo poco margen de maniobra. En cualquier caso, me gusta decir que sin prisa, pero sin pausa.

TR – Subsist Records cuenta con un interesante catálogo que incluye artistas que proceden de lugares bastante recónditos, que no son reconocidos precisamente por su escena electrónica. ¿Cómo contactas con estos artistas y llegas a trabajar con ellos?

AC – Actualmente y gracias a Internet es posible contactar con artistas que una vez conocen el proyecto, se involucran de lleno en Subsist Records.

TR – ¿Cuánta influencia personal (musicalmente hablando) de Phone, tu alias como DJ, hay en los discos que publica Subsist Records?

AC – Muy sencillo, básicamente es música que me gusta escuchar y pinchar. Por ese motivo la publico en el sello.

TR – Cuidáis mucho la imagen en la promoción de vuestros discos. Vemos un esfuerzo en ese sentido ¿Cuánta importancia otorgas al diseño que envuelve cada publicación?

AC – Siempre me ha interesado las artes visuales en todas sus vertientes: fotografía, diseño gráfico, cine, video. Por lo que en mi caso, siempre le doy mucha importancia al diseño de portadas.

TR – La industria musical ha dado un giro de 180 grados en los últimos años, afectando de manera especial a los sellos. ¿Crees que ahora que se desmoronan las fórmulas especulativas de negocio hay más libertad para crear un sello realmente independiente?

AC – Hoy por hoy y bajo mi punto de vista es mas fácil que antes. La llegada de la era digital ha abierto innumerables puertas de distribución. Hay una gran cantidad de buena música repartida en vinilos, net labels, y sellos convencionales. Considero que, como en todas las cosas, lo que prima es hacerlo con pasión y dedicarle tiempo, ganas y esfuerzo.

TR – ¿Mundo digital o mundo analógico?

AC – No es un factor que tenga en cuenta a la hora de disfrutar de la música.

TR – ¿Cuales son tus influencias musicales?

AC – My Bloody Valentine, Joy Division, Tortoise, Portishead. Aunque mi principal influencia es la movida neoyorquina de finales de los 70 y principios de los 80: la «No wave». Grupos como DNA, Mars, Lydia Lunch, Glenn Branca o James Chance es lo que mas escuché en mi adolescencia, aunque debo admitir que mi grupo fetiche es sin duda Sonic Youth.

TR – ¿Planes de futuro más o menos inmediato para Subsist Records? 

AC – La próxima referencia, que irá en formato digital, será un doble recopilatorio que incluirá el trabajo de más de 20 artistas. Aunque debido a la crisis, su lanzamiento se retrasará hasta principios de 2012.

TR – Conociendo tu faceta y experiencia como promotor de fiestas en clubs ¿Tienes pensado generar showcases del sello?

AC – Ya se están realizando aquí en Valencia desde hace algún tiempo las fiestas “Happy Mondays” de Miniclub. En ellas hemos podido disfrutar de las actuaciones de Fanon Flowers, Aubrey, Nick Dunton, Elektrabel o Voidloss, entre otros. Debo decir que estas fiestas con los artistas de Subsist Records se llevan a cabo gracias a la ayuda de David Verdeguer, la gente del Miniclub e Hypnotica Colectiva.

TR – ¿Qué opinas de la escena electrónica nacional?

AC – A nivel de clubs, considero que aunque hay un pequeño reducto de gente que apuesta por traer interesantes artistas al territorio nacional, finalmente la gran mayoría de clubs siguen unos patrones de programación muy estandarizados. En mi opinión, esto deja al público sin opción de poder disfrutar de una gran cantidad de artistas no tan conocidos. Y hay que sumar que la crisis que vivimos ha provocado que esto vaya a peor.

Referente a sellos nacionales, creo que hay muchos interesantísimos: Semantica, Area 51, Miga, Plataforma LTW, Transhuman, Overflow, Chaval Records… etc. Dentro de lo variado de sus propuestas, me hacen sentir que hay un gran número de personas haciendo un gran trabajo, que permite que la escena electrónica española no tenga nada que envidiar a la de otros países.

http://subsist.bandcamp.com/

http://soundcloud.com/subsist

http://thesubsist.blogspot.com/

http://twitter.com/phone_subsist

http://www.youtube.com/subsistrecords

http://www.discogs.com/label/SUBSIST

Al mismo tiempo sello y autor. ¿Quién es la mente que traza los planos bajo el nombre de Architectural? Sea quien sea, ha querido dar rienda suelta a la creatividad que latía bajo su piel y ha esculpido los tracks que están cimentando una sólida base de materia sónica. Transistora le plantea 10 preguntas para conocer un poco mejor su proyecto.

TR – Con el EP 004 cierras un ciclo ¿Era este el formato inicial cuando arrancó el proyecto o ha ido cogiendo forma a medida que te adentrabas en él?

AR – Tenía un proyecto pensado, pero tengo que reconocer que he ido variando un poco el plan. Quizás el 002 es el más techno de todos, pero poco a poco me iré adentrando en muchos terrenos cada vez más alejados del Techno.

