Artista: Frank Bretschneider
Album: Komet
Label: Shitkatapult

Venga nena, dame tus mejores bits

Ponte tus mejores códigos binarios, perfúmate con tu fragancia de loops y saca de la caja fuerte el collar de secuencias. Porque esta noche vamos a salir, porque esta noche nos metemos en la pista de baile, porque ahora quiero salir de lo oscuro, lo pesado, lo angosto.

Después de tanto tiempo produciendo terror sonoro y poniendo a prueba a los que seguimos su pista, nos llega este desconcertante disco de Frank Bretschneider. Y es muy interesante descubrir que un artista tan gris y serio, también tiene sentido del humor y que está de buen rollo.

Es un breve metraje, pero también una buena muestra de que hay otras maneras de hacer las cosas. Si es un disco dedicado a la pista de baile, debe ser para lo que sólo él entiende como tal, que igual no es la tuya, ni la mía. Pero eso precisamente es lo potente de esta pieza. Saber que si das las cosas por sentado, vas por mal camino.

Para este photoshooting, Frank Bretschneider ha estudiado muy bien cuál es su mejor y más atractivo perfil. Y ése es el que nos muestra.

Y al final sonríe, como todo el mundo.

www.frankbretschneider.de

Artista: Radiohead
Album: The king of limbs
Label: XL Recordings

Una vez más, el futuro entre nosotros

Entre las noticias de actualidad musical, pocas cosas pueden equipararse al lanzamiento de un nuevo disco de Radiohead. Por bagaje histórico, cualquiera de sus entregas cobra una consideración ilimitada, mirada con lupa hasta el más mínimo gesto, porque, a pesar de todo, la banda no deja de ser una de las pocas propuestas que han revolucionado verdaderamente el mundo de la música contemporánea (OK Computer el rock y Kid A la electrónica). Llegados a este punto, nadie debería pedirles ya nada; y, sin embargo, todos albergamos la esperanza de que vuelvan a hacerlo.

Nunca nos acostumbraremos del todo a los ríos de tinta que vierte la crítica seria con cada estreno del grupo, a las contrariedades que sufren sus seguidores, al grado de responsabilidad que se le exige a la banda y a los tribunales que se erigen para enjuiciar cada uno de los pasos que da. Ese seguimiento de tan estrecha vigilancia se debe, en gran parte, a que todavía son una constante gran esperanza blanca. Nadie se atreve a someter a ese grado de presión a cualquier otro artista de su escalafón. Si Radiohead no fueran reverenciados como una referencia vigente todavía, todo el mundo los considerarían unos locos trasnochados.

Ya en 1997, cuando entregaron el OK Computer a Capitol, la discográfica hablaba de “suicidio comercial”. Pocas bandas se han mostrado menos nostálgicas de su propio pasado que ellos, renunciando a sus más altos logros en defensa de su última propuesta. Si en términos generales los fans suelen mostrarse inmunes al desánimo (es necesario poco menos que aceite hirviendo para que renuncien a sus ídolos), en el caso particular de Radiohead, es un trabajo extenuante serles seguidor fiel. Cada nuevo disco es un desafío a los estereotipos preconcebidos sobre ellos. Una apuesta por la honestidad creativa, al margen del rendimiento comercial, que no ha dejado de sumar deserciones entre sus incondicionales a lo largo de los años.

Asentados en un estatus prestigioso de primer nivel, inquietos y perspicaces profesionales del mal sabor de boca, a vueltas de absolutamente todo, su carrera es una línea sinuosa hacia el desconcierto. Nos han habituado a la sorpresa y el listón está siempre por encima de las posibilidades de los demás. Todo esto sin hacer circo. Sin un ápice de prepotencia. Regalando música auténtica antes que mercadeando con la decadencia y la mediocridad.

Centrándonos en TKOL, he aquí una nueva muestra de todo lo que nos han venido ofreciendo siempre: consistencia, riesgo e innovación. Es inútil establecer comparativas mirando atrás. Inútil especular con la brevedad de sus ocho pistas (…con la de material nuevo que llevan presentando en sus directos). Inútil echar de menos las guitarras. Inútil todo sentimiento derrotista de pose forzada en horas bajas. Un disco seco, deshidratado, de ocho tracks (no ya canciones, pues no parecen canciones) desoladores, que ya no apelan siquiera al sentimentalismo lúgubre de un presente incómodo y un futuro incierto. Una bellísima madurez formal, de espaldas a convencionalismos de toda índole, en una puesta en escena sobre-comedida, serena e irreprochablemente moderna.

El pasado lunes 14 de febrero, con un escueto comunicado en Twitter, anunciaban la fecha de lanzamiento de TKOL.“Thank you for waiting…”. Señal inequívoca de que, al fin y al cabo, jamás han perdido contacto con su público y que una de sus características fundamentales sigue siendo la generosidad.

www.radiohead.com

Artista: Nicolas Jaar
Album: Space is only noise
Label: Circus Company

Música en el Badeschiff SPA

Te estaba esperando, pero ya sabes que nunca llegas tarde. Mantén los ojos cerrados tras tus gafas de sol. Es deliciosa la luz de junio. Es deliciosa la brisa tibia. Bienvenida a la playa artificial.

Un pulverizador de protector ultravioleta, con metacaroteno, y una copa sin alcohol. No hay prisa en disfrutar el hedonismo de una tarde soleada en la terraza del hotel. Piscina desbordante con vistas a la ciudad. Desbordante. Suelo de teca. Albornoz de lino. Sandalias de cáñamo Muji. Déjate llevar. Acomódate en la chaise longue.

¿Qué has hecho esta mañana? ¿Has visto algo que te gustara en las boutiques? Mejor no contestes. Podríamos filosofar sobre la vida, pero no nos esforcemos en hablar. Como mucho, un susurro tarareando el hilo musical. Tal vez luego metamos los pies en el agua o demos unas brazadas. Tal vez buceemos rozando el fondo de gresite. No hay ni una nube, ni un grano de arena en la tumbona que se pegue entre los dedos, ni una conversación frívola cerca. Nada que ensombrezca la suave percepción de ensimismamiento y bienestar sobre la piel. He apagado el iPhone desde aquel inoportuno mensaje. He apagado mi propia voz interior.

Relájate. Ni siquiera necesitas pensar en algo placentero. No necesitas pensar. Es tan dulce hacer el vago que da pereza elegir. Optativo shiatsu cervical. Aromaterapia de coco. Lavanda. Tontos aceites esenciales. Nada es esencial. Extiende tu mente sobre la incomparable suavidad de una toalla nueva recién planchada. Tal vez luego te apetezca salir a bailar.

¿Quieres tomar algo? No es molestia.

www.nicolasjaar.net

Artista: James Blake
Album: James Blake
Label: Atlas

Catalizado

Cuesta bastante sobreponerse al shock inicial de recorrer este disco. Una vez asumida su arrebatadora belleza, es necesario parar y volver a él más tarde. Pese a su aparente ligereza y su melancólica timidez, su singularidad puede engullirnos y desbordarnos. Lo primero que me viene a la cabeza es pensar que todavía hay esperanza en el futuro, que, en el barullo informe de lo mundano, aun surgen voces nuevas diferenciadas a las que interesa seguir la pista.

Si Burial provocó una brecha geológica en la corteza terrestre, Blake es una herida abierta en la carne. De todo el mundo que escapó del corral, por aquella rendija en la tapia, hacia un esperanzador campo abierto, nadie ha manifestado mejor haber entendido, asumido e interiorizado el legado del Untrue. Tal vez sea demasiado suponer que este muchacho, encerrado en su habitación, se haya educado e impregnado de esa u otras influencias, tanto como que haya florecido aislado al margen de todo. En cualquier caso, brota con una sorprendente forma nueva.

Estamos tan mal acostumbrados a la mano de gatillo fácil de productores-pirotécnicos que podemos desorientarnos aquí: todo en este disco, incluído el silencio, está tan bien puesto en su sitio, que resulta sobrenatural. Es sobre-emocional. Sin embargo, la sensibilidad exquisita de esta música no llega a empalagar porque está macerada en una letanía amarga y desgarradora. Parece una rogativa o un lamento reincidente, que tan pronto nos acaricia la nuca como nos aprieta la garganta. No hay un momento complaciente, ni un respiro jocoso. Nada es previsible en él. Nada ataja por la senda fácil en el camino de atenazarnos la médula espinal.

Ya ha ocurrido otras veces ante la sangre fresca: para alguien que está empezando, es una situación muy delicada ser, de pronto, objeto de todas las miradas. Esperemos que el revuelo levantado y la notoriedad no acaben por agotarlo. Esperamos de todo corazón tener Blake para rato.

www.jamesblakemusic.com

Artista: Dremen
Album: Dremen day
Label: Creactividad Soluciones Musicales

No justice, no peace

Si el sistema ya no es válido y estás solo, ¿no va siendo hora de hacer algo al respecto? ¿El inconformismo no te quema en la sangre?

Lo más rápido sería agenciarse algo de ácido muriático, introducir tres bolas de papel de aluminio en una botella y doblarla. En el otro extremo, verter un poco de ácido con cuidado, cerrar la botella, agitarla bien y arrojarla directamente a sus dientes.