TR – Como obra de concepto, estos cuatro EPs guardan una coherencia y solidez creativa muy madura y metódica ¿Cuál es tu proceso habitual para conseguirlo?

AR – El proceso digamos que es pensar en un sonido especial y concreto para el proyecto tanto en el lado técnico como en el creativo. Fusionar varias vertientes musicales que te inspiren y luego solo publicar lo que realmente se identifique con esa línea de sonido. Creo que esto es importante para que sea un proyecto sólido y tenga credibilidad.

TR – En todas las facetas artísticas hay una dependencia hacia las herramientas y la técnica necesaria para su utilización. En el caso de la música electrónica a veces existe una delgada línea entre llevar la máquina hasta dónde quieres, o acabar haciendo simplemente lo que la máquina te permite hacer ¿Cómo valorarías tu grado de libertad respecto a las máquinas a la hora de componer?

AR – Lo mejor de este proyecto es que tengo toda la libertad del mundo, conozco muy bien las posibilidades de mis máquinas e intento exprimirlas hasta que suenen lo más personal posible. Con los medios que hay hoy la verdad que las posibilidades son casi infinitas. Una vez que conoces las máquinas que tienes solo tienes que encontrar como plasmar lo que tienes en la cabeza.

TR – Consideramos que tu música destila muy levemente influencias jazzísticas, disco, e incluso de la música negra americana ¿Qué importancia otorgas a estos géneros (por llamarlos de algún modo) y en qué grado impregnan tu trabajo?

AR – El Soul y el Jazz son mi clave de inspiración para Architectural, es lo que más me inspira; luego hay más cosas: de todo se puede coger ideas, pero sin duda estas dos son las que más me ayudan. Soy un gran admirador de la música Soul, creo que no hubo ni habrá música con más sentimiento y fuerza al mismo tiempo que el Soul y yo busco plasmar en mi música un mensaje parecido: una fusión entre fuerza, sentimiento y tensión.

TR – En la pasada edición del L.E.V. de Gijón vimos cómo cerraste la noche del viernes 29 de abril y hace unas semanas escuchamos tu set de Bauhaus en Vigo del 4 de junio. Te defiendes muy bien en vivo ¿Directo o estudio, cuál es tu hábitat preferido?

AR – No me podría quedar con ninguno de los dos. Creo que como casi todos los productores el objetivo son los dos: primero creas discos en tu estudio y luego los pones en los sets. No hay nada más satisfactorio que eso, para mí va unido.

Por otro lado, tampoco quiero que se identifique mi set con un LIVE, el único live que hice como Architectural fue en el LEV. Nunca entendí porque esa etiqueta de live, cuando claramente no es un live, muchos otros artistas utilizan un setup parecido al mío y no veo que les pongan que es Live! Quiero que la gente entienda que esto es un proyecto y las actuaciones de Architectural es lo que se escucha, sin llamarlo live ni buscarle etiquetas.

TR – Tras el nombre de Architectural encontramos sello y artista ¿Esto es debido a un deseo de control de tu obra o sencillamente una necesidad?

AR – Si, digamos que es un deseo de control: es mi manera de mostrar que Architectural es un proyecto en todos los sentidos, tanto artista, como sello, como una actuación. Veo que es la mejor manera de que la gente se centre en la música, y no en el que está o los que están detrás. En un futuro no muy lejano también espero hacer cosas con más gente que también firmarán como Architectural: aparecerán en el vinilo los responsables de cada trabajo, pero en segundo plano. Que lo importante sea la música que sale en el proyecto.

TR – Nos sorprende gratamente la vitalidad de la escena electrónica en Asturias ¿Cómo se ha desarrollado ese ecosistema tan activo?

AR – La verdad, nunca entendí de donde viene esa idea que tiene el resto de España respecto de Asturias: en estos momentos yo diría que no hay prácticamente escena electrónica en Asturias. Lo poco que había cada vez programa menos, todo va cerrando y lo que es peor, ahora mismo la poca electrónica que hay en Asturias es demasiado comercial, hay pocos artistas funcionando que pinchen buena música y a los que hay se les aparta de la escena. Por supuesto que hay buenos eventos puntuales en Asturias y gente con ganas de hacer cosas muy buenas, pero vitalidad no diría que la haya. Nada que ver con los años 90.

TR – ¿Cómo es tu relación personal con la arquitectura?

AR – Tengo un hermano  arquitecto, pero no tiene nada que ver. La mía es otro tipo de arquitectura.

TR – ¿Qué opinión te merece el Centro Niemeyer de Avilés?

AR – No he estado allí todavía, pero me han hablado muy bien de él.

TR – Después de la presentación de 004 y su desarrollo ante el público ¿Qué nuevos proyectos te ocupan en estos momentos?

AR – Acaba de salir el 004: aún es pronto para pensar en más proyectos… van a salir cosas en Semantica, Paradigma y espero tener el Arch005 antes del 2012.

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