Pero es más audaz planear una estrategia que desarme su estructura. Si somos unos cabrones con mala leche y estamos hartos de todo, tenemos que avanzar posiciones, vamos a meternos dentro. Si piensan que nos pueden apretar las tuercas sin cesar porque no reaccionamos nunca, hagamos que lo sigan pensando. Vamos a infiltrarnos en sus plataformas, vamos a obtener información y vamos a propagar un virus.

Nos han puesto en bandeja nuevas herramientas para desactivar, difundir, convocar, agitar, desestabilizar, democratizar con la finalidad de, finalmente, derrocar y demoler. Todo ello sin mancharnos las manos de gasolina.

Sabemos que algo que no nos gusta un pelo está pasando. Pero no somos testigos, somos agentes infiltrados, activos y preparados (de hecho, muy bien preparados). Y somos más de lo que piensan. Sólo tienes que mirar a tu alrededor. ¿Quien te rodea es quien dice ser? Conocemos su cómoda ceguera y sabemos cómo sacar partido de ella. Conocemos su modo de actuar.

Ahora somos nosotros los que vamos a mover ficha, ahora somos nosotros los que vamos a dar a conocer la otra parte, el otro sistema, la otra posibilidad.

Somos unos hijos de puta con muchas cosas que decir.

www.drementeam.com

Artista: Seefeel
Album: Seefeel
Label: Warp Records

Planeando sobre la mina a cielo abierto

En su hora del descanso para almorzar, un picapedrero encuentra el fósil de una rana en una piedra y se lo guarda en el bolsillo pensando en regalárselo a su hija de 12 años.

En la cantera, los barreneros perforan la roca con taladradoras de brocas de 50. Los dinamiteros detonan las cargas en los conductos de fractura. Las sierras de cable de acero fragmentan el mármol en cubos brutos. Los bulldozers empujan los restos hacia las escombreras. Las retroexcavadoras levantan los bloques a las plataformas de los dumpers y estos los trasladan a las naves de procesamiento.

En las naves de procesamiento, las cortadoras radiales filetean los cubos en losas y las desbastan. Las pulidoras bruñen la cara buena con lija al agua. Los marmolistas seccionan las lajas a medida y les fresan los cantos. Los instaladores encolan con pistolas de silicona las encimeras sobre la carpintería de la cocina.

En la cocina, sobre la mesa de corte, los ayudantes rebanan berenjenas en rodajas. Los chefs cuecen musakas en hornos industriales a gas. Los camareros despachan al comedor raciones emplatadas sobre camas de canónigos. Los comensales se sirven bocados con cuchillo y tenedor. Los dientes cortan y las muelas mastican la pasta cocida. Las enzimas digestivas de los jugos gástricos deshilvanan proteínas y carbohidratos. Los nutrientes construyen queratina, músculo y hueso.

www.myspace.com/seefeelmyspace

Artista: Juan Manuel Cidron
Album: Electrodoméstico
Label: Extrarradio/Rotor

iHome

Partiendo del hogar como máquina habitable, de la madriguera-navío en la que desarrollamos nuestra vida íntima, la casa es también un instrumento musical completo. En ella cocinamos, cortamos, batimos, horneamos al grill. Hacemos la colada, tendemos, planchamos (o no). Nos ventilamos en verano y, en invierno, nos calentamos los pies. Nos duchamos. Escuchamos la radio. Vemos el partido. Leemos emails.

Es nuestro castillo-robot, que pilotamos sin movernos de sus cimientos. Es el taller mecánico de nuestra terapia en grupo y el escenario de nuestra soledad.

Esta es la voz de nuestra casa, de nuestra cocina, de nuestro baño, de nuestro salón. La sorprendente melodía ambiental de ruiditos superpuestos, el ronroneo de pequeños motores eléctricos, el fluído en las cañerías, las corrientes de aire. La construcción de una sinfonía doméstico-industrial, a veces perturbadora, a veces relajante, que nos estresa o nos adormece, nos despierta o nos acuna.

Y, sin embargo, todos anhelamos un refugio tranquilo, silencioso, a salvo, con lavadoras inaudibles y blindaje Climalit, pero una vivienda muda es un mausoleo. Somos reflejados en el espejo de los sonidos que produce nuestra actividad. Identificamos los rumores familiares de nuestra casa; son parte de nuestra identidad. Tan cotidianos, que acabamos por no percibirlos de tan próximos como nos resultan.

Muchos han registrado antes el aliento de cachivaches y aderezado su música con estas grabaciones; pues bien, ahora alguien ha tejido esa materia prima en un tapiz vanguardista y ha doblegado esas rutinas en una obra magna.

 www.myspace.com/juanmanuelcidron